Fátima Djarra Sani: "Cada vez se practican más ablaciones a bebés"
La Vanguardia, , 23-06-2015“¡No llores bajo ningún concepto!”, le gritaron dos mujeres a la pequeña de cuatro años agarrándola de cada extremidad, y acto seguido la mutiladora le seccionó el clítoris y le arrancó de cuajo parte de los labios menores de la vagina con una navaja de barbero. Fátima Djarra Sani (Bissau, 1968) aún se estremece cuando recuerda ese momento. La ablación no consiguió hacer de ella una mujer sumisa; bien al contrario, asegura que desde entonces lleva “la rebeldía en la sangre”. Djarra es hoy una activista en la lucha contra la ablación. Como mediadora de Médicos del Mundo Navarra ante la comunidad africana intenta prevenir que otras niñas pasen por el mismo trance.
La mediadora de Médicos del Mundo Navarra, Organización No Gubernamental para el Desarrollo que participó en la redacción de un protocolo para la prevención y actuación ante la mutilación genital femenina que se aprobó en junio de 2013 en Navarra, pone en cuestión la manera con que aborda la problemática el nuevo Código Penal que entrará en vigor el próximo 1 de julio. Djarra, separada y madre de Asier, de ocho años, es técnica superior en Construcción Civil y técnica superior en Integración Social. Ha impartido más de doscientos talleres, conferencias y jornadas formativas en numerosas universidades. Actualmente es vocal del Consejo Navarro de Igualdad.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 140 millones de mujeres han sufrido la ablación, la mayoría en los 28 países de África y Oriente Medio donde aún se practica, a pesar de que en muchos de ellos está prohibida por ley. Pero no sólo las menores que viven en estos países corren un grave riesgo de padecerla, sino también las niñas que residen en España cuyas familias proceden de lugares donde aún se llevan a cabo estas prácticas. Djarra reconoce que cuando se aproxima la época estival “tiembla” ante el temor de que estas menores no encuentren escapatoria cuando viajen a estos países durante las vacaciones. Djarra ha tejido una red de contactos con asociaciones y familias africanas así como centros educativos, sociales y sanitarios para crear conciencia del problema. Con este propósito publica, junto al periodista Gorka Moreno, Indomable: De la mutilación a la vida, la historia de lucha y superación de una mujer musulmana que nació en una pequeña aldea africana y se atrevió a plantar cara a ciertos prejuicios y tradiciones de su comunidad.
- ¿Quiénes se erigen como mutiladoras?> – Es una profesión que se hereda. Una tradición familiar. Las fanatecas –como se las conoce popularmente en Guinea Bissau – tienen un estatus social muy elevado; son personas que cuando hablan, la gente las escucha e, incluso, hay la creencia de que pueden hablar con espíritus.
- Indomable. > – Exacto.
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