El 20% de extranjeros que dicen ser menores para ser tutelados en Gipuzkoa mienten sobre su edad

La reciente detención de cinco africanos tutelados por la Diputación, acusados de falsificar sus pasaportes, ha vuelto a poner el foco sobre los procesos de verificación de la edad El año pasado la Fiscalía autorizó 63 pruebas óseas que sirvieron para determinar los años que tenían otros tantos jóvenes inmigrantes

Diario Vasco, JUANMA VELASCO | SAN SEBASTIÁN, 19-06-2015

Quizás los lectores más futboleros recuerden el caso de Joseph Minala, un jugador camerunés que jugaba el año pasado en el juvenil del Lazio italiano y cuyo físico despertó todo tipo de especulaciones. A pesar de que el chaval juraba y perjuraba que tenía 17 años, por su físico aparentaba un puñado de años más. Incluso, en un medio de comunicación senegalés, se aseguró que tenía 42 años. Ante tal sospecha, la Federación Italiana de Fútbol tomó cartas en el asunto para determinar su edad. Se le realizaron distintas pruebas óseas que determinaron que no mentía y que, como aparecía en su documentación, tenía 17 años. Dijo la verdad.

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Pruebas similares a la que se le practicó a Minala se llevan a cabo cada semana en Gipuzkoa, con el fin de determinar la edad de jóvenes extranjeros no acompañados que llegan al territorio con el objetivo de buscarse un futuro mejor. Sean mayores o menores de edad, todos ellos «aseguran que tienen menos de 18 años para obtener la cobertura de derechos y servicios que les ofrece la tutela de la Diputación, en el caso de que fueran menores de edad».

El año pasado, ante la ausencia de documentación en regla de los jóvenes que decían ser menores, se autorizaron 63 pruebas óseas en Gipuzkoa (pruebas de muñeca o de la dentadura y la mandíbula), según datos de la Fiscalía de menores del territorio. En la mayoría de ellas se determinó que, efectivamente, se trataba de menores de edad, pero en alrededor de un 20% se concluyó que se trataba de adultos de más de 18 años que habían mentido para entrar en la red de acogida foral de menores.
Los análisis óseos se solicitan cuando el menor no está documentado y se sospecha que es mayor
En lo que va de año se han realizado 14 pruebas óseas y en cuatro casos resultaron ser mayores

La reciente detención de cinco africanos por parte de la Policía Nacional en Donostia, acusados de hacerse pasar por menores usando «pasaportes falsificados» de Ghana, Malí y Camerún, volvió a poner el foco de atención en los menores extranjeros que llegan a Gipuzkoa y las pruebas que se les realizan para determinar su edad, en los casos en los que existe sospecha.

Descenso considerable

En el caso de los jóvenes extranjeros no acompañados que llegan a Gipuzkoa, la diferencia entre ser mayor o menor de edad tiene especial importancia en el sistema de cobertura social. Por ley, los menores en desamparo, sean autóctonos o inmigrantes, son acogidos bajo tutela foral, que les proporciona techo, alimentación, ropa, se ocupa de su ofrecerles formación, tramita su permiso de residencia y, cumplidos los 18 años, les apoya en su proceso de emancipación.

En los últimos años, la cifra de menores acompañados que recalan en Gipuzkoa ha bajado considerablemente. Pero, aunque en menor medida, siguen llegando a Gipuzkoa, en su mayoría desde Marruecos y Argelia, pero también desde otros puntos de África. Según explican fuentes de la Fiscalía de Menores, cuando estos jóvenes son detectados por las policías locales o la Ertzaintza, se da aviso a la Fiscalía de Menores y a la Diputación, que se ocupa de acogerlos en un centro tutelado. «Generalmente los llevan de forma transitoria al centro de Uba de Donostia, porque a un menor no identificado no se le puede dejar en la calle», añaden fuentes del ministerio público.

Por lo general, no existen problemas para determinar la edad. Cuando cuentan con documentación, se comprueba que está en regla, y el chaval pasa a ser acogido en centros de tutela foral. «Si por ejemplo, se trata de un menor de Guinea, altísimo y muy fuerte, aunque realicemos una consulta a la embajada, si dice que el documento es legal, no se puede hacer nada, aunque era increíble que ese chico tuviera 16 años», añaden en la Fiscalía. En otros casos, al tratarse de niños que son menores de 13 años, queda clara su minoría de edad aunque no haya pasaporte.

El problema llega cuando se trata de jóvenes indocumentados o con una documentación con indicios de ser falsa, y su aspecto hace sospechar a la Policía de que quizás sea mayor de edad, aunque se presente como menor, añaden desde Fiscalía. «Lo primero que hace la Policía es comprobar mediante una huella dactilar si ese joven está en el registro de Menores Extranjeros no Acompañados, en alguna provincia española, porque puede tratarse de un menor que se ha desplazado de una región a otra», explican desde el ministerio público.

Prueba de la muñeca

Si el menor no aparece en ese registro y hay dudas sobre su edad, la Policía solicita a la Fiscalía de Menores que inicie un procedimiento de determinación de edad. «La primera de las pruebas que se autoriza es un prueba carpo ósea, más conocida como ‘prueba de la muñeca’. Se realiza en el Hospital Donostia por parte de un radiólogo. El médico nos envía un informe con una horquilla de edad», señalan en la Fiscalía de menores.

Pero hay veces que con esta prueba no basta. «Si el informe dice que tiene una edad entre 16 y 18 años, queda claro que es menor y el fiscal realiza una determinación de edad. Pero otras veces la duda es entre 17 y 19 años», explican en Fiscalía. En esos casos, se solicita al médico forense una ortopantomografía, que consiste una prueba radiológica de la dentadura que permite ser más exactos en la determinación de la edad. «Esta última prueba, que afina mucho más, se solicita en casos muy contados al año. Con ella no hay duda, por mucho que en el pasaporte aparezca otra edad», añaden las mismas fuentes.

El año pasado, la Fiscalía de menores de Gipuzkoa autorizó 63 de estas pruebas óseas, la mayoría en jóvenes de origen magrebí, con un resultado de cerca de un 20% de casos en los que se determinó que eran mayores de edad. En lo que va de año se han realizado 14 pruebas óseas, con cuatro casos en los que se comprobó que los jóvenes mentían sobre su edad y realmente tenían más de 18 años.

Desde Fiscalía recuerdan que cada vez se realizan menos pruebas de determinación de edad, debido a que cada vez llegan menos extranjeros no acompañados a Gipuzkoa. Además, cada vez hay más inscritos en el registro estatal de menores no acompañados, que incluye la determinación de la edad. Dicho registro se consulta con la huella dactilar del menor desde cualquier parte del Estado.

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