Adou, a la tercera fue la vencida
«Nos aseguraba que quería morir tirándose al mar si no se venía», dice a ABC la madre del «niño de la maleta»
ABC, , 15-06-2015Alí Ouattara vio por última vez a su hijo Adou, el conocido como «niño de la maleta», en 2010. Cinco años después, un guardia civil le enseñaba en la frontera de Ceuta un móvil con una fotografía de un menor y le preguntaba si el que estaba dentro de la maleta era su hijo. Desde entonces, Alí no ha parado de defender su inocencia y de repetir que ha actuado por una causa «justa». Tras dos intentos fallidos de reagrupación familiar, el lunes pudo volver a estar con su hijo. A la tercera fue la vencida.
En 2006, Alí cogió una patera dispuesto a comenzar una nueva vida en Europa. En Costa de Marfil dejaba su carrera como profesor de filosofía y francés, una mujer embarazada del pequeño Adou y tres hijos a los que había prometido volver a reunir en España lo antes posible.
Nada más llegar a Fuerteventura, a finales de 2006, empezó a aprender español en las clases que la Cruz Roja impartía a la población extranjera de la isla. Meses después, comenzó a trabajar en una conocida lavandería de Puerto del Rosario a la que no ha dejado de acudir hasta que el pasado 8 de mayo ingresó en una prisión de Ceuta acusado de un presunto delito contra los derechos de las personas extranjeras.
No sabía que iba en la maleta
Ya en su casa de Puerto del Rosario, explica que no es un traficante de seres humanos: «Y nunca lo seré». Desde un primer momento, ha insistido en que lo engañaron y que no sabía que iban a meter a su hijo dentro de una maleta.
Tras depositar su mujer el pasado lunes 5.000 euros de fianza, Alí ha quedado en libertad, aunque tiene prohibido abandonar el país y deberá personarse una vez al mes en los juzgados. La mujer marroquí que portaba la maleta continúa en prisión.
Alí confía en que las redes de asociaciones de inmigrantes le ayuden «a conseguir el indulto», mientras intenta reunir parte del dinero de la fianza para devolverla a «los amigos de Fuerteventura» que se la prestaron. Para ello, ha abierto una cuenta en una entidad bancaria y espera poder volver a incorporarse a su puesto de trabajo en la lavandería.
El marfileño intentó, hasta en dos ocasiones, traer a su hijo a Fuerteventura. Una nómina que no llegaba a la cantidad exigida por las leyes españolas ponía freno al su sueño de reagrupación familiar. Mientras tanto, las noticias que llegaban desde Costa de Marfil no dejaban de preocuparle a él y a su mujer, Lucie, que desde 2012 reside también en la isla. «El niño nos aseguraba que quería morir tirándose al mar si no se venía con nosotros», comenta a ABC.
Han hecho falta unos análisis de ADN que demuestren el parentesco entre Adou y sus padres y varios informes positivos para que Lucie pudiera el pasado lunes volver a tener a su hijo. Ese mismo día, Alí abandonaba la cárcel después de 30 días en prisión preventiva en los centros penitenciarios de Los Rosales, en Ceuta, Sevilla 1 y finalmente, en Botafuegos, en Algeciras (Cádiz).
El pasado martes Alí llegaba a Fuerteventura acompañado de su mujer y su hijo. Tras bajar las escaleras del avión, aseguraba estar viviendo «el día más feliz» desde que llegó a España hace casi ocho años. El costamarfileño, durante todos estos años alejado de su familia, se había sentido «como un pez fuera del agua». Ahora, rodeado de sus dos hijos y su mujer espera poder traer al hijo que aún sigue en Costa de Marfil. Otro de ellos vive y trabaja en Murcia.
Con su hermana
Los primeros días de Adou en Fuerteventura transcurren entre juegos con su hermana Enmanuella de 11 años, que sí ha podido llegar a la isla hace unos pocos meses. Desde que Adou aterrizó en Fuerteventura no se ha quitado de al lado de su madre. En septiembre, tendrá que separarse de sus padres, pero será por unas horas al día y para cumplir con sus obligaciones escolares. Por esas fechas, Alí espera estar de nuevo trabajando en la lavandería.
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