Sarkozy frena a la ultraderecha
La UMP derrota a Le Pen, a la que los sondeos auguraban la victoria en las departamentales
El Mundo, , 23-03-2015No es la primera vez (ni será la última) en la que los sondeos electorales se estrellan y los analistas políticos se columpian estrepitosamente. El Frente Nacional, el partido de extrema derecha al que prácticamente todas las encuestas daban como seguro vencedor en el primer turno de las elecciones departamentales que ayer se celebraron en Francia, no logró anotarse la victoria. El partido conservador que lidera Nicolas Sarkozy (UMP), aliado con los centristas de la UDI, dio la campanada y le chafó la fiesta a Marine Le Pen y compañía. En la sede del Frente Nacional, donde daban por cantado que ayer se haría oficial su título de primer partido de Francia, es casi seguro que no se descorchó ninguna botella de champagne.
Los datos, aún no definitivos, que se manejaban al cierre de esta edición, dejaban claro que el primer partido de Francia en este momento, y por una holgada y neta diferencia, es la Unión por un Movimiento Popular, el partido conservador cuyas riendas lleva Nicolas Sarkozy. «Ha comenzado la alternancia, y ya nada la detendrá», sentenciaba Sarko, en alusión a las presidenciales de 2017.
El Frente Nacional por su parte, se habría anotado en torno al 25% de los votos, logrando un resultado muy similar al que consiguió en las elecciones europeas de mayo del año pasado. Pero, aun repitiendo porcentaje, lo que ha perdido esa formación de extrema derecha es el poder presumir de ser el primer partido de Francia. Eso y el haber logrado un resultado por debajo que el que le daban las encuestas, que le atribuían alrededor del 30% de los votos y por tanto el laurel de vencedor.
Por su parte, los socialistas de François Hollande habrían conseguido alrededor del 20% de los votos, un resultado que les sirve de consolación ya que al menos es bastante mejor que el desastroso 14% con el que se tuvieron que conformar en las europeas de mayo de 2014 y con la debacle absoluta que pronosticaban algunas encuestas.
Le faltaba tiempo al primer ministro, el socialista Manuel Valls, para hacer voz populi su alegría por el batacazo sufrido en cualquier caso por el Frente Nacional. A las 20.05, cuando sólo hacía unos minutos que habían cerrado los colegios electorales y se conocían los primeros datos, exultaba: «La extrema derecha no es el primer partido político en Francia, y yo me felicitó». Y aprovechaba para hacer un llamamiento a los votantes del Partido Socialista y de UMP a apoyarse mutuamente para hacer un frente común contra el partido de Marine Le Pen el próximo domingo en la segunda ronda de estas elecciones departamentales francesas.
«Hago un llamamiento a todos los republicanos a hacer barrera contra la extrema derecha en la segunda ronda», añadía, en una advertencia claramente dirigida a Sarkozy, que últimamente se ha saltado a la torera el pacto no escrito que desde hace décadas mantienen socialistas y conservadores franceses y según el cual cada vez que un candidato del Frente Nacional llega a la segunda vueltas de unas elecciones los conservadores pedían a sus seguidores que votaran al candidato socialista, y viceversa, a fin siempre de pararle los pies a la extrema derecha. Sarkozy, sin embargo, dejaba claro anoche mismo que volverá a apostar por el ni-ni, es decir: por no apoyar ni al candidato socialista ni al del Frente Popular en aquellos departamentos o cantones en los que ambos partidos se midan en la segunda vuelta.
Las palabras de Valls felicitándose por la derrota del Frente Nacional desencadenaban que la líder de ese partido, Marine Le Pen, saliera pidiendo al primer ministro que «escuche el mensaje de las urnas y tenga la decencia de presentar su dimisión». Y con la habilidad de cualquier político que se precie de no admitir nunca una derrota, Marine Le Pen Marine comparecía sonriente ante las cámaras de televisión para congratularse de los resultados obtenidos por los candidatos del Frente Nacional, que en su opinión habían logrado la «hazaña» de acabar con la bipolarización de la política francesa. Algo que, por otra parte, es verdad. Además, y aunque no haya logrado oficializarse como el primer partido, el Frente Nacional ha logrado su objetivo de conseguir calar a nivel local, a nivel del territorio… Algo que hasta ahora conseguido y que era una de sus grandes metas.
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