CRIMEN EN MORATALAZ TRIBUNALES
El asesino de Chen Juan: «No era yo mismo»
El acusado de matar a una mujer delante de su hijo reconoció ayer todos los hechos
El Mundo, , 25-03-2015– ¿Reconoce usted los hechos?
– Pues sí.
– ¿Y consumía usted alguna sustancia cuando ocurrieron?
– Sí, como todo hijo de vecino, empecé con porros y luego lo siguiente.
– ¿Y qué es lo siguiente?
– Heroína, pastillas, coca… de todo, señoría.
– ¿Ha intentado desengancharse alguna vez?
– Muchas veces, estaba con metadona pero no podía dejarla. No era yo mismo, me sentaba mal.
– ¿Por qué salió de casa esa mañana, usted que salía poco?
– Porque iba a buscar la droga. Me dirigí a consumir después de tantas pastillas, me fui a un barrio marginado que se llama Valdemingómez, y no sé ni lo que tomé.
En la línea de esa conversación con la fiscal transcurrió ayer el primer día de juicio contra Israel Reyes, el atracador toxicómano que mató de un disparo en la sien a Chen Juan, una comerciante china de 29 años, el pasado 2 de febrero de 2014. Ocurrió durante un atraco en el supermercado que la mujer tenía con su marido en Moratalaz.
La peor parte se la llevó el hijo de la víctima, un niño de ocho años que estaba presente cuando Israel disparó y se quedó solo junto al cadáver de su madre. Sus gritos alertaron a gente que pasaba por la calle, entre los que había un médico que enseguida comprobó que no había remedio ante el balazo.
Hoy, más de un año después, la vida de esta familia continúa destrozada. Su marido, «el señor Zhu», como le llama su abogado, Yihong Yi Wang, tuvo que cerrar el Supermercado Salud, en Moratalaz, porque ya no tenía fuerzas para seguir trabajando allí después de lo ocurrido. Después de 10 años aquí, se volvió a China con su único hijo para que recibiera tratamiento psicológico, y para que el resto de su familia le ayudara a cuidar de él. Es una familia de Zhejiang, la región de la que proviene la mayoría de inmigrantes chinos de Madrid. Allí, según relató el señor Zhu, se ha quedado su hijo, que todavía sigue en tratamiento y se sigue despertando habitualmente por las noches, con pesadillas en las que ve el cadáver de su madre con el cráneo reventado por la bala de un Smith and Wesson.
Pero tras el juicio de ayer ya queda poco que dirimir: Israel reconoce el crimen, y la conversación giró en torno a sus adicciones. Lo más probable es que hoy, con unas periciales que confirmen su toxicomanía, se llegue a un acuerdo condenatorio en el que la pena se rebaje de 23 años a unos pocos menos, pero tampoco muchos menos. El abogado Wang, que ejerce gratis para la familia la acusación particular, preguntó poco, al igual que la Fiscalía y la defensa, porque al reconocer el delito ya queda poco más que hablar.
El marido de Chen Juan, venido a Madrid sólo para el juicio, recordó que aquel día, un domingo a la hora de comer, estaban solos en la tienda su mujer y su hijo, que nació en 2005. Él estaba haciendo un recado, y cuando regresó ya no llegó a ver a su mujer, porque la Policía no le dejó entrar. El niño estaba muy «asustado y atontado, metido en la ambulancia». En China, su familia evita hablar del tema, quieren que el pequeño olvide.
Los cuatro policías que declararon simplemente se ratificaron en lo escrito en sus atestados, y dos de ellos, los que detuvieron a Israel tras un forcejeo y resultaron lesionados, pidieron la reclamación de daños que les corresponda. Para cerrar el lazo sobre el acusado, el jefe del grupo de Homicidios que llevó el asunto añadió que la caja de seguridad que encontraron en la detención tenía carnés de la fallecida y de su hijo, y documentos en chino. La numerosa familia de Israel, que acudió ayer a la Audiencia Provincial, dijo a este periódico que su pariente «no sabía lo que hacía, es un toxicómano desde los 12 años», y que la familia de ellos «también está destrozada» por lo ocurrido.
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