Son de origen subsahariano
Destino: Alemania
El año pasado, 3.000 refugiados sirios entraron por la frontera de Melilla; este año la cifra ya se ha superado. Pero España no es el sueño por el que emprenden las peligrosas travesías por medio mundo.
Diario de Noticias, , 21-06-2015Huyen de las bombas, de los francotiradores apostados en las azoteas, de la tortura, el hambre, la ausencia de todos aquellos servicios que hacen a un país habitable. Pero, en la mayoría de los casos, sus esperanzas se hacen añicos al toparse con su nueva realidad: campos de refugiados masificados, miseria, abusos, esclavitud, hacinamiento en centros de internamiento europeos o quedar atrapados en un sistema de asilo con un futuro incierto. Son cuatro millones de sirios los que han cruzado las fronteras en busca, principalmente, de paz. El 97% se ha quedado, malviviendo, en los países vecinos, pero son cada vez más los que intentan rutas más largas y peligrosas para llegar a Europa. Las principales vías de entrada son Grecia e Italia, por mar, y España, por tierra.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) calcula que más de 100.000 personas han cruzado el Mediterráneo en lo que va de año. La mitad de ellas son sirias y eritreas. Para el caso de Italia, el principal punto de salida es la inestable Libia, mientras que, para Grecia, se trata de Turquía. Sin embargo, cada vez son más los refugiados sirios que tratan de evitar las peligrosas vías marítimas en embarcaciones hacinadas y precarias, y prueban suerte por vía terrestre. En este caso, las opciones son principalmente dos. La primera es volar a Argel y de ahí, a través de los traficantes de personas, iniciar la ruta terrestre hacia Marruecos para tratar de ingresar en Melilla. La segunda opción es conseguir pasaportes falsos en Turquía e iniciar una travesía aérea por varios países del mundo que puede durar hasta un año para terminar aterrizando en algún aeropuerto europeo.
Solo el año pasado, más de 500 sirios lograron sortear a varios gobiernos gracias a las mafias y entrar en Europa a través del aeropuerto de Barajas. Uno de ellos es Alí – nombre ficticio – , un profesor de Historia de 35 años originario de la ciudad de Alepo que huyó de Siria hace dos años por la frontera turca. En el país vecino permaneció meses a la espera de un billete de avión que creía que le llevaría a la “libertad”. “En Siria ya no tenía trabajo ni ninguna perspectiva. No hay luz, ni agua, ni alimentos. Hay controles por todas partes. Mi barrio está destruido. Amigos y familiares han muerto, y sabes que tú puedes ser el siguiente. No podía seguir así”, asegura vía telefónica.
Su destino inicial fue Dubai, y de allí a Brasil, Ecuador y, finalmente, España. El viaje le costó unos 5.000 euros. Ahora, en Madrid, se siente frustrado. “Mi idea era ir a Alemania, donde tengo un primo, pero estoy atrapado en España, sin posibilidad de trabajar y con un futuro incierto. Si no hay trabajo para los españoles, ¿cómo lo voy a encontrar yo?”, cuenta.
Alí solicitó asilo en el mismo aeropuerto, un derecho que tiene cualquier refugiado a pesar haber embarcado con documentación falsa. Su caso está en proceso y, mientras, solo sueña con Alemania, el destino principal de los refugiados sirios junto a Suecia. El Reglamento de Dublín, en cambio, obliga a los refugiados a solicitar asilo en el primer país europeo que pisan, una situación que tiene temporalmente atrapados a cientos de sirios.
El procedimiento en España es el siguiente: una vez aceptado el caso, el Estado entrega a los solicitantes de asilo una tarjeta que les da derecho a vivienda, sanidad, educación y acceso al mercado laboral. El Estado español concedió protección a 1.681 sirios el año pasado, el 100% de lo que lo solicitó, según el Ministerio del Interior. Asimismo, recibió 5.092 requerimientos de países europeos de demandantes de asilo que habían pasado antes por España y que, por lo tanto, debían volver para realizar los trámites. Sin embargo, son muy pocos los casos que se resuelven de forma positiva.
Por otro lado, España ofreció, entre 2013 y 2014, 130 plazas de reasentamiento integral a través de un programa que incluye vivienda, formación laboral, escolarización para los hijos y búsqueda de empleo. Sin embargo, según la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), estas plazas no han sido cubiertas. Para este año se han anunciado otras 150. “España, ni acoge debidamente a los solicitantes de asilo sirios ni ha sido generosa ofreciendo programas integrales de reasentamiento”, opina Paloma Favieres, responsable del área jurídica de CEAR. Y es que mientras que países como Alemania o Suecia han realizado un gran esfuerzo logístico, en España no se ha llevado a cabo ningún tipo de modificación o mejora de las instalaciones a pesar del aumento de solicitantes de asilo.
Situación crítica en Melilla La ciudad norteafricana se ha convertido en uno de los principales puntos de entrada de refugiados sirios en Europa. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla, principal punto de entrada, solo tiene capacidad para 480 personas. Sin embargo, hoy en día a unas 1.900 personas – medio millar de ellas menores de edad – . A lo largo de 2014, 5.819 personas ingresaron por este punto a España; de ellas, 3.094 eran sirias. En lo que va de año ya se ha superado esta cifra. El Ministerio del Interior español inauguró el pasado mes de marzo una oficina destinada a los solicitantes de asilo para hacer frente al aumento de refugiados a raíz de la guerra siria. Las organizaciones de derechos humanos denuncian, por su parte, que hasta ahora solo las personas de esta nacionalidad han podido tramitar sus solicitudes allí. Ni un solo subsahariano.
El sistema de entrada más recurrente, sobre todo en Melilla, es la utilización de documentación falsa. Pero no todos quieren solicitar asilo. Y es que se ha extendido el temor en la frontera a quedar registrados en España y, de esta manera, no poder dirigirse a su destino anhelado, por el que han recorrido cientos de miles de kilómetros por medio mundo: Alemania.
Hoy se celebra el Día Internacional del Refugiado, en un momento crítico para el mundo. De hecho, no se había vivido una crisis similar desde la Segunda Guerra Mundial. En su informe anual, presentado el pasado miércoles en Madrid, CEAR advierte: “España está a la cola de Europa en el compromiso con las personas refugiadas”.
cifras
Entradas. En 2014, un total de 5.819 personas ingresaron a España por Melilla; de ellas, 3.094 eran de origen sirio. En lo que va de 2015, ya son más de 3.000 sirios los que han entrado en la ciudad norteafricana.
CETI. El Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes de Melilla tiene capacidad para 480 personas, sin embargo, su ocupación se cuadruplica estos días. Medio millar de sus ocupantes son menores de edad sirios.
Asistencia. El Gobierno español inauguró hace unos meses una oficina de asilo en Ceuta y Melilla; las organizaciones de derechos humanos denuncian que solo admiten solicitudes de sirios.
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