Utoya cuatro años después de Breivik
La Liga de la Juventud Laborista regresará a la isla donde el radical asesinó a 69 personas
El Mundo, , 22-07-2015Cuatro años después de la masacre, los chicos de la AUF (Arbeidernes Ungdomsfylking o Liga de la Juventud Laborista) vuelven a Utoya, la isla donde Anders Breivik –tras atentar en el distrito gubernamental de Oslo, donde dejó un saldo de ocho muertes– asesinó a 69 personas, en su mayoría niños y adolescentes, que participaban en el tradicional campamento de verano de las juventudes laboristas noruegas.
Del 6 al 9 de agosto, se citarán más de un millar de sus miembros en su primer campamento tras el ataque terrorista con la solidaridad internacional como temática. La cifra es récord: aquel fatídico 22 de julio de 2011 había 564 personas cuando Breivik, ataviado con uniforme de policía, irrumpió en esta isla a 35 kilómetros de Oslo y emprendió la matanza en nombre de su lucha contra el multiculturalismo y la «invasión musulmana» de Noruega, haciendo responsable al Partido Laborista.
Hoy, políticos y ciudadanía vuelven a honrar la memoria de las víctimas por cuarto año consecutivo, pero lo hacen en una nueva Utoya, donde ya ha concluido la construcción de las nuevas instalaciones y gira entre los árboles la escultura memorial en la que se inscriben los nombres de los asesinados.
«Vamos a tener nuestro primer campamento de verano en la isla desde el ataque terrorista, y para nosotros es un paso enorme hacia lo que creemos que es el concepto de la nueva Utoya. Ésta tiene, por supuesto, muchos más significados y expresiones que antes del 22 de julio de 2011. La isla será un lugar para la memoria de los camaradas que perdimos aquel viernes. Será un lugar donde tendremos nuestros campamentos de verano, nuestros encuentros políticos, como siempre lo hemos hecho. Y será un lugar donde aprenderemos sobre los ideales que fueron atacados y sobre cómo respondió Noruega», nos explica Mani Hussaini, el líder de la AUF.
Pese a que ese regreso es fruto del consenso, algunos padres de las víctimas se han manifestado en contra y algunos supervivientes también consideran que es demasiado pronto. De ahí que le preguntemos a Hussaini si regresar a la isla fue una decisión difícil. «Nosotros volvimos a Utoya el 23 de julio de 2011», sentencia. «La isla era nuestra antes [del atentado] y después, también. La cuestión es cómo podemos aprender de la Historia y cómo podemos honrar a los camaradas que perdimos de la mejor forma posible. Después de muchas conversaciones, de hablar con todas las partes involucradas, llegamos a la conclusión de que el mejor modo era volver», explica.
Esta tarde Mani Hussaini, un joven nacido en Siria (en octubre cumplirá 28 años), pronuncia su primer discurso en la isla como líder de la AUF. «Hoy es un día muy duro para muchos, sobre todo para los padres que perdieron a sus hijos. Mi mensaje es que nunca olvidaremos lo que ocurrió, la Historia es importante para poder lograr un futuro brillante y asegurarnos de que nada así pueda volver a ocurrir, y por supuesto que seguiremos luchando por los ideales de nuestros camaradas asesinados, como son la creencia en el futuro, en la ecología, la solidaridad, la justicia… Y lo haremos cada día. Ésa es nuestra misión más importante», confía a EL MUNDO en la sede central de la AUF en Oslo, a pocos metros de donde aconteció el primer atentado.
Hussaini llegó a Noruega junto con su familia cuando tenía 12 años. Tuvieron que abandonar Siria, el mismo país que hoy, devastado por cuatro años de guerra, padece la mayor crisis humanitaria de refugiados. El debate sobre las cuotas de refugiados trasciende los límites de la Unión Europea, ya que también existe en Noruega, donde algunos parlamentarios del populista Partido del Progreso se niegan a aceptar la asignación de la ONU. Le preguntamos a Hussaini qué opina al respecto, dado su origen. «Vinimos como refugiados porque la vida de mi padre [ingeniero y activista político kurdo] estaba amenazada en Siria, por eso tuvimos que huir. Pero cuando llegamos a Noruega participamos del proyecto socialdemócrata, que es dar a cada uno la oportunidad y esperar que éste, a cambio, cumpla con sus deberes y así triunfará. Solemos decir que el sueño americano se vive mucho mejor en Noruega que en América», explica.
«En cuanto a nuestra responsabilidad», continua, «Noruega debe asumir la cuota asignada, que son 8.000 refugiados, y tenemos también que ayudar a solucionar la crisis en Siria y en Irak. Siria tampoco debería volver a ser lo que era antes de 2011: un estado policial dirigido por la familia Asad. La gente empezó a protestar porque no quería eso y ahora, ¿han acabado con algo peor? Para mí, Asad y el IS son lo mismo: ambos matan a gente inocente».
Al ser propuesto su nombre por el comité electoral de su formación, se publicaron en internet amenazas contra él que sonaban parecidas al discurso supremacista de Breivik. No tuvo miedo, dice. «Recibí muchos mensajes agradables de felicitación. Y cuando me hablaron sobre tales comentarios mi respuesta fue: ‘Si esa gente hablara conmigo, sabría que soy un tipo normal’».
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