El fútbol une a huérfanos y refugiadas en Gipuzkoa
EL CONSISTORIO DE DONOSTIA RECIBIÓ A LOS EQUIPOS DEL ORFANATO DE MOZAMBIQUE Y DEL CAMPO DE REFUGIADOS DE PALESTINA QUE PARTICIPAN EN LA DONOSTI CUP
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 09-07-2015DONOSTIA – Quedan aún dos jornadas para su clausura, pero la Donosti Cup, el quinto torneo de fútbol base más importante de Europa, tiene ya como claros vencedores la alegría e ilusión que estos días desbordan en Donostia y alrededores el equipo de huérfanos de Mozambique y el conjunto de refugiadas palestinas invitados por la organización. Ambos grupos fueron recibidos ayer en el Ayuntamiento donostiarra por el alcalde, Eneko Goia, y el resto de concejales de la corporación, quienes brindaron una calurosa acogida a estos niños y niñas que llenaron, sobre todo ellas, de cánticos, bailes, palmas y alboroto el salón de plenos del Consistorio de Donostia.
Ataviadas casi todas de negro, algunas de ellas con un hiyab cubriendo sus cabezas y pequeñas banderas pintadas en sus caras, las niñas palestinas, todas de 14 años, se convirtieron en las protagonistas de la recepción, a la que los pequeños mozambiqueños, de 12, no dudaron en sumarse de una forma más tímida debido a su corta edad.
La presencia de ambos equipos en tierras guipuzcoanas fue posible gracias al programa Donosti Cup in the World, que, en palabras de su director, Iñigo Olaizola, pone de manifiesto la “faceta social” de un evento deportivo que este año cumple su 24ª edición con la cifra récord de cerca de 8.000 participantes repartidos en 440 equipos, 20 más que el año pasado, procedentes de 25 países diferentes de los cinco continentes. “Es la mayor satisfacción que proporciona el torneo: poder tener a jóvenes que vienen de realidades tan distintas a la nuestra, a todos los niveles”, añade el responsable de la Donosti Cup.
El alcalde donostiarra mostró a los integrantes de los dos equipos “la alegría que nos produce su presencia en el Ayuntamiento, que es la forma que tiene la ciudad de expresar su reconocimiento a estos dos equipos que, por sus especiales circunstancias, han tenido que realizar un esfuerzo extra para poder participar en un evento de la importancia de la Donosti Cup y estar estos días entre nosotros”. Su presencia “es plenamente fiel al mejor espíritu de este torneo, que es el de generar experiencias y generar valores en torno al deporte”, subrayó Goia.
HUÉRFANOS DE MOZAMBIQUE Vestidos con los chándales verdes y negros del equipo de la ONG Cruzada por los Niños, que ha gestionado su llegada a Gipuzkoa, los chavales mozambiqueños olvidan esta semana su día a día en el orfanato con largos paseos por la ciudad durante los que les gusta relacionarse con los donostiarras, pero sobre todo con sus partidos ya han saboreado la alegría de la victoria y la decepción de la derrota y la ilusión de clasificarse para la fase de campeones.
Manuel José Luis Bucuane, conocido en el fútbol como Tico Tico, máximo goleador e histórico capitán de la selección de Mozambique hasta su retirada en 2011, es el referente de estos pequeños, con los que ha viajado hasta Gipuzkoa en una experiencia que, según admite, está resultando “increíble” para ellos, tanto fuera como dentro del campo porque, aunque aún no se dan cuenta, les marcará de por vida.
PALESTINAS DE JENIN Más conscientes de ello, desde sus 14 años de edad, las adolescentes palestinas, procedentes del campo de refugiados de Jenin, en la Cisjordania ocupada, no pierden la oportunidad de sacar fotografías y grabar vídeos con sus teléfonos móviles de cada novedad que les ofrece el campeonato, como la recepción de ayer o la espectacular inauguración del pasado lunes, una fiesta de la amistad y el mestizaje cultural celebrada en el estadio de Anoeta, de la que todos los participantes hablan maravillas.
Estas adolescentes forman parte de la asociación Not to forget woman que agrupa y motiva a viudas, mujeres con problemas y niñas de Jenin, quienes, gracias a ella, aprenden distintas labores para desenvolverse en su vida cotidiana en el campo de refugiados, donde hace dos meses comenzaron a preparar su participación en la Donosti Cup.
Jesús Artetxe, de la ONG que acompaña a las jóvenes en Gipuzkoa, recuerda que estas chicas llegan de una zona “muy castigada” en la que “salir a un kilómetro de su casa significa mucho peligro, y aún más por ser mujeres, porque, además de vulneraciones de derechos humanos, se producen violaciones físicas”.
Lejos hoy de esas preocupaciones y rodeadas de la solidaridad de guipuzcoanos y del resto de participantes gracias a la Donosti Cup, las energías de estas niñas se centran ahora en ganar su primer partido del campeonato, algo que, aunque parezca difícil a tenor de sus primeros partidos, saldados con goleadas en contra, supondría la guinda a su estancia en nuestro territorio. – Efe/N.G.
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