Travesía por la justicia sin color
Una marcha contra el racismo recorrerá 1.380 kilómetros en 40 días hasta llegar a Washington
El Mundo, , 03-08-2015«Hace calor en Alabama, pero nosotros seguimos adelante», escribía la activista Theresa Dear en las redes sociales poco antes de empezar la segunda jornada de la Travesía de América por la Justicia y con los termómetros marcando 97º Fahrenheit (36,6 ºC). Una marcha contra el racismo y por la igualdad, organizada por la Asociación Nacional para el Avance de los Pueblos de Color (NAACP por sus siglas en inglés) en colaboración con otras asociaciones sociales y religiosas, y que recorrerá en 40 días 1.380 kilómetros de la emblemática Selma a Washington.
El calor y la humedad son muy difíciles de llevar en Alabama, especialmente en agosto. De ahí que los participantes fueran pertrechados de gorras y sombreros para la caminata. Quedaban 39 días y 1.364 kilómetros por delante y más de un millón de pasos, según estima la organización. Muchos de los asistentes lucían la camiseta amarilla de la travesía con el mensaje clave de la marcha: «Nuestra vidas, nuestros votos, nuestros trabajos y nuestros colegios importan».
Desde que hace un año el joven negro Michael Brown fuese abatido cuando iba desarmado por un policía en Ferguson (Misuri), la frase «la vida de los negros importa» se ha convertido en un símbolo de la lucha por la igualdad racial en Estados Unidos. Desde Selma, Dear –que es miembro del consejo de NAACP– subrayaba que caminaba por «Samuel Dubose, Kindra Chapman, Freddie Gray, Eric Garner, Tamir Rice…» Cada uno es una víctima de la violencia policial y la tensión racial que vive el país, sin distinción de estado. Dubose, de 43 años, murió el pasado 19 de julio en Cincinnati (Ohio) cuando un policía le disparó tras pararle por una infracción de tráfico. El oficial, de 25 años, fue acusado de asesinato y está en libertad condicional –después de que se depositase una fianza del 100.000 dólares, el 10% del millón fijado por la jueza–. Chapman y Gray murieron estando bajo custodia policial; Garner lo hizo por asfixia, cuando un policía trataba de detenerle mientras se le oía decir «no puedo respirar» en Staten Island. Rice, de 12 años, fue abatido por un oficial mientras jugaba con una pistola de juguete en Cleveland.
La Travesía por la justicia recorrerá cinco estados –Alabama, Georgia, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Virginia y Washington DC– y en cada uno de ellos centrará el debate una demanda: la igualdad económica y la educación equitativa, oportunidades para los jóvenes, la reforma del sistema de Justicia criminal. En NAACP destacan que «nos embarcamos en este viaje con nuestros ojos puestos en un futuro mejor para todos los americanos, no sólo unos pocos elegidos».
El origen del viaje en Selma no es casual. Hace 50 años, el puente de Edmund Pettus en esa localidad fue testigo de la represión de una marcha por los derechos civiles encabezada por Martin Luther King Jr.y que tenía como destino Montgomery. El Domingo Sangriento –como se conoce esa jornada violenta– no detuvo el movimiento. Unos meses más tarde el presidente Lyndon Johnson firmó la Ley de Derecho al Voto que prohibía la discriminación racial en el sufragio.
Medio siglo después, y a tenor de varios cambios legislativos introducidos en algunos estados, ha surgido este movimiento que pretende que el Congreso «restablezca, fortalezca y promueva la Ley de Derecho al Voto de 1965 aprobando la Ley de Avance del Derecho al Voto».
En su manifiesto, los caminantes también abogan por la aprobación de unos modelos nacionales para el uso de la fuerza por los agentes del orden y que se adopten acciones federales para asegurar que todos los estudiantes tengan acceso a una educación segura y de alta calidad, con independencia de su residencia y sus ingresos.
El consejero delegado de NAACP –presente en la caminata durante el fin de semana– arengaba este sábado a los activistas a marchar «hasta la victoria».
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