"Pensé en quitarme la vida, pero nunca en hacerle daño a nadie"
Canarias 7, , 24-03-2015
El presunto autor del asesinato en la calle de Churruca, Humberto Antonio G., declaró ayer ante el juez que la puñalada que le propinó a José E., que provocó su muerte, la ejecutó bajo los efectos del alcohol y negó que tuviera intención de matarlo: “Varias veces pensé en quitarme la vida, pero nunca en hacerle daño a nadie”, dijo.
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas inició ayer la vista oral del juicio contra el autor confeso de la muerte del vecino del barrio de Madera y Corcho José E., de 59 años, que fue apuñalado, según la fiscal, sin mediar palabra en un bar de la calle capitalina. El Ministerio Público pide una condena global para el acusado, conocido como Beto, de 17 años y seis meses por delito de asesinato y otro de quebrantamiento de condena. Está previsto que el juicio, con jurado popular, dure hasta mañana.
El acusado de asesinato, de 49 años y que ayer se negó a contestar las preguntas de la acusación, aseguró no saber cómo había aparecido en el local donde apuñaló a la víctima, conocida como Pepe, la tarde del 27 de abril de 2014. Ese día, según dijo, había ingerido “un aguardiente habitual antes de ir a trabajar, cervezas, whisky a escondidas de mi jefa, y al terminar la jornada tomé más cervezas y un tequila en la plaza Farray”. Sobre el apuñalamiento, aseguró:
“Recuperé la conciencia en comisaría, donde me dijeron que le había quitado la vida a Pepe”. Y añadió que el día antes habían tenido una discusión. “En un bar recibí insultos racistas y Pepe se metió, me llamó cantinflas y payaso y me agredió, aunque después me brindó una cerveza”, aseguró durante el juicio.
El abogado que asiste al acusado defendió que éste “mató a Pepe sin intención de hacerlo” por lo que no sería un asesinato y dijo que su cliente sufre alcoholismo como consecuencia del continuo avasallamiento que desde pequeño ha sufrido por su aspecto físico por parte de sus compañeros del colegio, pero también por quienes frecuentaban el bar donde se produjo la puñalada, y aseguró que entre los acosadores se encontraba la víctima. Este acoso, según declaró el encausado, hizo que temiera por su vida: “Me llamaban sudaca de mierda, me daban golpes y me robaban. Muchos días llegué a casa con la ropa rota y sin dinero”. “Ni en Colombia ni aquí he llevado cuchillo. Yo más bien huyo porque no soy fuerte para los golpes, así que salir corriendo es mejor”, dijo. Hoy declararán los testigos.
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