Trípoli advierte a Túnez sobre la construcción de una valla en la frontera

Canarias 7, EFE, 12-07-2015

El gobierno libio en Trípoli, considerado rebelde, calificó de acto hostil la decisión de Túnez de levantar una valla en la frontera común, cuyo objetivo declarado es frenar el contrabando y aislarse del yihadismo.



En un comunicado difundido hoy en la prensa tunecina, Trípoli critica “una decisión unilateral que supone una flagrante violación de la soberanía nacional libia” y advierte que su plataforma armada, las milicias “Fajer Libya” “se reserva el derecho a intervenir en todo momento y lugar”.



Túnez “debe definir en coordinación con las autoridades libias los limites fronterizos para que no parezca ni una agresión ni una ocupación”, agregó la nota, que insistió en el “riesgo que podría representar la continuación de la construcción del muro”.



El primer ministro tunecino, Habib Essid, confirmó el jueves que unidades del Ejército construyen una valla de 160 kilómetros que unirá los dos pasos fronterizos que le separan de Libia, los de Ras Jedir, en la costa; y Dehiba, en el desierto.



El objetivo es frenar el tráfico ilegal de personas, responsable según Túnez de los dos últimos atentados yihadistas sufridos por el país, en los que perdieron la vida 60 turistas extranjeros, declaró entonces.



Conforme al Ministerio de Interior, tanto el ataque cometido el 18 de marzo en el museo El Bardo, de la capital, como el del pasado 26 de junio en la playa de un hotel de la ciudad costera de Susa, fueron obra de yihadistas locales que recibieron entrenamiento en campos militares de Libia.



Respecto a la construcción, el ministro tunecino de Defensa, Farhat Horchani, explicó ayer que la valla “será ampliada unos 40 kilómetros más y alcanzará 220 kilómetros”.



En declaraciones a la prensa al término de una visita al paso de Ras Jedir, Horchani precisó que “no se trata de un muro o valla sino de una serie de obstáculos, pasillos y fosas para proteger la frontera del contrabando de mercancías y armas, e impedir la infiltración de terroristas”.



Los trabajos están en manos de nueve empresas, finalizarán antes de fin de año e incluirán instrumentos de vigilancia electrónica que serán instaladas “con la asistencia material de países amigos”, concluyó el ministro.



Túnez es, junto a Francia, el país que más voluntarios aporta a la organización yihadista Estado Islámico (EI), con cerca de 3.000 combatientes, según cálculos oficiales, y más de 5.000, según diversos expertos en islam radical afincados en el país.



De ellos, se cree que cerca de un millar han regresado ya y han buscado refugio tanto en Libia, donde está cobijado el ilegalizado grupo tunecino “Ansar al Sharia”, como en la región de Kaserine, en la porosa frontera con Argelia.



Libia es un estado fallido, víctima de la guerra civil y el caos, desde que en 2011 la comunidad internacional contribuyera militarmente a derrocar el régimen dictatorial de Muamar al Gadafi. 

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