"El top manta es lo único que podemos hacer sin tener que robar o traficar"
Famara vende bolsos falsificados en la Puerta del Sol y niega que forme parte de ninguna mafia Las lesiones son frecuentes durante las huídas de las redadas policiales: "El fallecido en Salou podría haber sido cualquiera de nosotros" "Cada día que salgo con la manta pienso lo mismo: ¿Cuándo lo podré dejar?"
El Diario, , 14-08-2015Lo repiten una decena de veces: “La manta es la única opción con la que podemos cubrir sus gastos sin tener que robar o traficar con droga”. “No nos gusta correr todos los días delante de la policía cargando con telas que pesan varios kilos, nos sentimos como perros. Pero no tenemos otra opción”, cuenta Famara, senegalés de 28 años que llegó a España en el 2011. “Cada día que salgo con la manta pienso lo mismo: ¿Cuándo lo podré dejar?”, dice a la espera de otro trabajo.
La muerte en Salou de un compatriota en un registro policial ha hecho que aumente su necesidad de encontrar una alternativa laboral. “Me ha afectado ese suceso, Mor nombre del fallecido podría haber sido cualquiera de nosotros”, critica la invisibilidad en estos casos de la diplomacia senegalesa, “en este tipo de sucesos o cuando mueren compatriotas en pateras no sentimos el apoyo de nuestro país, están desaparecidos”.
Este joven lleva cuatro años vendiendo bolsos de lunes a domingo en la Puerta del Sol. “Me puedes encontrar a cualquier hora, como no tengo jefe me organizo según el cansancio que haya acumulado el día anterior o las clases de español a las que asisto”. Por cada artículo que vende gana dos euros, el margen que saca tras comprarlos en un chino de Lavapiés (Madrid).
Remarca que no hay n inguna mafia detrás de las mantas. “Cada vendedor compra sus artículos. De hecho cada uno elige lo que quiere vender”, añade Omar (nombre ficticio), senegalés de 36 años que también ha trabajado en la calle: “Lo más frecuente es desplazarse en grupos ya que si sale uno solo es más factible que la policía le decomise la mercancía”.
Famara suele salir a vender con sus compañeros de piso, en su casa todos se dedican al top manta. Reconoce que aunque se desplacen juntos, las redadas son habituales y las agresiones frecuentes: “En Sol, la Policía Municipal nos pega con la porra. En vez de quitarnos la mercancía, prefieren golpearnos” . Vive con seis compatriotas en Lavapiés. Juntos hacen frente al alquiler cada uno paga 58 euros y a la comida que compran de forman conjunta, con un bote de 60 euros al mes por persona.
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