La UE plantea redistribuir a los refugiados del Mediterráneo

La Razón, Darío Menor/Lidia Soria. , 23-04-2015

Los jefes de Estado y de Gobierno europeos aprobarán previsiblemente duplicar los recursos financieros e incrementar el personal en las operaciones conjuntas en el Mediterráneo, a través de los programas Tritón y Poseidón, para combatir la inmigración masiva e ilegal, que ha acabado con la vida de miles de personas en el mar. Desde que se pusiera en marcha Tritón, se ha rescatado a cerca de 7.800 personas, pero sus esfuerzos no son suficientes. Después de que los ministros de Exteriores e Interior en Luxemburgo acordaran reforzar estos programas a principios de semana, los jefes de Estado y de Gobierno podrían anunciar hoy un mayor presupuesto y que Tritón pasara de contar con 2,9 millones mensuales a gestionar alrededor de 6 millones al mes, según señalaron fuentes europeas. Los países del norte, menos afectados por la inmigración que los países del sur, parecen estar dispuestos a solidarizarse con sus vecinos para que la UE en su conjunto empuje hacia una actuación común contra la inmigración ilegal.

Además del incremento de la presencia en el mar, se debatirá sobre la lucha contra los traficantes de personas «similar a la ‘operación Atalanta’ de lucha contra la piratería», que contempla el derribo de embarcaciones antes de que puedan ser utilizadas por estas mafias. En este sentido, podrían pedir a la Alta Representante que empiece a trabajar en una acción de política de seguridad y de defensa común, siempre de acuerdo con la ley internacional. También estudiarán detectar y retirar cualquier contenido de internet que los traficantes utilicen para atraer inmigrantes.

Por otro lado, analizarán el apoyo a países como Túnez, Egipto, Sudán, Mali y Níger para controlar sus fronteras de cara a evitar la salida masiva de inmigrantes. Asimismo, sobre el proyecto piloto de reasentamiento a nivel europeo para las personas que necesitan protección, podría empezar con 5.000 plazas. Se trata de un mecanismo de recolocación de emergencia voluntario para los Estados miembros. El Consejo intentará aprobar medidas inmediatas, pero también a largo plazo, para atacar las causas de la inmigración ilegal. «Lleva tiempo siendo una prioridad en la UE, pero hay múltiples causas como los conflictos, la situación económica o las violaciones de los derechos humanos, y las soluciones simples no existen», señalaba el Consejo.

El día antes de la esperada cumbre europea extraordinaria dedicada a la inmigración, el primer ministro italiano, Matteo Renzi, compareció en el Parlamento para pedir que el asilo de los refugiados se gestione a nivel europeo y exigir un mayor compromiso. «Ha llegado el momento de decir con todavía más determinación de lo que la UE ha hecho hasta ahora que combatir a los traficantes de hombres significa combatir a los esclavistas del siglo XXI», aseguró el jefe de Gobierno italiano, a quien la oposición le respondió con abucheos cuando le pidió unidad frente a la presente crisis migratoria.

Aunque no ofreció detalles concretos de las exigencias que planteará hoy a sus socios de la UE, Renzi sí dejó claro que, si no se actúa en los países africanos de donde parten la mayoría de los inmigrantes, no se podrá solucionar el problema. «Para desanimar a los que parten hay que tener una presencia fuerte de las organizaciones internacionales al sur de Libia», dijo el primer ministro, cuya intervención estaba motivada por el hundimiento de un pesquero cargado con 850 inmigrantes, de los que sólo pudo salvarse a 28. También señaló que en las barcas de indocumentados no hay sólo «familias inocentes», advirtiendo del riesgo de que lleguen a Europa terroristas.

Renzi se presenta en Bruselas con la intención de convencer a los Veintiocho de que hay que intervenir en Libia. Si logra su objetivo, necesitará luego una resolución de la ONU que brinde la potestad internacional para golpear a los traficantes de personas, quienes tienen sus bases principalmente en el puerto de Zwara. La «acción militar» que pide Italia podría llevarse desde el aire, por medio de aviones no tripulados que destruyeran las naves de los traficantes. También espera Roma un mayor compromiso de sus socios para distribuir a los refugiados por los distintos Estados, lo que supondría un replanteamiento de la normativa europea que prevé la acogida en la primera nación a la que llegan. Una operación armada en Libia supone grandes riesgos para Italia, que tiene en el país norteafricano importantes intereses petrolíferos y gasísticos. Hasta ahora, los yacimientos gestionados por empresas transalpinas no han sufrido ataques, algo que podría cambiar con la eventual acción militar que pide Renzi.

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