Una mezquita para 200 fieles en Donostia

Los responsables de Donostia Zentroa, situado en Herrera, inciden en que se trata de un lugar «abierto a todo el mundo» El nuevo centro de culto es el mayor de la docena de templos musulmanes que hay en Gipuzkoa

Diario Vasco, JOSEBA ZUBIALDE SAN SEBASTIÁN , 03-08-2015
«Se tiene la percepción de que la mezquita es un lugar cerrado y no es así. Queremos que sea un punto de encuentro para los musulmanes y para los que no lo son». Karim Chouitar es el portavoz de la primera mezquita de Donostia y hace hincapié en que la cultura occidental y musulmana «tienen muchos puntos en común».

El Centro Cultural Islámico-Donostia Zentroa no es solo un lugar al que solo se va a rezar, sino también a aprender en los cursos y talleres que organizan. Fue abierto a finales del pasado mayo, en el barrio de Herrera, y hasta entonces la mezquita más cercana para los musulmanes que vivían en la capital guipuzcoana eran las de Errenteria que cuenta con dos centros, Orio y Tolosa. Gipuzkoa cuenta ya con una docena de centros musulmanes repartidos por Azkoitia, Eibar, Elgoibar, Irun, Beasain, Orio, Zumarraga y Bergara. A esa lista se suma ahora la mezquita de la capital guipuzcoana, que cuenta con capacidad para 200 personas, lo que la convierte en la más grande del territorio.

«El Imán debe trabajar en favor de la convivencia»

La oración del viernes es la más multitudinaria. Antes de iniciar el rezo, el Imán ofrece el ‘khutba’, que se trata de un sermón sobre un tema que él elija. Una vez concluido, el líder religioso sube las escaleras del ‘almehrab’, similar al púlpito de las iglesias cristianas, y comienza con la oración.

Todos los que acuden al centro, sean musulmanes o no, deben descalzarse y dejar sus zapatos en la entrada. Tras cruzarla se llega al corazón del centro de culto, una amplia estancia, muy luminosa, cuyo suelo está cubierto por una mullida moqueta de color morado. «Es para rezar con comodidad», explica Karim, que señala una de las ocho líneas doradas en el suelo: «Son para delimitar las filas».

Allí es donde los fieles rezan cada día. Sus paredes blancas están decoradas con frases en árabe del Corán y relieves que imitan el arte islámico, «muy conocido en los países del Golfo y Arabia Saudí, y que también se puede ver en la Alhambra», comenta Karim. «Lo ha hecho de forma voluntaria un chico que es albañil. Es un artista».

Además de la mezquita, Donostia Zentroa también cuenta con dos aulas en las que se imparten cursos de castellano y árabe, que ya cuentan con 50 alumnos, y también de euskera, que «ha reclamado la gente porque el precio del euskaltegi es alto». Esta oferta formativa está «abierta a todo el que quiera aprender».

El centro lo completan una sala de reuniones y el despacho del Imán, junto al que se encuentra una pequeña ventana, detrás de la que «nos ponemos para traducir las oraciones al castellano, porque viene gente de Paquistán o África cuyo idioma no es el árabe».

Aportaciones entre todos

La colaboración de la comunidad musulmana ha sido vital a la hora de sacar adelante el proyecto de la mezquita. «Es algo que se quería desde el año 2000. Se miraron locales en Amara y Gros pero eran muy caros», explica el portavoz. El año pasado volvió a surgir ese deseo y se tomó la decisión de comprar un local «sí o sí». La adquisición y reforma se ha realizado sin subvenciones públicas «ni de otro país árabe», bromea, sino con las «aportaciones de la gente».

Muestra de esa apertura es que la primera actividad realizada en la mezquita, «incluso antes que rezar», haya sido un desayuno con los vecinos, que obtuvo una «buena respuesta». Karim entiende que muchos de ellos tuvieran cierto recelo al conocer que se iba a instalar una mezquita allí, «un lugar al que va a ir mucha gente». A ello se suma que «eso de rezos y musulmanes es un tema desconocido para la sociedad, que empieza a tener dudas». Con el paso del tiempo, según el portavoz, esos primeros interrogantes se han disipado «gracias al contacto, el diálogo, la comunicación, las quedadas…».

Una situación que contrasta con la ocurrida el pasado mayo, antes de las elecciones, en el barrio de Floreaga de Azkoitia. Un centenar de vecinos se manifestaron en contra del ayuntamiento por dar permiso para la construcción de una nueva mezquita. Los vecinos aseguraron que no era por el aspecto religioso de la cuestión, sino por el «intenso movimiento» de personas que generaría, además de quejarse porque el ayuntamiento no les consultara.

El miedo hacia las mezquitas y la comunidad musulmana se ha visto alimentado en el último año por la barbarie de los atentados del Estado Islámico. «En Francia, Siria o Irak están matando en nombre del Islam, en el nombre de Dios, por eso la gente hace una conexión entre ellos y los musulmanes». Karim lamenta que esa sea la realidad, y hace hincapié en que «condenamos sin paliativos estos atentados y no nos avergonzamos en llamarlos terroristas. Matar gente, sea en nombre de Dios o de ideas políticas, no está justificado bajo ningún concepto».

En su opinión, «el desconocimiento es letal a la hora de abordar la convivencia entre diferentes comunidades». En ese sentido, defiende que «los musulmanes ya son una realidad en el País Vasco» y que «la cultura occidental y musulmana tienen muchos puntos en común». Por eso abogan por «trabajar por la convivencia, el diálogo y el respeto».

Esa visión también se traduce en que «la mujer sea igual que el hombre y que se tomen medidas para que sean integradas en las mezquitas, no solo para rezar, sino para gestionarlas». En la junta directiva del Centro Islámico de Donostia cuentan con una vicepresidenta, Aisha Assou, que «ha sido elegida por la comunidad». Pero la ambición es que «haya presidentas de mezquitas, sin forzarlo ni imponerlo».

Las juntas directivas de cada mezquita se eligen por «elecciones democráticas». Karim explica que la gente que acude allí a rezar «tiene derecho a votar y cada uno puede presentar su candidatura». Lo que quieren lograr es que con ese trabajo de base se consigan «cambiar mentalidades de hombres y mujeres», a las que «animamos para que presenten sus candidaturas».

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