KHALED HOSSEINI. Escritor y embajador de ACNUR
«No ven sentido a regresar a Siria, allí no hay esperanza»
El Mundo, , 20-06-2015El escritor afgano estadounidense
Khaled Hosseini llevó sus Cometas
en el cielo a los campamentos de refugiados
sirios en Jordania. Como
embajador de buena voluntad del
Alto Comisionado de la ONU para
los Refugiados (ACNUR), ha visitado
por segundo año consecutivo a
las personas que han huido de la
guerra en Siria. En su viaje a los
campos de Zaatari y Azraq (Jordania),
ha constatado que la realidad
va cada día siendo más dura, tanto
para los que están dentro del país
como para los que están fuera. «La
crisis está empeorando y se está expandiendo,
con una gran parte de
Siria envuelta en la violencia», afirma
en una entrevista telefónica con
EL MUNDO.
«Para los refugiados es muy difícil
reajustarse a la nueva rutina.
Hay que pensar que muchos han
perdido sus vidas, que transcurrían
en un ambiente de clase media: el ir
al trabajo, a la escuela, salir a un
restaurante… Y ahora viven en un
refugio de plástico y gastan sus días
en un ambiente muy duro», cuenta
Hosseini. «Es muy difícil para ellos
aceptar que no pueden trabajar o
mandar a sus hijos al colegio». En
Jordania, los refugiados sirios no
pueden trabajar legalmente.
Pese a todo, la esperanza sigue tirando
de cuerda para hacer volar la
cometa imaginaria. «Tratan de salir
adelante con sus vidas y de sobrellevar
las duras condiciones de diferentes
maneras, a veces también a
través del arte. He conocido a un
grupo de jóvenes refugiados que
produce obras de arte y caligrafía,
ya que sus emblemas han sido destruidos,
y a otro grupo de personas
que realiza obras de teatro para
educar a la población sobre temas
como la infancia, el trabajo o los
matrimonios forzosos, o bien traducen
canciones para las nuevas generaciones
», explica el escritor.
Una adolescente de Azraq le ha
impresionado especialmente. «Se
llama Muzoon y tiene 16 años. Es la
‘Malala’ siria. Es una firme defensora
de que los niños vayan a la escuela
y no pierdan su educación . Es
una historia inspiradora que habla
de cómo los niños y adolescentes
tratan de que sus vidas no sigan
atrapadas en la violencia», añade.
La historia personal de Hosseini
hace que guarde un vínculo especial
con las personas que están en
esta situación. Él y su familia también
tuvieron que exiliarse de su
país, Afganistán, asolado por una
guerra. «Sinceramente, mi situación
es muy diferente», confiesa con humildad
este escritor nacido en Kabul
en 1965. «Trato de trabajar para
concienciar a la sociedad sobre su
realidad y para que nadie les olvide.
Estamos hablando de la guerra, del
desarraigo, de la pérdida del modo
de vida de comunidades enteras».
El padre de Hosseini era diplomático
y su madre, profesora de
farsi. En 1976, su padre fue enviado
a Francia y él y su familia se encontraban
en París cuando la Unión Soviética
invadió Afganistán, a finales
de 1979. Su familia consiguió asilo
político en EEUU poco después. Su
primera novela, Cometas en el cielo,
inspirada en su Kabul natal, fue
un éxito de ventas cuando se publicó,
en 2003. Le siguieron Mil soles
espléndidos, en 2007, y en 2013 Y
las montañas hablaron, que relata
las dificultades de los refugiados repatriados
a Afganistán.
En Siria, los refugiados confiaron
a Hosseini que el regreso a su país
es bastante incierto por ahora. «Hablando
con ellos me han transmitido
que no tiene sentido volver en el
corto plazo y que no tienen mucha
esperanza en un pronto regreso»,
declara. Las expectativas de los refugiados
tampoco son nada fáciles
fuera de su país. «Me ha impresionado
la historia de una madre de 33
años que vive con sus niños en una
pequeña habitación en Amán. Separada
de su marido, que se encuentra
en Siria, no puede trabajar,
los niños no van a la escuela y todos
dependen de la ayuda del ACNUR»,
recuerda.
La situación en Zaatari y Azrak,
los dos principales campos de refugiados
sirios en Jordania es muy
crítica. «Desde hace tres meses no
tienen electricidad y las temperaturas
son ya muy altas. Además, ha
llegado el ramadán. La ayuda es imprescindible
y debemos aumentar
la asistencia también a los países de
acogida. Jordania, Líbano, Turquía
e Irak están soportando un gran
coste que sus economías no pueden
sostener», subraya.
«Siria es la crisis de desplazados
y refugiados más grande de nuestra
era. En los últimos 14 meses el número
de refugiados ha aumentado
en un millón más, hasta alcanzar
los casi cuatro millones, y el número
de desplazados internos es de 7,6
millones de personas. Los fondos
para enviarles asistencia humanitaria
no son suficientes», denuncia.
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