«Parecía estar matando a un ciervo»
Familiares de víctimas afroamericanas de la brutalidad policial reclaman protección legal
El Mundo, , 09-04-2015Cambios legales, más participación de la comunidad afroamericana, utilización de las redes sociales, apoyo de los medios pero con «integridad», un fiscal especial… Son algunas de las medidas que los familiares de las víctimas de brutalidad policial teñida de racismo reclamaron ayer en la convención anual de la National Action Network, organización que dirige el reverendo activista Al Sharpton. Pero, sobre todo, que «no olviden» la muerte de sus seres queridos.
En el estrado se dieron cita la madre de Michael Brown, el joven abatido en Ferguson (Misuri) este verano; la madre y la esposa de Eric Garner, asfixiado mientras le detenían varios policías en Staten Island (Nueva York); los padres y la esposa de Sean Bell, que recibió «50 disparos» de un grupo de policías en Queens en 2006; la madre del pequeño de 12 años Tamir Rice, que murió por las balas de un policía en Cleveland cuando jugaba con una pistola de juguete; y el padre de John Crawford, abatido a tiros en el aparcamiento de un centro comercial en Ohio.
A esta lista de familiares que reclaman justicia se suman desde ayer los de Scott Walter, de 50 años, que fue abatido por un policía en North Charleston (Carolina del Sur) el pasado sábado. El agente Michael Slager disparó su arma ocho veces contra Scott, que iba desarmado, mientras corría en dirección contraria al oficial tras un altercado de tráfico; el Mercedes que conducía Scott tenía un intermitente roto y el agente le había dado el alto.
La versión oficial de Slager tras el suceso fue que disparó porque «temía por su vida». Las imágenes del incidente, grabadas y entregadas a la familia –que las puso a disposición del periódico The New York Times–, se hicieron públicas el martes. El vídeo cuestionaba completamente el relato de los hechos del policía.
A diferencia de otros recientes casos de brutalidad policial hacia afroamericanos, el alcalde Keith Summey anunció inmediatamente que el agente había sido acusado por la muerte de Scott. La investigación del FBI y del Departamento de Justicia para determinar si se violaron sus derechos civiles se abrió también ipso facto. Ayer, el agente fue despedido, explicó Summey en una rueda de prensa en la que anunció que habían solicitado 150 cámaras adicionales para que «todos los oficiales lleven una». El jefe de policía, Eddie Driggers, reconocía que las imágenes le horrorizan. «He visto el vídeo y me enferma lo que he visto», señalaba en la localidad según recogió la agencia Associated Press.
Sus declaraciones fueron interrumpidas por manifestantes que comenzaron a darse cita en las calles de North Charleston reclamando justicia y preguntándose cuántas víctimas más tiene que haber.
En la abarrotada sala del hotel Sheraton de Nueva York, la madre de Sean Bell se lamentaba de la frecuencia con la que ocurren estos sucesos; lo fácil que aprietan el gatillo algunos policías frente a una persona afroamericana. «Ocurre siempre», decía mientras el público aplaudía. El padre de John Crawford III criticaba el nuevo protocolo que parecen seguir algunos agentes y que consiste en decir «temía por mi vida». En este marco, lamentó los abusos que algunos agentes de las Fuerzas del Orden cometen apelando a la «ley que dice que pueden disparar si hay una causa razonable» . Crawford insistió en que lo razonable para unos a veces no lo es para otros.
Y eso incluye las grabaciones de las cámaras, que no siempre se ven con los mismo ojos. «En la mayoría de los estados de la Unión, no acusan a los policías que disparan», explicaba Crawford antes de señalar que eso tiene que cambiar.
Con el vídeo de la muerte de Scott todavía en la retina, la periodista Soledad O’Brien instó a los asistentes a grabar y tomar fotos ante las actuaciones policiales. Mientras insistía en el poder de las imágenes –que han hecho posible ver una realidad de lo ocurrido en North Charleston totalmente diferente a la versión del agente de policía–, la esposa de Eric Garner, Esaw Snipes, negaba repetidamente con la cabeza.
Para Snipes, que ha visto cómo la muerte de su marido era emitida una y otra vez en las pantallas, el valor de los vídeos es relativo. «Estaba muriéndose, diciendo que no podía respirar», dijo la viuda de Garner con la voz entrecortada, en referencia a cómo los policías no pararon ni con una cámara delante.
Muy emocionada, las palabras de Snipes se interrumpieron en varias ocasiones por sus lágrimas. «Tengo una nieta de tres años que recita ‘manos arriba, no dispares’», contaba. El policía que asfixió a Garner no fue imputado por esa muerte como tampoco lo fue el agente que disparó contra Michael Brown en Ferguson.
Las imágenes no son la panacea, pero pueden servir de ayuda. Así lo apuntaba, claro, el padre de Scott. «Nunca habría salido a la luz. Lo habrían puesto bajo la alfombra como hicieron con muchos otros», dijo en una entrevista en la cadena NBC. Para Walter Scott padre, la forma en que el ya ex agente Michael Slager disparó el arma «parece como si estuviera intentando matar a un ciervo. No sé si era racismo o que algo estaba mal en su cabeza».
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