Dos años de cárcel para los hermanos que atacaron un colegio árabe-judío

Canarias 7, EFE, 22-07-2015

Dos hermanos que atacaron e incendiaron un colegio árabe – judío de Jerusalén el año pasado fueron condenados hoy a dos años de cárcel por un tribunal de la ciudad en el que se vanagloriaron de que su acción “mereció la pena”.



Los condenados, Nahman y Shlomo Twito, recibieron sentencias de dos años y medio, y dos de prisión, respectivamente, además de libertad condicional de varios meses tras el cumplimiento de la pena y el pago de multas de 15.000 y 10.000 shekels (3.620 euros y 2.415 euros) al colegio en compensación por los destrozos causados.



Un tercer acusado, Isaack Gabai, aún tiene una causa abierta porque no ha reconocido los hechos y está pendiente de recibir condena, informa el medio digital “Ynet”.



El suceso se remonta al pasado 29 de noviembre, cuando dos clases de primaria del centro escolar fueron incendiadas y un patio del colegio bilingüe apareció con pintadas en las que se leía “No hay coexistencia con el cáncer” o “(Meir) Kahane tenía razón”, en alusión al asesinado rabino cuyo partido Kaj fue ilegalizado en Israel por sus planteamientos racistas.



El incendio fue sofocado, pero una de las clases quedó completamente calcinada. Los autores de la agresión apilaron libros en árabe y hebreo, los rociaron con líquido inflamable y les prendieron fuego, según informaron entonces medios locales.



Ese centro de Jerusalén es la institución educativa judeo – árabe más importante del país y cuenta con una directiva mixta desde su fundación en 1998 por la organización no gubernamental Mano a Mano.



Tras ser detenidos, los tres autores dijeron que habían asaltado y quemado el colegio en protesta por el hecho de que judíos y árabes asistieran juntos, y a fin de elevar a la opinión pública su objeción ante los matrimonios mixtos entre judíos y no judíos.



Los condenados, miembros de la organización de extrema derecha Lehava, cuyo principal objetivo es oponerse a los matrimonios mixtos, abandonaron hoy la sala del tribunal sonrientes, cantando y alabando a Dios y asegurando que “mereció la pena” cometer ese acto.

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