Guerra freudiana en casa de los Le Pen

Marine Le Pen exige que el Frente Nacional sancione a su padre por sus posiciones antisemitas

El Mundo, IRENE HDEZ. VELASCO PARÍS CORRESPONSAL , 09-04-2015

Llevaban años enzarzados en constantes disputas. Pero ayer se hizo definitivamente añicos el difícil equilibrio familiar y político que Jean Marie le Pen y su hija Marine mantenían desde enero de 2011, cuando el viejo ex legionario puso en manos de su retoña el timón del Frente Nacional (FN) y ésta comenzó a darle un lavado de cara al partido ultraderechista fundado hace 40 años por su señor padre a fin de tratar de hacerlo algo más presentable. No es sólo que se haya consumado la ruptura freudiana entre padre e hija: los Le Pen se han declarado directamente la guerra.
Marine cargó ayer con artillería pesada contra su progenitor, anunciando que hará todo lo posible para evitar que en las elecciones regionales que Francia celebrará en diciembre su padre pueda ser el candidato de la formación a llevar las riendas de la región Provenza-Alpes-Costa Azul. La actual presidenta del FN adoptaba esa decisión después de que hace unos días su monsieur Le Pen, de 86 años y presidente honorario del partido, aprovechase una entrevista con el periódico de extrema derecha Rivoli no sólo para defender a capa y espada al mariscal Pétain –el jefe de la Francia colaboracionista con los nazis– sino también para reafirmarse en viejas posturas por las que ya le habían caído condenas judiciales, como por ejemplo decir que las cámaras de gas fueron un simple «detalle de la historia».

Esa enésima salida de tono de papá ha enfurecido a Marine Le Pen, quien ayer dejó claro como el fundador del FN se ha convertido en su pesadilla. «Su único objetivo es molestar», le acusaba.
«Jean-Marie Le Pen parece haber entrado en una auténtica espiral de estrategia de tierra quemada y suicidio político», se quejaba la hija, al tiempo que emplazaba a los miembros comité ejecutivo del Frente Nacional a una reunión el próximo día 17 de este mes con un único punto del día: adoptar sanciones contra su padre y evitar que pueda ser candidato en las próximas elecciones regionales. Aunque, según los expertos, los estatutos del partido harán complicado que la hija pueda librarse de él y conseguir que se le retire el título de presidente honorario.

«El Frente Nacional no quiere ser rehén de sus vulgares provocaciones», sentenciaba Marine Le Pen. «Reuniremos a la ejecutiva para encontrar el mejor modo de proteger los intereses del movimiento», destacaba. «La ruptura política con Jean-Marie Le Pen ya es total y definitiva», señalaba Florian Philippot, número dos del partido.

Pero el fundador del FN no parece que vaya a aceptar de buen grado que su heredera le quite así como así de en medio. Ya ayer reaccionaba revolviéndose contra ella. «La señora Le Pen debería de preguntarse si lo que hace es útil», soltaba, añadiendo que la ex niña de sus ojos debería también plantarse qué intereses «pretende servir» al cortarle la cabeza.

«Se trata de una crisis sin precedentes», admitía por su parte Marine Le Pen, quien está decidida a continuar con la operación de maquillaje en el partido, aunque para ello tenga que matar políticamente a su padre. Sobre todo después de que en las elecciones departamentales celebradas en Francia el mes pasado el FN lograra el mejor resultado de su historia en unos comicios locales (el 25% de los votos en la primera vuelta y el 22% en la segunda) pero no pudiera hacerse con el control de ni uno solo de los 101 departamentos y no consiguiera revalidar el título de primer partido de Francia que logró en los comicios europeos de mayo pasado.

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