Primer juicio al Estado Islámico en España

El fiscal pide hasta 12 años para 11 acusados de enviar yihadistas a Siria, que dicen ser «cabezas de turco»

El Mundo, , 26-03-2015

La Audiencia Nacional comenzó ayer a juzgar a 11 presuntos miembros del Estado Islámico, acusados de haber creado y financiado una célula radicada en Ceuta y Marruecos que envió yihadistas a Siria para cometer atentados, algunos de ellos suicidas. Se trata del primer juicio en España contra miembros y actividades del Estado Islámico.

La Fiscalía solicita penas de entre 10 y 12 años de cárcel para los miembros de este grupo, desarticulado en junio de 2013 y liderado por Karim Abdeselam Mohamed, Marquitos, e Ismael Abdellatif Al Lal, Stifo, para quienes pide la pena más alta por un delito de integración en organización terrorista con la condición de dirigentes.

Pero lejos de declararse culpable, Marquitos aprovechó ayer su declaración para condenar el «terrorismo», denunciar que es un «cabeza de turco» y rechazar haber dado «instrucciones» a familiares y vecinos para inmolarse en la «guerra», así como negar su condición de «referente» para estas personas. «Está prohibido por la religión matarse a uno mismo. Condeno cualquier terrorismo», respondió a preguntas de su abogado, Marcos García Montes, informa Europa Press.

Abdesalam señaló que si buscó en internet y en una agencia de viajes billetes para viajar a Turquía fue para contactar allí con una mezquita y visitar un campo de refugiados, pero no para «luchar». En relación a la información sobre el conflicto sirio que almacenaba en su ordenador, Marquitos aseguró que se trata de material al que puede acceder cualquier persona en Youtube.

En el mismo sentido se expresaron otros supuestos miembros de la célula. Abdelkrim Chaib Abdelaziz, que dijo haber servido dos años en el Ejército español, indicó que guardaba documentación sobre agresiones a «hermanos» sirios sólo para informarse de su situación, mientras que Mohamed Heyouf afirmó que el manual de explosivos localizado en su domicilio podría ser de su hermano «militar», pero no suyo.

«Quiero paz en todo el mundo, no sólo en esa zona», prosiguió Mohamed Heyouf, que reiteró que el Corán «no es violento ni induce a la violencia». Tras él, Tarik Mustafa Hamed alegó que los 1.700 euros que le fueron incautados no eran para financiar la yihad, sino para pagar las deudas en las que ha incurrido como padre de cuatro hijos.

«La yihad la estoy haciendo yo en mi casa. No me hace falta viajar hasta Siria para hacer la yihad, la estoy haciendo todos los días en mi casa levantándome a las siete de la mañana para limpiar servicios de subsaharianos, para fregar o para limpiar los cristales de los cuarteles militares», afirmó Tarik Mustafa, de profesión abrillantador, que además dijo ser «adicto a la droga», lo mismo que había asegurado Marquitos.

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