La gobernadora de Carolina del Sur pide que se retire la bandera confederada
Tras la matanza de nueve negros en una iglesia en Charleston, “es hora de retirar la bandera” que tanto divide, dice Nikki Haley.
El País, , 22-06-2015La gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, se ha unido este lunes a los crecientes llamamientos para que se retire la bandera confederada apostada frente al Capitolio de este Estado. “Es hora de retirar la bandera”, ha proclamado.
La gobernadora republicana ha subrayado que la bandera sureña es un símbolo para muchos de los habitantes en este Estado de “un legado y tradiciones nobles”. Pero tras la matanza racista, la semana pasada, de nueve feligreses negros en una iglesia en Charleston a manos de un joven blanco, Dylann Roof, se hace necesario replantearse la necesidad de erigir en un lugar público un “símbolo profundamente ofensivo de un pasado brutalmente opresivo” para tantos otros ciudadanos, ha reconocido.
“Ciento cincuenta años después del fin de la guerra civil, ha llegado el momento” de retirar una bandera “que causa daño a tantos” y que “divide”, ha insistido en unas declaraciones en las que estuvo acompañada por legisladores locales y federales. Entre ellos estaba el senador republicano y candidato presidencial Lindsey Graham, quien de esta manera se ha posicionado en un tema que en los últimos días había creado divisiones entre los aspirantes a la candidatura republicana para la Casa Blanca.
La decisión final no está sin embargo en manos de la gobernadora. Solo el parlamento puede decidir si se retira o no la bandera, ya que está protegida por una ley especial aprobada en 2000. No obstante, Haley ha advertido de que si los legisladores no inician el debate necesario para abrir este proceso, usará su autoridad como gobernadora para forzar la discusión.
El anuncio de Haley se conoce en el mismo día en que la Casa Blanca ha revelado que el presidente, Barack Obama, y el vicepresidente, Joe Biden, viajarán el viernes a Charleston para asistir al funeral del reverendo Clementa Pinckney, una de las nueve víctimas de la matanza en la histórica iglesia Emanuel.
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