Samaniego: «Seguimos recibiendo personas con un riesgo de exclusión social altísimo»

Enrique Samaniego, presidente de Cruz Roja Gipuzkoa, Tras 16 años al frente de la entidad, el médico deja el cargo convencido de que el centro está mejor ahora que cuando llegó

Diario Vasco, AINHOA MUÑOZ | SAN SEBASTIÁN, 26-05-2015

Su relación con la Cruz Roja va más allá de los 16 años que lleva al frente de la presidencia provincial. El médico Enrique Samaniego (Donostia, 1934) fue anteriormente director del Hospital de la misma institución de la calle Matia, incluso se casó en la capilla del propio centro. «Mi vocación es ayudar», dice. Durante 46 años fue, además, el jefe de los servicios de cirugía vascular del Oncológico, donde apenas hace año y medio dejó de operar. Pronto dirá adiós a su cargo como Presidente de Cruz Roja Gipuzkoa. Lo hace con un sentimiento «provechoso», convencido de dejar a su sucesor un centro sociosanitario «mejor» de lo que se encontró él en sus inicios. Aunque reconoce que «siempre hay cosas que renovar».

-¿Por qué decide dejar ahora el cargo?

-Nací en 1934, así que échele cuántos años tengo. Creo que a mi edad es un poco arriesgado coger el relevo otros cuatro ejercicios más. Y antes de que me ocurra nada, es mejor dejar paso a la juventud.

-¿Y con qué sabor de boca se va?

-Con muy buenos recuerdos, y sobre todo con la buena evolución de Cruz Roja Gipuzkoa. En estos 16 años ha prosperado muchísimo. Hemos pasado de tener 1.800 socios a más de 17.000. Eso quiere decir que hemos subido de media tres socios al día, es una auténtica barbaridad.

-Además del número de asociados, ¿qué es en lo que más ha cambiado la entidad?

-Sin duda los métodos a la hora de trabajar. Son completamente distintos. Aunque si he de recalcar algo es el funcionamiento de las playas. En el socorrismo tenemos un certificado de calidad y una mejora en los equipos indiscutible, ya que el avance técnico es enorme, desde los desfibriladores hasta las nuevas embarcaciones. La capacidad de encontrar naves a la deriva en alta mar es posible gracias a los nuevos medios. Tenías que vernos hace 16 años, que parecen pocos, pero salíamos con los prismáticos a ver si había suerte y encontrábamos algo… Hoy, Cruz Roja Gipuzkoa se desmarca de las demás delegaciones del país, porque la formación en salvamento marítimo para toda España se hace en Getaria.

-Cruz Roja siempre ha tenido vocación sanitaria, pero en estos últimos años han apostado más por los servicios sociales, ¿no es así?

-Así es. Donde más hincapié hemos hecho es en el avance de los programas relacionados con los servicios sociales. Durante mi presidencia siempre he resaltado este ámbito, porque es lo que más me ha preocupado que funcione. En 2012 tuvimos un boom de un sector de la sociedad que antes no precisaba ayuda, y decidimos reforzar programas relacionados con la crisis, porque empezó a acercarse a nuestras instalaciones un tipo de población que antes no existía. Así que nos volcamos en las ayudas de emergencia puntuales, sobre todo relacionadas con la infancia.

-¿Y cómo deja la situación ahora que se marcha?

-Desgraciadamente no es muy distinta. Seguimos recibiendo personas con un riesgo de exclusión social altísimo. Aunque parece que la crisis esté remitiendo, nosotros no lo notamos así. Hay muchas personas que siguen necesitando nuestra ayuda, porque atendemos a una parte de la población muy excluida.
«En 16 años, Cruz Roja Gipuzkoa ha pasado de tener 1.800 socios a más de 17.000»
«El territorio sigue siendo puntero en la formación en salvamento marítimo, que se hace en Getaria»

-¿Quedan aún cosas por mejorar?

-Creo que no se ha quedado nada descolgado para el que venga. Lo único que hay que seguir es la evolución de la sociedad. Porque los ciudadanos demandan necesidades, y nuestra labor es estar ojo avizor, estar donde hay un problema social evidente. Obviamente siempre hay cosas que renovar.

-¿Como cuál?

-Sólo un detalle:, hay que tener en cuenta que Cruz Roja tiene más de 150 años de vida, y las primeras bases de salvamento marítimo que hubo en toda la península fueron en Gipuzkoa. Hondarribia, Pasajes, San Sebastián y Mutriku. Así que imagínese cómo eran esas bases en el siglo XIX. Eran botes de remo. ¿Qué quiero decir con esto? Que la renovación de nuestros servicios se van adaptando a medida que surgen las necesidades. Las cosas dan mil vueltas. A mí me han tocado muchos cambios, pero ahora viene uno muy importante.

-¿A qué se refiere?

-Nosotros tenemos las ambulancias de acción inmediata, lo que nosotros llamamos RTSU (Red de Transportes Sanitarios de Urgencia), que están en cinco bases de Gipuzkoa. En cada base tenemos 20 voluntarios formados para la emergencia. Eso quiere decir que hay 100 voluntarios en el territorio que al toque de un silbato pueden llegar a cualquier catástrofe. De hecho, cuando tenemos los temporales son estos mismos quienes van a socorrer a los ciudadanos afectados por las inundaciones. Pero ahora ha entrado en vigor una nueva normativa del Gobierno Vasco donde todas esas ambulancias tienen que tener los emblemas de Osakidetza y Cruz Roja no puede renunciar a su emblema.

-¿Y qué va a pasar con todo esos voluntarios? ¿Deja los cabos bien atados?

-Las ambulancias siguen en sus bases, aunque teníamos que haberlas quitado ya, pero la cosa se está retrasando. Todas esas personas ya tienen una nueva ubicación, ya que la alternativa es dedicarse a otras funciones, como servicios preventivos en partidos de fútbol o festejos.

-¿Tiene algún otro proyecto entre manos que no vaya a cerrar usted?

-Los proyectos siguen su marcha. Pero sí habrá mejoras en cada uno de los servicios. Son mejoras que se irán instalando conforme se firmen los convenios con las instituciones. En este momento hemos firmado uno con el Ayuntamiento de San Sebastián. En él, Cruz Roja se compromete a ayudar al consistorio en cualquier tipo de necesidad relacionada con las catastrófes. Hemos firmado también otro con la Real Sociedad, para hacer mejoras en todo lo que es el servicio preventivo para los asistentes al campo.

-Supongo que la relación con las instituciones es esencial para mantener la financiación. ¿Cómo están al respecto?

-No nos podemos quejar. La mayor cuantía la invertimos en la intervención social, y los convenios con la Diputación son estables a largo plazo. Cruz Roja siempre ha ido mejorando sus convenios, mande quien mande. Pero si por algo resistimos es por los fondos propios, por la aportación de nuestros socios y la captación de fondos que hacemos con diferentes campañas. La cuota media de cada socio ha ido aumentando a lo largo de todos estos años, la gente es súper solidaria.

-¿Con qué momento se queda de estos 16 años?

-No tengo necesidad de quedarme con nada. Las cosas se quedan. Es indiscutible que el balance es bueno, porque no ha habido nada malo. Mi vida profesional se puede resumir en una sola palabra: ayudar.

-¿Y qué consejo daría a su sucesor?

-Lo mismo que hice yo: entrar, mirar, observar, aprovechar lo bueno, no incordiar y dejar hacer. Luego ya irán surgiendo las cosas para hacer reformas. Pero no aconsejaría entrar de primeras con la intención de reformarlo todo, porque no funcionaría.

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