La UE saca sus barcos de guerra para frenar la ola de inmigración
La primera fase de la misión se limitará a patrullas en alta mar para detectar a los traficantes
El Mundo, , 23-06-2015Los ministros de Exteriores de la Unión Europea aprobaron ayer la primera fase de la misión EU Navfor Med, una operación en la que participan 14 países de la UE y que pretende actuar contra las redes ilegales que trafican con seres humanos en el Mediterráneo.
Con 11,88 millones euros de presupuesto para los próximos 14 meses, esta primera fase de la operación se limitará a intercambiar información entre los países participantes y patrullar en alta mar para detectar a los traficantes.
Contará con cinco barcos, dos submarinos, tres aviones de reconocimiento, dos drones y tres helicópteros puestos a disposición por Reino Unido, Alemania, Grecia, Eslovenia, Suecia, Países Bajos, Francia, Luxemburgo, Lituania, Bélgica, Hungría, Finlandia, España e Italia. El país transalpino aportará además 1.000 efectivos de la marina militar y coordinará la misión desde Roma. España por su parte colaborará con un barco de observación marítima.
La decisión de aprobar una misión a nivel europeo para luchar contra las mafias de traficantes fue tomada el pasado mes de abril, después de la penúltima tragedia en el Mediterráneo que acabó con la vida de 24 personas y la desaparición de más de 700 tras el naufragio de una barcaza en las costas de Sicilia. Los 28 Estados miembros de la UE dieron entonces el visto bueno a la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, para diseñar una estrategia a nivel europeo que persiguiera el secuestro y la destrucción de las embarcaciones interceptadas en el mar usadas para transportar inmigrantes desde Libia, el principal puerto de salida de estas barcazas. La operación contra los traficantes era uno de los 10 puntos del plan europeo para afrontar la emergencia migratoria después de que Italia lanzara un SOS a la Unión Europea ante la incapacidad de las autoridades transalpinas de luchar solas contra la inmigración ilegal en el Mediterráneo. «El objetivo no son los inmigrantes, sino los que se están lucrando» con el tráfico ilegal de personas, advirtió Mogherini.
La Alta Representante de la UE para Exteriores aseguró además que la misión aprobada ayer es sólo una pequeña parte de una estrategia más amplia, que pretende contar con la cooperación de países aliados en África y organizaciones internacionales como el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
Los primeros barcos, submarinos, aviones y drones serán desplegados a lo largo de esta semana. La operación pretende eliminar las barcazas con las que son transportados, de manera ilegal, miles de inmigrantes cada año desde las costas de Libia hasta el sur de Europa, principalmente Grecia e Italia.
Pero, a falta de una autorización del Consejo de Seguridad de la ONU que permita el uso de la fuerza en aguas territoriales libias, la EU Navfor Med se limitará en esta primera fase a la recogida e intercambio de información. Por otra parte, los Veintiocho no descartan llegar a un acuerdo con las autoridades libias para poder activar las siguientes fases de la operación. Una opción que se presume complicada, dada la situación de desgobierno que reina en Libia desde la caída del régimen de Muamar Gadafi en 2011, tras 42 años de dictadura.
Tras esta primera fase, la UE pretende pasar a la acción interceptando las embarcaciones que sean sospechosas de trasladar a migrantes hasta Europa. Y en una tercera fase de la misión, que deberá contar con la citada resolución a favor del Consejo de Seguridad de la ONU, los operativos europeos pondrán en marcha «todas las medidas necesarias» para «desechar» estas embarcaciones.
Sin embargo, la decisión tomada por la UE no cuenta con el beneplácito de todos. Algunos expertos consideran que destruir las redes de traficantes sin ofrecer a los migrantes rutas alternativas para escapar de la pobreza y la guerra no servirá para frenar el éxodo migratorio, sino para limitar la libertad de movimiento de los africanos.
Precisamente, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien ayer se reunió con los ministros de Exteriores de la UE y de cuya organización dependen las siguientes fases de la operación, advirtió, tras la última tragedia en el Mediterráneo, que destruir las naves de los traficantes «no es la solución» y abogó por una misión humanitaria que tenga como objetivo principal salvar vidas.
Sólo en lo que va de 2015, más de 1.600 personas perdieron la vida intentando alcanzar las costas europeas, según la Organización Internacional para las Migraciones.
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