«Me avergüenza que lleve mi apellido»

La guerra entre el fundador del Frente Nacional y su hija comienza a lastrar la imagen del lepenismo

El Mundo, IRENE HDEZ. VELASCO PARÍS CORRESPONSAL, 06-05-2015

Llamarlo culebrón se queda definitivamente corto: a estas alturas, lo que hay en el seno de la familia Le Pen es una guerra a muerte. Y la contienda, que desde hace ya tiempo enfrenta a Marine Le Pen (presidente desde 2011 del Frente Nacional) y a su padre, Jean-Marie Le Pen, fundador de ese partido ultraderechista y presidente de honor, se recrudece cada día un poco más.

Ayer, el padre del Frente Nacional y de la actual presidenta se despachó a gusto contra su hija Marine, después de que el día antes, y a instancias de ella, el comité ejecutivo del partido decidiera suspenderle temporalmente de militancia y retirarle el carné, a la espera de que la formación celebre un congreso extraordinario que podría imponerle sanciones aún más duras, después de saliera diciendo que las cámaras de gas fueron un simple «detalle» en la historia de la II Guerra Mundial.

El histórico líder de la extrema derecha francesa ha reaccionado a esa suspensión cargando contra su hija Marine, calificándola de traidora y declarando que sería «escandaloso» que alguien de semejante catadura moral pudiera convertirse en presidenta de Francia.

«Me da vergüenza que la presidenta del Frente Nacional lleve mi apellido y me gustaría que lo perdiera lo más rápido posible. Puede hacerlo casándose con su concubino o con Philippot», soltaba con inquina el fundador del Frente Nacional en alusión a Florian Philippot, actual número dos del partido, brazo derecho de su hija Marine… Y declaradamente gay. En Francia sigue siendo habitual que las mujeres adopten al casarse el apellido de su marido.

Pero, por si fuera poco, el hombre que en 1972 fundó el FN, y que llegó enfrentarse a Jacques Chirac en las presidenciales de 2002, se echaba también las manos a la cabeza ante la posibilidad de que su hija pudiera llegar a ocupar el palacio del Eliseo después de haberse atrevido a suspenderle de su propio partido. «Si semejantes principios morales llegan a ocupar la Presidencia del Estado, sería escandaloso», aseguraba en una entrevista, en la que también dejaba claro que no piensa callarse.

La guerra fratricida entre el padre y la hija está salpicando de lleno a otra miembro de la familia: Marion Maréchal-Le Pen, nieta del fundador del FN, sobrina de la actual presidenta. La chica, de 25 años, había aceptado sustituir a su abuelo como candidato del FN a presidir la macro región de Provenza-Alpes-Costa Azul en las elecciones regionales que se celebrarán en Francia en diciembre. Pero ayer, al ver lo brutal que está siendo la ofensiva entre padre e hija, decidió reflexionar antes de aceptar ser la candidata. «Me encuentro en una situación personal difícil. No me gustaría que todo esto pudiera interferir en mi nominación», sentenciaba.

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