Cuotas de solidaridad
El Periodico, , 15-05-2015Alain llegó a España a nado. Nació en el Congo y trabajaba como maestro. No era una persona pobre: huía de la desesperanza. «El coltán –que sirve para fabricar teléfonos móviles–, el petróleo, el oro y los diamantes no nos dieron riqueza; nos trajeron una dictadura. Más de seis millones de personas habían muerto desde 1998. Tenía que irme. La esperanza es Europa». Con voz reposada me lo cuenta en la radio como si del protagonista de una película se tratara.
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