A la cárcel por barbudo
China condena a un hombre de la etnia uigur a seis años de prisión por dejarse barba, y a su mujer a dos por llevar velo
El Correo, , 01-04-2015Hay sentencias más justas que otras. Y también algunas que destacan por su ridiculez. La dictada el pasado fin de semana en la región noroccidental china de Xinjiang pertenece a este último grupo: según publicó el diario ‘China Youth Daily’, un hombre de 38 años perteneciente a la minoría étnica uigur, musulmana y protagonista de algunos movimientos secesionistas que no le hacen ascos a la violencia para conseguir sus fines, fue condenado a seis años de cárcel por dejarse crecer la barba. El juez también añadió que el acusado había «provocado problemas y participado en peleas», un eufemismo que China utiliza para enviar a prisión a todo tipo de gente molesta, desde feministas hasta activistas políticos. Su mujer también tendrá que pasar dos años a la sombra, no por llevar barba sino por taparse la cara con un velo.
Las autoridades ya les habían avisado en varias ocasiones. El año pasado, después de uno de los atentados más sangrientos cometidos por terroristas uigures, que dejaron una treintena de muertos a cuchilladas, el Gobierno decidió prohibir cinco elementos identitarios en el transporte público, lo que supone prohibirlos por completo. Así, para evitar ataques suicidas, un cartel mostraba con dibujos que no les está permitido a las mujeres llevar velo – ni total, ni parcial – y que los hombres no deben dejarse barba – ni de chivo, ni de hípster – . Pero no todos han pasado por el aro. «Desde comienzo del año varias personas han sido arrestadas y condenadas por haber violado la regulación sobre barbas, velos y burkas», reconocieron fuentes policiales de la ciudad de Kashgar, de donde es originario el hombre sentenciado.
Eso sí, para tratar de que la nueva normativa no resulte demasiado abusiva, los dirigentes chinos de Xinjiang lanzaron hace unos meses la campaña ‘Proyecto Belleza’, en la que se trata de convencer a la población, sobre todo a la femenina, de las bondades de mostrar el rostro limpio. Incluso produjeron un vídeo promocional que se obliga a ver a quienes no se ajustan al canon que busca el Gobierno, algo que muchos uigures moderados ven como una intrusión más en su tradición. «No se dan cuenta de que con todas estas restricciones y con la apabullante presencia militar y policial lo que consiguen es que la gente normal termine por odiar a los chinos», comenta un hombre uigur en Kashgar.
El Gobierno en el exilio también lo considera así. De hecho, el Congreso Mundial Uigur tachó ayer de «absurda» la sentencia impuesta al hombre que decidió dejarse crecer la barba en 2010. «Es una muestra más de la persecución política que sufren los uigures, un caso que jamás se habría dado en ningún otro país», declaró Dilxat Raxit, portavoz de la formación política prohibida en territorio de la República Popular. «Si un chino se deja barba, es una opción estética personal. Si un uigur hace lo mismo, es un extremista islámico», apostilló. Por si acaso, para atajar el debate que comenzó a prender en las redes sociales, ayer China prefirió retirar del ciberespacio toda información sobre el caso.
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