De Lanbide a Suecia
Un empresario ficha en Donostia a cocineros en paro para su nuevo negocio en Malmö
Diario Vasco, , 21-03-2015Esta es la historia de un cocinero sueco enamorado de la cocina vasca que decide montar un restaurante especializado en pintxos en la ciudad de Malmö. El único problema es la mano de obra. ¿Quién se va a fiar de un chef que no sabe lo que es una gilda si quiere imitar una barra de pintxos donostiarra? A 2.000 kilómetros de distancia, a Fernando García, Jacobo Egües, Unai Arrillaga y Hernán Martín lo que les falta no es preparación, sino trabajo. ¿Solución? Lanbide, sí, el servicio vasco de empleo, que ha hecho de intermediario a través de la red Eures, un programa europeo que facilita la movilidad laboral de los trabajadores y ayuda a los empresarios que quieran contratar a empleados de otros países.
La primera parte del proceso de selección se ha llevado a cabo recientemente en Donostia, donde ha aterrizado Henrik Rejnér, dispuesto a reclutar a los mejores candidatos que viajarán luego a Malmö para demostrar su arte con los fogones. Los dos elegidos pasarán entonces a formar parte del equipo de ‘Escama’, como ha bautizado este cocinero sueco a su nuevo negocio que pretende abrir en mayo. «La profesión de cocinero es una de las más demandadas en Suecia – dice Rejnér – especialmente en Malmö, al sur, donde la mayoría se va a Copenhague a trabajar». Encontrar un cocinero sueco especializado en pintxos era ya mucho pedir.
Miguel Salvador fue el siguiente eslabón en la cadena antes de recalar en Donostia. Es el consejero de Eures en Malmö. «Suecia ha sido principalmente exportador de trabajadores a España, sobre todo en el sector de la animación turística. Ahora es cuando empieza a mirar más a otros mercados para contratar mano de obra en las profesiones más necesitadas, como médicos, enfermeras, ingenieros informáticos y también cocineros», explica, aunque el programa aún es un «gran desconocido» para los empresarios. «O no lo conocen o creen que es más complicado de lo que es».
Por la cara que pone Henrik, la experiencia de complicada no está siendo nada. Al contrario. «Está siendo un viaje de trabajo y también hemos sacado tiempo para el ocio». Han pasado pocos días en Donostia pero ya ha caído rendido a sus encantos, de los que le habían hablado muchos de sus amigos. Ha estado en Arzak tampoco faltó una tarde noche de pintxos por la Parte Vieja, «al Cucharo – por la Cuchara de San Telmo – ». No es mala táctica para encontrar la inspiración.
«Todo son ventajas»
Antes de educar el paladar en la cultura de los pintxos, Henrik y su equipo examinaron a los doce candidatos que se han apuntado para hacer las maletas con un puesto de trabajo bajo el brazo. «La mayoría están desempleados, pero también hay otros que son demandantes de un trabajo mejor. Nos ha sorprendido la calidad de sus currículums y las ganas que tienen», remarca Violeta Morcillo, consejera de la red Eures en Lanbide, que ha ejercido de anfitriona en Donostia. «Todo son ventajas», corrobora Fernando García, un barcelonés que no se lo pensó dos veces cuando vio la oferta laboral. Los candidatos han llegado de diferentes comunidades, no solo de Euskadi, porque las ofertas laborales de Eures son compartidas por todos servicios de empleo que estén dentro de la red. «Es una oportunidad de trabajo que aquí no hay, con mejores condiciones salariales y laborales. Y además permite conocer mundo», añade este joven. «En Barcelona me han llegado a ofrecer 1.000 euros por 16 horas de trabajo al día. Me niego. Y no tiene que ver con el nivel del restaurante. También he estado en restaurantes buenos que no pagan nada bien».
Jacobo Egües, de Bilbao, coincide en subrayar el atractivo salarial de la oferta. En su caso ya sabe lo que es emigrar por trabajo. «Abrí un restaurante con mi ama en Nueva Zelanda. Nos fue bien, pero duró tres años. Luego decidimos volver». Hernán Martín, de Salamanca, probó suerte en Inglaterra durante ocho años y otros dos en Alemania. Ahora apuesta por Suecia para despegar en su carrera en los fogones. Igual que Unai Arrillaga, eibarrés. «Es una oportunidad que no podía dejar de aprovechar».
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