Los continuos giros y contragiros del alcalde
Los constantes cambios de Maroto, para unos son fruto de su capacidad de diálogo y para otros, rectificación de errores
Deia, , 09-06-2015Gasteiz – Maroto llegó a la Alcaldía tras prometer que no se levantaría una mezquita en Zaramaga con licencia concedida. Después dijo que no lo sabía. Ya como alcalde, se orquestó una campaña contra los musulmanes que les obligó a desechar la idea.
Así, Maroto se acostumbró desde el primer día de legislatura a matizar sus palabras cuando suenan más alto de lo que pretendía, o quizá porque es lo que pretendía. En el Ayuntamiento lo saben, por eso ayer su “compromiso ético” con el “diferente” y las políticas sociales después de más de un año de declaraciones contra los inmigrantes sonó a “una más de Maroto”. Postureos de un alcalde que primero declaró ante los micrófonos de la Ser que los magrebíes y argelinos venían a Gasteiz a vivir de las ayudas sociales sin querer trabajar y a continuación que se habían interpretado mal sus palabras, de un alcalde que inició un frente, recogida de firmas incluida, contra la RGI, que después suavizó.
Globos sonda lanzados para ver la reacción de los vitorianos como su decisión de bautizar Adolfo Suárez a la nueva estación de autobuses de Euskaltzaindia, nombre que rápidamente eliminó al comprobar que la ciudad no estaba por la labor. Giros de un alcalde que primero negó que el multimillonario alquiler de los locales de San Antonio fuera tan perjudical para los dineros públicos para después renegociar in extremis una rebaja del pago con el empresario Gonzalo Antón nada más conocerse los pormenores del nefasto contrato firmado por Alfonso Alonso cuando él era su mano derecha. Rectificaciones de un alcalde que llamó despectivamente batasunos a los miles de participantes en la manifestación de Gora Gasteiz contra su política para después volver a decir que sus palabras se malinterpretaron al saber que en aquella convocatoria estaban presentes personas de diferente índole político, amén de diversas ONG y asociaciones de voluntariado de la ciudad.
Tomas de decisiones que a lo largo de la legislatura ha rectificado unas veces obligado por la justicia, como cuando tuvo que devolver la factura de más girada en el recibo de basuras a los contribuyentes para penalizar las viviendas vacías, y otras, forzado por los partidos de la oposición.
Habituales cambios de postura con los que Javier Maroto reivindica su capacidad de diálogo, acuerdo y consenso. Rectificaciones, giros y pasos atrás con los que la oposición denuncia su gestión. – R. Ruiz de Gauna
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