¿Es racista esta matrícula?
Aunque en España las matrículas se adjudican al azar, hay combinaciones graciosas que a más de uno le gustaría lucir en su coche. Repasamos los sistemas de los países europeos y las posibilidades de personalización de las placas en EE UU después de que Texas haya prohibido troquelar la bandera confederada al considerarla racista
El Correo, , 31-03-2015La matrícula del coche es una de esas cosas que no olvidamos. Guardamos la de cada uno de los coches que se han tenido en la vida. Ahora mismo te estás acordando del número de placa de aquel trasto al que tanto cariño tenías con 18 años. Será que la implacable OTA nos obliga a grabar el código a fuego en la memoria. La letra con parquímetro entra. La verdad es que la matrícula es ese complemento perfecto, como la obligada hebilla dorada gigante en el cinturón de un cowboy que se precie. Y ya puestos, sería muy bonito que cada uno pudiera elegir el texto de la matrícula de su coche. En España, un frío ordenador nos endosa la clave en función del día que el concesionario va a completar la venta que nos ha hecho unos días antes y listo.
Pero en Estados Unidos cada uno puede dictar al funcionario lo que hay que escribir sobre la chapa de aluminio. Nada de placas falsas con el ‘Manuela, te quiero’ que nuestros camioneros encajan entre el parabrisas y el salpicadero. En la tierra de los valientes, por un módico precio, uno pone en la matrícula lo que le sale. Bueno, o casi. Que los yankies son tan aficionados a la libertad como a los juicios y al final todo acaba en litigios de lo más absurdos. El último que hemos conocido se ha producido en Texas, la estrella solitaria. Allí, a los Hijos de los veteranos de la Confederación se les prohibió colocar la bandera de los Estados Confederados de América en sus matrículas por considerarlo un símbolo racista.
La asociación, que no está conforme, alega lo que se ha de troquelar o no es fruto de la libertad de expresión individual y ha llevado el caso hasta la Corte Suprema, que en junio fallará definitivamente. Por ahora, una instancia de apelación intermedia les ha dado la razón, lo que ha abierto un curioso debate. No se discute si el trapo en cuestión sí, ese de fondo rojo con una cruz de San Andrés azul llena de estrellas que tanto se ven en los conciertos de rock sureño es o no racista. Lo que debe decidir el alto tribunal es si las matrículas son propiedad del dueño del coche o del Estado que las emite. Gringos. ¿Te imaginas en España a unos descendientes de Carlistas pidiendo que su matrículas incorporen el Aspa de Borgoña roja después del distintivo europeo?
Nada de vocales
Como en el fondo cosas más raras se han visto, vamos a repasar cómo se crean las matrículas en los países de nuestro entorno. Todas las placas de la UE llevan, a la izquierda, la inicial del país bajo el manto azul y la corona de estrellas doradas de la unión. Sin embargo, el resto del código es completamente diferente en cada Estado y encierra algunas curiosidades. En España, se compone de cuatro números y tres letras que se van adjudicando de manera correlativa según orden de solicitud. Empezamos por el 0000 BBB y ahora vamos por la letra JDK. Si eres fan de Kennedy, pronto será tu momento.
Entre las letras no se usan las vocales. ¿Por qué? Pues para evitar acrósticos, nombres propios o palabras malsonantes. Por ejemplo ETA, FBI, ONG, serían ejemplos de acrósticos; EVA, TEO o ANA, como ejemplos de nombres propios y ANO, PEO, PIS de palabras malsonantes.
No obstante, solo con consonantes se forman algunas construcciones interesantes. Existe vehículos DGT, por ejemplo. También fue gracioso cuando en 2001 se repartían las terminaciones BMW. Si te fijas, encontrarás un BMW que lleve matrícula BMW. Más comentarios suscitó el rumor de que el FC Barcelona pensaba renovar su flota de coches oficiales coincidiendo con la llegada de los FCB. De hecho, en alguna carretera hay un coche Messi regateando curvas con el 0010-FCB a la espalda. Como hay un David Doblas con el 0013-GBC o un forofo baskonista, que incluso quizá sin saberlo, luce el 1996-BSK. Sin vocales no hay opciones para Athletic, ni Alavés, pero llegará el turno en que por Donostia pasee la RSS. Y es que conocido el modo en el que se reparten los números, sí hay una opción de elegirlos. Solo hay que completar la regla de tres. En este momento se matriculan de media unos 6.000 vehículos al día. Con paciencia y una actualización de los ritmos tendrás ese mensaje que puede que solo tu veas y entiendas. Antes del cambio de sistema no faltaba quien viviendo en Gijón compraba coche de segunda mano en Girona para evitar tener que publicitar Oviedo en su automóvil.
El resto de Europa
En otros países, en cambio, las matrículas incluyen bastante más información que en España, donde borrado el distintivo provincial solo dan la antigüedad y se cotejan en una lista. En Portugal, Irlanda y Reino Unido se pone directamente el año de matriculación. Los lusos lo hacen a la derecha del todo en una banda amarilla en la que aparecen dos parejas de números. El de arriba es el año. El de abajo el mes. En Irlanda todavía más fácil. Los dos primeros números son el año. Bueno hasta 2013, en el que por superstición y para evitar el 13 se añadió un tercer dígito (un 1 o 2) para marcar el semestre. Así este mes están saliendo todas por 151.
En caso inglés, la cosa es más complicada. Sus placas siguen el esquema de 2 letras, 2 números y 3 letras de las que se excluyen la I y la Q porque se confunden con el 1 y el 0. Son los dos dígitos los que nos chivan el año, aunque tiene miga. Si se ha matriculado el coche entre marzo y septiembre, ese número será 02 para 2002 ó 13 para 2013. Pero si se ha hecho entre septiembre y marzo hay que sumarle 50. ¿Cómo? Pongamos un ejemplo. Si es un vehículo de diciembre de 2007 la matrícula llevará el 57, que viene a decir segundo semestre de 2007. Sucesivamente 67 será segundo semestre (entendido al estilo británico) de 2007. Con esta treta se garantizan la vigencia del sistema hasta 2051. El de España se agotará casi 20 años antes.
Ah, las letras del inicio son la zona de residencia. Claro que una vez más necesitarás una máquina espectra para leerlo. La primera letra es zona en sentido amplio. L es Londrés, N El Norte. La segunda es una cosa más local. G, (Garden of England), por ejemplo, se refiere a Sussex y Kent. Las tres últimas letras son aleatorias. De todos modos, en la isla como en USA se puede poner lo que uno quiera siempre que te rasques el bolsillo y no sea ofensivo. Hay casos bien traídos. Paul Daniels, uno de los magos más famosos del reino lleva MAG 1C y el cantante Robbie Willians, al que le no le bastaba con restregar al país el pastizal que se gastó en un Ferrari, pagó un poco más para tener la S8 RRY y bromear con la disculpa.
Previo pago se pueden hacer bastantes cosas en muchos países. Conocido es lo de EE UU y las demandas que surgen por las ofensas que se troquelan. Son habituales las disputas de ateos a los que les quita placas en las que dice Atheist o No God. Incluso una señora de Tennesse recibió la censura pública por sorpresa al darse alguien cuenta de que su matrícula elegida al azar era MSIEHTA. Ateísmo al revés y en inglés. Y es que en ocasiones las matrículas las carga el diablo.
También en Alemania puedes pagar y elegir, aunque hay que mantener la población. Sus registros, muy parecidos a los austriacos, se componen de hasta tres letras (la ciudad) dos sellos, dos letras y cuatro números. Como no se ponen los ceros, hay matrículas de un solo dígito. Lo mejor son los sellos de color del medio. Uno de ellos es el escudo del Estado Federado. Como si aquí pusieran la ikurriña. El otro, algo a copiar, es la fecha en la que se tiene que pasar la siguiente ITV. En pequeño dice el mes y el color de la pegatina, el año. Mucho más visible que el adhesivo de los parabrisas españoles.
Aunque seguramente los que menos se complican con las matrículas son los Emirátos Árabes Unidos. Allí son ordinales, comenzando por el 1 y si quieres una en concreto la compras en las periódicas subastas que se realizan. Nada más civilizado que el talonario ni ordenado que una black card de oro y diamantes. Así, en Abu Dhabi, un tal Saeed Abdul Ghafour Khouri, que presentó la mayor puja luce por méritos propios la Nº1. “La compré porque quiero ser el mejor del mundo”, dicen que dijo tras la subasta. Todo muy lógico. Total, solo le costó 14.300.000 dólares americanos. Un Potosí que, sin embargo, no serviría para que los Hijos de los Veteranos Confederados den su brazo a torcer ante la administración de Texas en su empeño por lucir la insignia sudista en sus monturas de hierro. Como no les dela razón la Corte Suprema vamos a oír aquello del ‘From my cold dead hand’, de Charlton Heston pero referido a un absurdo trozo de aluminio que solo sirve para que te lleguen las multas a casa.
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