Interceptan un alijo de un millón de euros en cocaína que llegó al puerto en un crucero

Agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil han intervenido 16 kilos de esta sustancia, de gran pureza, durante un control rutinario

Diario Sur, Juan Cano, 28-03-2015

Los pasajeros descienden del barco con sus mochilas al hombro. Mientras ellos dan una vuelta rápida por la ciudad, la tripulación carga víveres para la siguiente escala. Hasta ahí, todo normal. La típica estampa del desembarco de turistas, cada vez más común en Málaga.

El ‘correo’ de la droga puede ser cualquiera. Un tripulante, un turista de aire despistado y hasta dos ‘inocentes’ ancianas que escondían en su habitación, en el interior de una maleta, 27 kilos de cocaína de gran pureza. Una investigación de la Policía Nacional permitió interceptarlas en 2009, cuando el crucero en el que viajaban atracó en el puerto de Cádiz (su última escala era Málaga). Los agentes descubrieron que las ‘narco – abuelas’, como fueron bautizadas, trabajaban para una peligrosa organización criminal que, al parecer, las utilizaba con absoluta impunidad bajo la convicción de que nunca despertarían sospechas. Al año siguiente, en otra operación diferente, la policía detuvo a 18 miembros de una red que usaba cruceros de lujo –pagaba grandes sumas a los falsos turistas– para traficar con cocaína. Los agentes interceptaron 88 kilos de esta sustancia que la organización pretendía introducir en España a través del puerto de Las Palmas de Gran Canaria.

Pero no siempre son cámaras de fotos lo que bajan del barco. La semana pasada, las Fuerzas de Seguridad interceptaron en el puerto de la capital un alijo de 16 kilos de cocaína que, al parecer, llegaron en un crucero. La droga, por su gran pureza, podría haber alcanzado un valor de mercado cercano al millón de euros, según ha podido saber SUR.

La intervención se produjo por casualidad. Agentes de la Policía Nacional se encontraban realizando un control rutinario de los viajeros que llegaron a Málaga en el crucero ‘Costa Pacífica’, de la compañía Costa Cruceros, que arribó al puerto el miércoles de la semana pasada.

El barco, de 290 metros de eslora y con capacidad para 3.780 pasajeros, atracó a las 13.00 horas en la capital procedente de Tenerife, donde realizó su primera escala tras zarpar desde Sudamérica. El desembarco en Málaga se hizo a primera hora de la tarde. Sobre las 16.15, los policías que integraban el control observaron un vehículo Volkswagen Golf de color oscuro que abandonaba la dársena por donde acababan de descender pasajeros y tripulación, según relataron las fuentes consultadas.

El nerviosismo del conductor al verles acrecentó las sospechas de los agentes, que decidieron interceptarlo para comprobar su documentación. Se trataba de un hombre de nacionalidad colombiana. Al registrar el automóvil, los funcionarios de la Brigada de Extranjería y Fronteras detectaron un doble fondo y, en su interior, encontraron ocho paquetes de una sustancia en polvo de color blanco.

El conductor quedó detenido ante la evidencia de que se trataba de cocaína, extremo que se confirmó poco después en el laboratorio de la Comisaría Provincial. En total, unos 4.300 gramos que, según las fuentes consultadas, tendrían un valor de mercado de 250.000 euros.

Fajas en el cuerpo

Los paquetes estaban dispuestos a modo de fajas para adosarlas al cuerpo de la persona o personas –cuatro en las piernas y otras cuatro para la zona del abdomen– que transportaron la droga. Los agentes sospechan que la cocaína la llevaba alguno de los tripulantes del crucero, aunque tampoco descartan que fuese un pasajero.

No era el único ‘correo’ –nombre con el que se denomina a las personas que transportan droga en su cuerpo– que desembarcó en Málaga en el mismo barco. Paralelamente, agentes de la Guardia Civil que de forma coordinada con la policía llevaban a cabo el control de viajeros con motivo de la llegada de cruceros localizaron a otras dos personas que al parecer transportaban más paquetes como los anteriores. Se trataba de dos ciudadanos de nacionalidad argentina a los que intervinieron, en total, 12 kilos más de cocaína.

El hallazgo del alijo ha sorprendido a los propios agentes de las Fuerzas de Seguridad, acostumbrados a encontrar droga en el aeropuerto, pero casi nunca en los cruceros que llegan a la capital. Los investigadores creen que se trata de un nuevo método utilizado por las organizaciones para introducir cocaína en España, ya que en los últimos años se han interceptado alijos similares en otros puertos del país.

Los narcos aprovechan la relajación de los controles que pasan los cruceros, que suelen ser mucho más exhaustivos para los viajeros que para la tripulación. El modus operandi detectado en investigaciones anteriores consiste en incluir entre el pasaje a los ‘correos’ –entre 5 y 10 personas– y a un miembro de la banda cuya misión es controlarlos hasta llegar a su destino.

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