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Heridos dos agentes de policía durante una protesta en Ferguson
Unas 60 personas se manifestaban contra el "sesgo racista" del Departamento de Policía.
El País, , 12-03-2015Las protestas en Ferguson contra los abusos policiales se adentraron la madrugada del jueves en un peligroso terreno. Dos agentes de policía resultaron heridos de gravedad – aunque ya han recibido el alta – por disparos procedentes del grupo de manifestantes que se concentraba frente a la comisaría de policía de esa localidad de Misuri, en el Medio Oeste de Estados Unidos.
Es la primera vez desde que se iniciaron las protestas en agosto, tras la muerte de un joven negro desarmado por disparos policiales, que un agente es tiroteado. La condena oficial al ataque a los policías fue firme e inmediata. “La violencia contra la policía es inaceptable”, tuiteó la Casa Blanca. “El camino hacia la justicia lo tenemos que caminar todos juntos”, agrega el mensaje, firmado con las iniciales del presidente Barack Obama.
También el fiscal general, Eric Holder, condenó este jueves el “inexcusable y repugnante ataque” contra los agentes y ofreció “todos los recursos investigadores” del Departamento de Justicia para hallar a los responsables de una acción que “amenaza las reformas en que los activistas pacíficos llevan meses trabajando”.
“Este ataque me revolvió el estómago porque, en la semana desde que el Departamento de Justicia publicó su informe sobre Ferguson, habíamos empezado a ver señales de progreso realmente importantes”, lamentó Holder.
La concentración de la noche del miércoles tuvo lugar a las pocas horas de que se anunciara la dimisión del jefe de la policía de Ferguson después de que una investigación del Departamento de Justicia hallara un patrón de discriminación racial contra los afroamericanos en el sistema policial, judicial y penitenciario de ese suburbio de San Luis.
Los dos agentes fueron víctimas de una “emboscada”, denunció Jon Belmar, jefe de la policía del condado de San Luis, del que forma parte Ferguson. También Holder usó el término “emboscada” al condenar poco después los hechos. Los disparos, de los cuales tres alcanzaron a los agentes, se efectuaron poco después de la medianoche, cuando la policía se enfrentaba a unos 60 manifestantes que se habían congregado ante la comisaría. Las protestas nocturnas frente a la comisaría son frecuentes desde la muerte de Michael Brown en agosto. Muchas de ellas acaban en cargas y detenciones policiales.
Uno de los heridos, un oficial del Departamento de Policía de la localidad de Webster Groves de 32 años, recibió un disparo en la cara, mientras que el otro, de 41 y de la Policía del condado de San Luis, fue alcanzado en el hombro. En una rueda de prensa en el hospital en el que fueron atendidos, Belmar sugirió que el incidente se veía a venir. “He dicho muchas veces que no podemos mantener esto [la tensión entre la policía y los manifestantes en Ferguson] sin problemas. Este es un ambiente muy peligroso para nuestros agentes”, señaló.
Las circunstancias exactas del tiroteo se desconocen. Belmar admitió que, por el momento, no se ha podido determinar si el autor o autores de los disparos estaban relacionados con los manifestantes. “No sé quién disparó, pero de algún modo estaban empotrados en ese grupo de gente [que protestaba]”, dijo.
Según la crónica de un periodista del diario Saint Louis Dispatch que presenció el incidente, entre los manifestantes había un grupo más agresivo, que cortó la calle y se mostró beligerante con los agentes; y otro que protestaba pacíficamente. Esta dualidad ha sido una constante de las protestas en Ferguson en los últimos siete meses: han sido mayoritariamente pacíficas con un enfoque de desobediencia civil, pero un sector minoritario – algunos de ellos procedentes de otras localidades – han provocado altercados, desde saquear establecimientos hasta lanzar botellas a los policías.
Sin embargo, hasta el tiroteo de la madrugada del jueves, ningún agente había sido herido de gravedad. El riesgo ahora es que la tensión derive en una mayor hostilidad hacia la policía. A finales de diciembre, dos agentes de la policía de Nueva York murieron por disparos de un hombre que dijo pretendía vengarse por la muerte de Michael Brown en Ferguson y de Eric Garner, un negro desarmado que vendía ilegalmente cigarrillos y murió de asfixia tras ser reducido por un policía. En ambos casos, un gran jurado exoneró a los agentes autores de las muertes, lo que derivó en protestas.
Los concentrados la noche del miércoles frente a la comisaría de Ferguson protestaban porque consideraban insuficientes las dimisiones, provocadas por la investigación del Departamento de Justicia, del jefe de Policía de Ferguson, Thomas Jackson y del director gerente de Ferguson, el cargo público más importante de la ciudad. Los días anteriores, fueron suspendidos tres trabajadores que enviaron correos electrónicos racistas y dimitió el juez municipal después de que, tras las acusaciones del informe federal, la ciudad traspasara sus funciones a un juez estatal.
El Departamento de Justicia concluyó que los agentes policiales violaron rutinariamente los derechos constitucionales de los ciudadanos negros de Ferguson mediante un uso excesivo de la fuerza y paradas de tráfico injustificadas que superaban ampliamente el peso demográfico de esa comunidad. Los abusos tenían fines recaudatorios y se alimentaban de una cultura racista.
En el municipio de 21.000 habitantes, la mayoría de los habitantes son negros, pero los blancos ocupan la estructura política, policial y educativa. Según la investigación federal, los ciudadanos afroamericanos representan el 67 % de la población, pero sufren el 85 % de las paradas de tráfico, el 88 % de los casos en que la policía emplea la fuerza, el 90 % de las citaciones judiciales, el 93 % de los arrestos, el 95 % de los retenidos más de dos días en la cárcel y el 100 % de las víctimas por ataques de perros policiales.
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