ODIO RACIAL RETRATO DEL ASESINO
Un joven solitario supremacista sin empleo ni estudios
L El autor de la muerte de nueve negros en una iglesia reconocía en su web el odio a afroamericanos y latinos
El Mundo, , 21-06-2015Dylann Roof es la persona desconocida
más famosa del mundo. Nadie
en Estados Unidos recuerda el
nombre de ninguna de las nueve
personas de raza negra a las que
asesinó el miércoles en la iglesia de
Emanuel en la ciudad de Charleston,
en Carolina del Sur. Si su objetivo
era llamar la atención, este joven
de 1,81 de estatura y apenas 54
kilos, lo ha logrado con creces.
Pero es muy poco lo que se sabe
de Roof, que dejó de estudiar el 29
de mayo de 2010, cuando acababa
de cumplir los 17 años y estaba todavía
en noveno grado, que se suele
empezar a los 14. Para entonces,
el futuro asesino confeso de la iglesia
de Emanuel ya era un gran consumidor
de medicamentos, que adquiría
ilegalmente.
«Consumía muchas,
muchas drogas. Desde
luego, cosas más potentes
que la marihuana.
Por lo que yo sé,
era un devorador de
píldoras, de cosas como
Xanax [un ansiolítico]
», ha declarado a la
agencia Reuters John
Mullins, la única persona,
aparte de su tío materno
Charles Cowles,
que le conocía y ha hablado
con la prensa.
Roof «llevaba una vida
salvaje», según Mullins,
que coincidió con él en
el instituto White Knoll,
situado a unos 30 kilómetros
de Eastover,
una de las varias escuelas
a las que Roof acudió.
Sí se ha confirmado
que fue arrestado
varias veces por la policía,
pero nunca por delitos
graves o violentos.
Paradójicamente,
Roof, que no era muy
sociable, se crió en una
localidad mayoritariamente
negra: Eastover,
un pueblo de 800 habitantes situado
en el extrarradio de Columbia,
la capital de Carolina del Sur. Es
una especie de fotocopia de la
América más profunda, en la que
los afroamericanos viven sobre todo
en el centro, que está cayéndose
a pedazos, y la minoría blanca
en las afueras, donde hay varias
grandes granjas de caballos. Y
donde nadie quiere hablar de el.
«No le conozco, ni a él ni a su familia
», saltó una dependiente blanca
del mercado Mr. Bunky, situado
enfrente de la casa en la que vivía
el asesino. En la estación de bomberos
adyacente ni siquiera sabían
dónde estaba su vivienda, pese a
que ésta se encuentra junto a una
autovía y el acceso estaba cortado
por la policía.
Los Roof tienen un pequeño chalé
mucho mejor que las casas normales
en la zona, en estado ruinoso o simplemente
caravanas. Porque ésta es
una región tan pobre que, en varias
de las escuelas a las que acudió el
asesino, alrededor de un tercio de los
niños reciben alimentos extra porque
sus familias no tienen medios
para darles bien de comer.
Pero la pobreza no se corresponde
necesariamente con el odio racial.
Si Eastover es negro, las escuelas
a las que acudió Roof eran mixtas,
con blancos, negros y latinos. La
mitad de sus amigos en Facebook
eran negros. Y, aunque no se sabe
prácticamente nada de su familia,
no parece que ésta fuera racista.
Más bien al contrario. «Mi hermana
nunca le crió para hacer esto»,
declaró Cowles, que no ha contestado
a las llamadas de este periódico,
a The Washington Post. Y fue la
propia hermana de Roof, Amber, de
27 años, que es profesora de preescolar,
quien lo identificó cuando las
autoridades difundieron el video
grabado por las cámaras de vigilancia
de la iglesia de Emmanuel en las
que se le veía entrando en el templo
para perpetrar la matanza.
Roof fue arrestado en Shelby, Carolina
del Norte, a sólo cinco kilómetros
de la casa del soldado de la
Reserva del Ejército Michael Tyo,
aunque nadie ha sugerido ninguna
relación de este último
con el crimen. Amber y
Tyo iban a casarse precisamente
hoy, pero la ceremonia
ha sido cancelada.
Amber y Dylann
tienen otro hermano por
parte de madre.
La ausencia de odio
racial en la casa de la familia
Roof parece confirmada
por el propio criminal.
En un testimonio
en internet de 2.444 palabras
con fotografías,
que apareció ayer, Roof
declara su odio hacia los
negros, los hispanos y
los judíos, tres comunidades
a las que califica
como «enemigos», pero
también afirma que no
se crió «en un entorno o
familia racista».
Efectivamente, ni
Eastover ni Carolina del
Sur parecen a punto de
estallar con tensiones
raciales. «Nunca he visto
ninguna banda callejera.
Nunca he visto a
nadie del Ku Klux Klan.
Hombre, a veces pasan
coches con la bandera
confederada [la de los estados esclavistas
que trataron de crear un
país independiente para preservar
esa práctica], pero nunca sus conductores
nos gritan ‘¡negros!’ ni nada
por el estilo», explicaba el viernes
a EL MUNDO una de las empleadas
en una tienda-almacén del
pueblo. Tras la joven, que es afroamericana,
la televisión mostraba
en primer plano a Roof, mientras el
juez del caso le leía los cargos. De
hecho, el asesino tenía un coche con
la bandera confederada. Otra cosa
es que la procesión vaya por dentro,
y las tensiones no se expresen en
público, y menos a un forastero.
La vida de Dylann Roof cambió el
26 de febrero de 2012. Ese día, un
miembro de un grupo de vigilantes
–una organización de vecinos que
patrulla un barrio, y que hunde sus
raíces en la época colonial de
EEUU– llamado George Zimmerman,
mató a tiros, en un confuso incidente
en Florida, a un adolescente
negro de 17 años llamado Trayvon
Martin. Para algunos, lo mató porque
era negro. Para otros, en defensa
propia tras ser atacado por Martin,
que habia fumado marihuana.
Barack Obama reaccionó diciendo
que si él tuviera un hijo varón, «se
parecería a Trayvon Martin». Pero la
Justicia exoneró a Zimmerman de
todos los cargos en su contra.
Para Roof, dudar de la justicia de
los actos de Zimmerman era incuestionable.
Fue entonces cuando empezó
a bucear en internet y a leer documentos
del grupo racista blanco
Consejo de Ciudadanos Conversadores.
Así es como decidió llevar a cabo
un ataque en Charleston, por el
significado histórico y su numerosa
población negra. El terrorista concluye
disculpándose por las erratas que
atribuye a que tenía «prisa».
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