Al rescate en las dos aguas

Salvamento Marítimo duplica el número de salidas en lo que va de año y da auxilio a 93 personas en las costas de la Región. El Estado y la Comunidad estrechan su colaboración por el posible repunte de las pateras, y piden a los buceadores prudencia para evitar muertes como la de Cabo de Palos

La Verdad, JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ , 23-08-2015

«Imagínate un bote de cuatro metros y medio, con dieciséis tíos de veinte años, y alguna vez algún menor, hacinados ahí, con unos bidones de gasolina, agua, algo de comida… ¡y ya está! Lo peor es cuando vienen en ‘gomas’. Las zodiac no resisten el viaje tan bien como los botes de fibra y al final les entra agua. Muchas veces llegamos en el momento justo, para evitar que acaben en el agua. Porque una vez en el agua… no duran una noche». A pesar de sus dieciocho años de profesión, ocho de ellos mirando de frente a la estela de muerte con que amenazan las pateras, hay veces en las que Luis Manzanares, patrón del buque de Salvamento Marítimo ‘Salvamar Mimosa’, tiene que hacer pausas para asimilar sus propias palabras. Lo hace mientras relata su experiencia de rescate de inmigrantes argelinos en la Región.

Intervenciones. Salvamento Marítimo (Sasemar) ha atendido 137 emergencias en las costas de la Región de Murcia en lo que va de año, el doble que en el mismo periodo de 2014.

Rescate de personas. Sasemar ha salvado la vida a 93 personas, entre inmigrantes llegados en pateras y embarcaciones de recreo.

Medios autonómicos. La Dirección General de Emergencias, que tiene las competencias en las 12 primeras millas (aunque comparte medios con Sasemar) ha atenido la llamada de 300 embarcaciones en el Mar Menor y el Mediterráneo.

Este santanderino de 50 años, que lleva toda su vida en Cartagena y que está casado y tiene dos hijos, confiesa que al principio sabía las barcazas que había sacado de las fauces del Mediterráneo, pero que las distintas oleadas de pateras vividas desde entonces le han hecho perder la cuenta. Lo que mantiene Luis, que trabaja para un servicio estatal que este año ha duplicado el número de rescates respecto al mismo periodo de 2014 (ya van 137) y ha sacado de apuros a 93 personas que navegaban en distintos tipos de barcos frente a los 173 kilómetros de litoral de Murcia, es la empatía con los que necesitan su ayuda. Tanto cuando hay final feliz como cuando se impone la tragedia.

«En las pateras, muchos no saben nadar, han recorrido 120 millas náuticas, es decir unos 140 kilómetros, y van deshidratados; a veces tienen quemaduras en la piel por la mezcla del gasóil y del agua salada… Si se caen al agua en verano, todavía pueden aguantar una noche a la espera de que alguien les salve. Pero en invierno el agua está helada. Ahora mismo está a veintiocho grados, pero en invierno está muy fría, incluso baja a doce grados. Y una noche así en la mar, y sin chalecos salvavidas… Cuando rescatas a gente en esa situación es una satisfacción enorme», explica el piloto en su embarcación de respuesta rápida, en una travesía compartida con ‘La Verdad’ entre el muelle de Santa Lucía de Cartagena, base de Sasemar, y Cabo de Palos.

El momento más amargo le viene a la cabeza a Luis cuando recuerda «los cadáveres que ha tenido que sacar a flote», desde piragüistas en las playas de Calblanque a gente que se sumerge para hacer pesca deportiva o disfrutar de los tesoros naturales e históricos del fondo marino.

El último capítulo negro ocurrió el pasado día 4 junto a la reserva marina de Cabo de Palos – Islas Hormigas. Un inglés de 50 años pereció durante una inmersión a 55 metros para ver el pecio ‘Stanfield’, un buque británico hundido durante la Primera Guerra Mundial.

«Iba por libre con un grupo de su país. Recién llegados del Reino Unido, hicieron una inmersión compleja en vez de ir poco a poco y bajar a esa profundidad el segundo día. El año pasado tuvimos otro fallecimiento de una persona que, recién llegada, hizo apnea. Se metió en una cueva a catorce metros y murió intentando capturar su quinto pez. Lo encontraron los GEAS (agentes del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil). Sinceramente, la gente que está muy cualificada debería reconsiderar estas prácticas. A veces es con estas personas con las que tenemos más problemas. Los clubes de buceo están muy preparados y apenas hay incidente para la gran cantidad de inmersiones que se realizan en Cabo de Palos», deja claro el jefe de Salvamento Marítimo en Cartagena, Sergio Rodríguez.

A punto de zarpar hacia otro pecio, el ‘Naranjito’, con una decena de buceadores, Julio Cepeda, instructor del club Islas Hormigas, resume así la importancia de Sasemar para una actividad turística con fuerte proyección: «Para nosotros, es una herramienta muy importante. Con un golpe de teléfono, tenemos una cantidad de medios muy grande. El grado de incidencias es mínimo, y la prueba es que las aseguradoras se pelean por captar clientes aquí. Pueden ocurrir desgracias como la del ‘Stanfield’, pero se pone todo para que la seguridad vaya siempre por delante».

El jefe de Sasemar, que pertenece al Ministerio de Fomento a través de la Dirección General de la Marina Mercante, retoma el asunto de las pateras y asegura que, si bien la peor parte se la está llevando Almería, es una de sus principales preocupaciones. «Prevemos que este año la cifra de rescates, tanto por barco como por helicóptero y otros medios, sea superior a la de 2014 por este fenómeno migratorio. En el Mediterráneo, la gran crisis se vive ahora en la zona italiana por la situación de Libia fundamentalmente, pero las pateras no dejan de afectarnos», advierte Rodríguez. «Estamos prevenidos y preparados incluso para situaciones como las de Lampedusa. El mayor barco de nuestra flota, el ‘Clara Campoamor’, está preparado para rescatar a miles de personas», añade el jefe de Sasemar. Y el capitán de la nave, Jesús Lanchares, recuerda que en abril pasado el ‘Clara Campoamor’, dotado para la lucha contra incendios y contra la contaminación por vertidos, fue movilizado ante el fuego que arrasó 38 camiones de la empresa Mosca Marítimo, de Molina de Segura: el del ferry ‘Sorrento’ frente a Mallorca.

Guardia Civil y Cruz Roja

En las dos aguas de la costa regional, las del Mediterráneo y el Mar Menor, es clave la colaboración entre Fomento y la Comunidad Autónoma. La Dirección General de Emergencias, que pone dispone a disposición de los ayuntamientos catorce embarcaciones y usa otras de Cruz Roja, coopera con Sasemar por ejemplo para prevenir accidentes en los barcos de recreo, cada vez más presentes por el turismo nacional y extranjero.

El director general del departamento autonómico, Manuel Durán, asegura que ante una llamada al 112, a Sasemar o a la Guardia Civil no hay burocracia que valga: «La competencia hasta las doce millas es regional, y de hecho la ejercemos casi en exclusividad en el Mar Menor. Pero la coordinación es una prioridad para evitar la duplicidad de medios técnicos que a veces se requeriría. Nunca miramos si estamos dentro de esas doce millas. Si alguien pide socorro, lo único que importa es reaccionar con prontitud y salvar su vida».

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