Sawsan Abu-Rassa ESTUDIANTE JORDANA Y VOLUNTARIA DE UNICEF

“Colaborar con Unicef me ha abierto el camino de mi futuro”

Sawsan Abu-Rassa, estudiante de dirección de proyectos de ocio en Deusto, ha vivido dos años en Bilbao. En su estancia en la capital vizcaina ha descubierto una ciudad en la que se siente muy a gusto y donde ha hecho grandes amigos

Deia, Una entrevista de Sandra Atutxa Fotografía de Pablo Viñas , 22-06-2015

Bilbao – Pasear bajo la lluvia de Bilbao cerca de la ría es uno de esos caprichos que la naturaleza concede y que la estudiante jordana Sawsan ha sabido valorar sobremanera. En 2013 llegó a la capital vizcaina con una beca, con la maleta llena de ilusiones y con el objetivo de mejorar sus conocimientos relacionados en el ámbito del turismo. Dos años después, ha regresado a su país con muchos más amigos, con más conocimiento y con la idea de encaminar su futuro en el marco de las relaciones internacionales. Asegura que echará de menos Bilbao, a su gente y la experiencia que ha vivido en Unicef, clave en su futuro. Se lleva a Jordania un diario que ha llenado de vivencias, de historias, de alegrías y también de experiencias. “He llorado mucho, pero también me he reído. Todos los días he escrito en mi agenda”, confiesa. Ahora empieza una nueva etapa y lo hace con ilusión y con Bilbao en su corazón.

¿Por qué eligió la villa para estudiar el máster de dirección de proyectos de ocio?

-La verdad es que no tenía referencias de Bilbao, nunca había estado aquí. Tenía una beca y una de las opciones era viajar a Barcelona, para estudiar en catalán; la otra opción era Bilbao, para estudiar en castellano.

La lengua le hizo elegir Bilbao.

-Pues sí. Pero fue una gran elección. Me informé en internet de lo que tenía la ciudad, sobre de la universidad de Deusto. Hablé con mis profesores en Jordania que habían estudiado en Bilbao y ellos me animaron a que viniese aquí. Me dijeron que era una opción fantástica para poder continuar mis estudios.

¿Y así ha sido?

-Sí (con rotundidad).

Anteriormente, ¿qué había estudiado?

-Lenguas modernas y literatura.

Dos años en Bilbao y ha colaborado con Unicef. ¿Conocía la labor que realizaban?

-Sí, lo conocía, pero ha sido una experiencia espectacular haber podido estar dentro. He descubierto un nuevo camino por el que me gustaría continuar.

¿Qué le llevó a colaborar con ellos?

-Dentro del máster debíamos elegir un centro para realizar las prácticas y Unicef era una opción. Fue mi profesora Isabel Rubio, responsable del máster, la que me apoyó y me ayudó. También tengo que agradecer a Elsa por aceptarme en la ONG y darme una oportunidad por formar parte del proyecto.

¿Se ha sentido arropada?

-Muchísimo, ¡no sabe cuánto!

¿Qué se lleva a Jordania?

-Muchos amigos y gente maravillosa que me ha ayudado y prestado un gran apoyo. Mis profesores en Deusto, San Salvador y María Jesús, que me han animado y transmitido su pasión por buscar el conocimiento, y también a mi tutora, Marta Álvarez. He conocido a estudiantes de todo el mundo, porque en la Universidad de Deusto hay una gran variedad de países, de lenguas y de culturas: América Latina, Europa, Asia, África…

Eso es enriquecedor.

-Muchísimo. Es como estar en una ciudad en la que te da opción de conocer y tratar con gente de diferentes culturas, religiones… Ha sido convivir en un nicho de conocimiento y de enriquecimiento.

Ha comentado que su contacto con Unicef le ha descubierto un nuevo camino por el que le gustaría seguir su carrera.

-Así es. Me gustaría aprovechar las habilidades y conocimientos que he adquirido dentro de Unicef para encaminar mi futuro profesional. La labor que realizan en apoyo a la infancia es admirable.

Cuándo llegue a Jordania, ¿buscará a Unicef?

-Por supuesto. De hecho, llegué a Bilbao con la idea de mejorar y continuar por la rama de turismo, pero jamás pensé que encontraría un sector en el que me encuentro muy a gusto.

¿Cuál es?

- Las relaciones internaciones y los derechos humanos. De hecho, me gustaría hacer el doctorado, bien en México, EE.UU. o en el Estado español. Tengo que trabajar mucho, prepararme, leer mucho, tener la idea clara sobre la tesis. Ese es mi camino.

¿Tiene alguna idea para su regreso a Jordania?

-Sí. Me gustaría trabajar ayudando a los refugiados de Siria. En el tiempo que he estado en Unicef he aprendido que la vida es compartir, dar amor. Hay gente que lo está pasando muy mal. Quizá no pueda apoyarles económicamente, pero con un abrazo se consiguen muchas cosas. El apoyo con una sonrisa es más valioso que a veces el propio dinero.

¿Cómo ha llevado la distancia con su familia?

-Bueno a través de internet y del teléfono. Han sido dos años en los que, pese a la distancia, he tenido también el apoyo familiar. Mi madre me dijo: Sawsa, si tienes un sueño, agárralo y lucha por él. Y así lo estoy haciendo y lo voy a seguir aplicando en mi futuro.

La vuelta a Jordania tampoco va a ser fácil, ¿no?

-No, aunque tengo ganas de volver. Bilbao ha calado mucho en mí, más que su lluvia.

¡Ay, la lluvia de Bilbao!

-Me encanta. La lluvia de Bilbao nunca me ha molestado. Bilbao me ha dado tantas cosas; amor, conocimiento, su gente tan amable y acogedora… Solo tengo agradecimiento para Bilbao.

¿Qué se lleva de aquí?

-He visitado muchas ciudades, pero ninguna es tan especial como Bilbao. Ha sido mi casa y sé que cuando me vaya algo me faltará.

¿Cómo ha llevado lo de la gastronomía vasca?

-Muy bien, sin problema. Los pintxos me han encantado. Lo voy a extrañar.

¿Una palabra para definir lo que ha vivido?

-Imposible. Ni una palabra, ni una lengua definen lo que yo he vivido en Bilbao en estos dos años. Nada puede expresar lo que siento. Eso es imposible.
las claves

“Cuando regrese a Jordania me gustaría ayudar a los refugiados de Siria; es una manera de apoyar a quien lo necesita”

“La distancia ha sido dura, pero sé que cuando regrese echaré de menos Bilbao. Es una ciudad que me ha acogido muy bien”

“Ni una lengua, ni una palabra puede definir lo que yo en dos años he sentido y he vivido en Bilbao. Es imposible”

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