Tailandia alerta de que el barco ha desaparecido ‘
Se pierde contacto con el navío con cientos de refugiados Rohingyas y bangladesíes
El Mundo, , 20-05-2015Las autoridades tailandesas y varias ONG especializadas en inmigración han alertado sobre la «desaparición» del navío cargado con cientos de Rohingyas y bangladesíes que fue avistado la semana pasada en la costa de este país y cuyas estremecedoras imágenes se convirtieron en símbolo de la presente crisis de inmigrantes en el Sureste Asiático.
Chris Lewa, responsable de la organización Arakan Project y una de las figuras que adelantó la precaria suerte que corrían los pasajeros de ese paquebote, ha reconocido que no ha conseguido contactar con ellos desde el pasado sábado. «Es muy inquietante. Nos dijeron que los hombres estaban acaparando toda la comida y que las mujeres sólo podían conseguir los restos», declaró Lewa a la agencia Afp.
Un portavoz de la marina tailandesa, Veerapong Nakprasit, reconoció que tampoco tenían ninguna noticia de esa embarcación. «La última vez que supimos de ellos fue el día 16», precisó. Otro oficial de la fuerza naval de esta nación asiática había confirmado a la agencia Reuters que las mujeres y los niños a bordo «no están recibiendo alimentos».
La citada patera fue rechazada por Tailandia y Malasia en una serie de acciones que la propia Organización Internacional de Migraciones (OIM) criticó duramente y calificó incluso de «ping-pong marítimo».
Las agrupaciones humanitarias han indicado en varias ocasiones que la penuria que enfrentan estos exiliados es tal que temen que acaben matándose entre ellos como ocurrió en un navío que fue rescatado cerca de Indonesia la semana pasada.
Según el propio testimonio de los balseros, Rohingyas y bangladesíes terminaron formando dos bandos enfrentados y recurrieron a machetes, cuchillos, martillos y barras de metal para disputarse la escasa comida que restaba.
Las víctimas del tráfico humano dijeron que muchos fueron asesinados a golpes y otros tuvieron que tirarse por la borda para huir de la sangría. «De golpe, los bangladesíes aparecieron en la parte superior del barco y comenzaron a atacarnos. Los que querían salvar la vida tuvieron que saltar al agua. Mi hermano no pudo hacerlo y le golpearon hasta matarle. Después echaron su cuerpo al agua», manifestó Asina Begun, una rohingya de 22 años a la agencia Afp.
Una tesis que negó el bangladesí Mohammad Murad Hussein, quien declaró que fueron en realidad los Rohingyas los que arremetieron contra los miembros de su comunidad valiéndose de hachas. Nadie conoce la cifra exacta de fallecidos en esta refriega, pero los supervivientes aseguran que fueron decenas.
Los responsables del campo de refugiados de Langsa, en Aceh (Indonesia), donde permanecen tanto los Rohingyas como los bangladesíes, han tenido que separarlos ante la tensión que todavía existe entre los dos grupos nacionales.
Naciones Unidas sigue estimando que hay al rededor de 2.000 personas atrapadas en al menos cinco navíos que navegan a la deriva o sin rumbo preciso entre Tailandia, Malasia e Indonesia, y que llevan en alta mar más de 40 días.
Según el medio local tailandés Pukhetwan, otro pesquero cargado de refugiados e inmigrantes se dirigía estos días hacia Satún, junto a la frontera de Malasia, tras pasar por Phuket el lunes por la noche.
La única nación del sudeste asiático que se ha pronunciado hasta ahora a favor de acoger a estos pesqueros reconvertidos en plataformas de la trata humana ha sido Filipinas, que ya se significó en el pasado al recibir a casi 400.000 balseros vietnamitas durante el ingente éxodo que registró ese país tras la conclusión de la guerra civil.
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El partido de la líder opositora birmana, Aung San Suu Kyi, ha pedido al Gobierno de Birmania que acepte a la minoría musulmana Rohingya para frenar la crisis de los inmigrantes, según informa Efe haciéndose eco de las noticias locales. «Si no son aceptados, no se puede simplemente empujarlos a los ríos, no se puede empujarlos al mar. Son humanos», indicó ayer U Nyan Win, portavoz de la Liga Nacional para la Democracia, informa el diario ‘Myanmar Times’. Aung San Suu Kyi y su partido han sido criticados por no interceder por los Rohingyas, una perseguida minoría de apátridas, pues Birmania no les reconoce la ciudadanía.
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