Francia levanta el velo al debate sobre el ‘hiyab’

Sarkozy abre la polémica para arañar apoyo electoral del Frente Nacional

El Mundo, IRENE HDEZ. VELASCO PARÍS CORRESPONSAL, 14-03-2015

El velo vuelve a ser objeto de desgarrados debates en Francia. Once años después de que en nombre del sacrosanto principio de la laicidad fuera prohibido su uso en colegios públicos, la discusión ahora se centra en si se debe también impedir su utilización en las universidades estatales. Una cuestión que pone en evidencia de nuevo las profundas diferencias que sacuden a la izquierda.

Fue la ministra para los Derechos de la Mujer, Pascale Boistard, la que avivó el debate cuando al ser preguntada recientemente sobre si era partidaria de la prohibición también en las universidades del velo islámico se declaró a favor, en abierta contradicción con la línea oficial de su partido, el Partido Socialista, y de su predecesora en el cargo, Najat Vallaud-Belkacem.

«La universidad podría ser uno de los espacios públicos en los que el uso del velo…», soltaba Boistard antes de percatarse de que estaba tocando un asunto inflamable, de echar el freno a lo que parecía una rotunda toma de posición a favor de su prohibición y de tratar de suavizar su discurso. «Es necesario discutir. La universidad es un lugar donde es necesario hablar de todo, constantemente. Y no estoy segura de que el velo sea parte de la educación superior».

El año pasado, la ministra de Eduación Superior e Investigación, Geneviève Fioraso, salió diciendo lo contrario: que el velo en la universidad «no supone ningún problema».

Tan visceral es en el ala más jacobina del Partido Socialista la defensa del velo en la universidad que, hace dos semanas, la charla sobre la violencia de género que iba a celebrarse en las instalaciones del Ayuntamiento de París del distrito número 20 tuvo que cambiar en el último momento de escenario: la responsable municipal de esa barriada, Frédérique Calandra, se negó a ceder el espacio al enterarse de que entre los ponentes se encontraba la feminista estadounidense Rokhaya Diallo, quien casualmente defiende con uñas y dientes la prohibición del velo.

La derecha, al contrario, está cerrando filas a favor de impedir su uso en universidades. Cuando el ataque a Charlie Hebdo estaba aún reciente, Nicolas Sarkozy salió defendiendo medidas más duras contra la exhibición de símbolos religiosos en los espacios públicos. Y aún más rotunda era Lydia Guirous, responsable de Asuntos Seculares de la conservadora Unión por un Movimiento Popular, el partido que lidera el ex presidente conservador, y autora del libro Alá es grande y la República Francesa también. «El velo es un objeto de sumisión de las mujeres que simboliza su pertenencia a una religión antes que su pertenencia a la comunidad nacional. Por eso, debe ser prohibido en universidades públicas y, por tanto, laicas», sentencia.

Según numerosos politólogos, el partido de Sarkozy está lanzando una cruzada contra el velo en las universidades para atraer a los votantes de la extrema derecha de Marine Le Pen. Al fin y al cabo, y según las encuestas, el 56% de los franceses considera al islam «un peligro».

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