Ferguson vuelve a arder
Siete meses de tensiones se saldan con dos policías heridos de gravedad durante un tiroteo
El Mundo, , 13-03-2015Tras siete meses de tensiones, enfrentamientos y disturbios, el pueblo de Ferguson, en las afueras de la ciudad de San Luis, sigue azotado por la violencia racial. Las últimas víctimas son dos policías, de 32 y 41 años, que se encontraban anoche hospitalizados, en estado grave pero fuera de peligro, después de haber sido tiroteados cuando estaban formando parte de una unidad antidisturbios. Uno de los agentes, de 32 años, recibió un balazo en la cabeza, justo debajo del ojo derecho, y tiene incrustada una bala bajo la oreja. El otro, de 41 años, fue alcanzado por una bala en el hombro derecho, que le salió por la espalda.
Ambos casos podrían haber sido fácilmente mortales, especialmente el primero. Y vuelven a poner de manifiesto la tensión racial existente en ese pueblo del Medio Oeste, que desde agosto lleva siendo testigo de manifestaciones y disturbios después de que el joven afroamericano Michael Brown, de 18 años, fuera muerto a tiros por el policía Darren Wilson, que le había dado el alto cuando caminaba por mitad de la calle después de haber consumido marihuana y haber atracado una tienda.
Paradójicamente, el atentado –descrito como «una emboscada» por el jefe de la policía de San Luis, John Berlmar– tuvo lugar, de forma indirecta, como consecuencia de las acciones del Gobierno de Barack Obama para reducir las tensiones raciales en el área y transmitir la impresión de que el Gobierno de Washington no va a consentir más casos de brutalidad policial. Porque los dos agentes estaban protegiendo la sede de la comisaría local frente a un grupo de entre 60 y 70 manifestantes que se habían congregado para celebrar la dimisión del jefe de la policía de Ferguson, Tom Jackson.
Los manifestantes, siguiendo una pauta que se ha repetido en varias ocasiones desde la muerte de Brown, se congregaron por la noche y cortaron autopistas y carreteras en la zona. La policía, sin embargo, mostró mucha más profesionalidad que en las primeras semanas de protestas, cuando reaccionó con equipo antidisturbios pesado ante las algaradas. La falta de preparación de las fuerzas de seguridad de Ferguson y del área del gran San Luis para hacer frente a los disturbios ha sido duramente criticada desde diversas instancias, incluyendo al Gobierno federal.
Fue entonces, cuando los policías estaban formados frente a la comisaría, pero sin que hubiera, aparentemente, actos violentos, cuando se oyeron tres disparos de pistola , según el testimonio de Berlmar, y dos de los agentes cayeron al suelo heridos. Según la versión oficial, que aún no es definitiva, la persona o personas que abrieron fuego no formaban parte de la manifestación.
Ayer, la policía estaba interrogando a dos hombres y a una mujer por la agresión, pero no había acusado formalmente a nadie ni declarado a ninguna persona sospechosa. El incidente, que ha estado a punto de convertirse en tragedia, ha vuelto a poner de manifiesto que las tensiones raciales entre blancos y negros siguen a flor de piel en Ferguson, a pesar de los intentos de los líderes de ambas comunidades de desactivarlas. La policía de San Luis ha mejorado sus tácticas antidisturbios para hacerlas menos violentas. Y, de hecho, el que no reaccionaran violentamente tras el tiroteo indica que los nuevos procedimientos están funcionando.
El Gobierno de Barack Obama ha forzado la dimisión de Jackson, y también de la persona que le nombró, el administrador general de la ciudad de Ferguson, John Shaw. Y la oficina del fiscal general—cargo equivalente al de ministro de Justicia en España—ha declarado que la situación en la localidad es «de especial prioridad». Aún así, la violencia racial sigue sin disminuir.
El doble ataque de ayer ha provocado más condenas, empezando por la de la familia de Michael Brown, continuando por organizaciones negras de San Luis, y concluyendo con Barack Obama, que ayer recurrió a la red social Twitter para lanzar un mensaje afirmando que «el camino de la justicia es sólo uno y todos debemos transitarlo juntos». El presidente de Estados Unidos concluyó el tuit con sus iniciales, lo que sugiere que lo escribió él personalmente. Pero, por muchas condolencias que emita Obama, está claro que la situación en Ferguson es complicada. La localidad es muy pequeña, pero se ha convertido en una especie de foco permanente de violencia racial. Una violencia contra la que Washington puede hacer poco.
Un exhaustivo informe de la Ofician del Fiscal general, publicado hace dos semanas, concluía que no hay indicios de delito o de violación de las normas en la conducta de Wilson el 9 de agosto, cuando mató a Brown, aunque sí reconocía que la policía del área de San Luis tiene un nivel de sospecha más alto hacia los negros que hacia los blancos.
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