El 49% de los vascos hasta 29 años cree que deberá emigrar

Son dos puntos más que en 2013. También hay más jóvenes ilusionados por trabajar en el extranjero

El Mundo, LEYRE IGLESIAS BILBAO, 10-03-2015

entre 15 y 29 años, el 49,1%, cree
«muy probable» o «bastante probable
» que en el futuro se irá a trabajar
en el extranjero. Son dos puntos
más que el año pasado. También
crece el porcentaje de quienes, además,
lo ven con buenos ojos: al
49,3% de los jóvenes le gustaría
«mucho o bastante» emigrar fuera
de España, cuando a finales de 2013
era el 44%. Sólo un 14% cree que
deberá marcharse sin desearlo.
Los datos se extraen del estudio
Aurrera Begira. Indicadores de expectativas
juveniles 2014 del Observatorio
Vasco de la Juventud, dependiente
del Gobierno autonómico.
Una encuesta basada en 1.512
entrevistas telefónicas realizadas en
noviembre por la consultora Ikertalde
y presentada ayer por el director
de Juventud y Deportes del Departamento
de Educación, Política Lingüística
y Cultura, Jon Redondo. A
su juicio, «no es un fracaso que salgan
al extranjero, puesto que a la
vuelta transfieren sus conocimientos
a Euskadi». «El fracaso es si no
vuelven», razonó, «porque ahí la inversión
se pierde».
El informe dibuja en todo caso
una realidad optimista respecto a la
autopercepción de los jóvenes, a pesar
de que cerca del 30% está en paro,
el doble que la población general
y cinco veces más que en 2007. Según
el estudio, los vascos hasta 29
años han aumentado su confianza
en el futuro y en sus posibilidades
de encontrar un empleo, y se muestran
satisfechos con su vida. Con
una salvedad muy importante, que
heredan de la etapa previa a la crisis:
la emancipación. La gran mayoría
quiere irse de casa de sus padres
pero no puede.
Ha subido al 82% la cifra de jóvenes
vascos que se quieren ir de
casa. Un 75% cree poco probable
que en el plazo de un año pueda
hacerlo. El dato es muy malo. En
Dinamarca, los jóvenes menores
de 29 años que viven con sus padres
representan el 16%, mientras
que en Euskadi son el 77%. De
media, en Suecia y Dinamarca los
jóvenes se van de casa a los 20 ó
21 años; en Euskadi, a los 30.
Diez años de diferencia.
«Si se emancipan a los 30, la familia
y los hijos se eternizan, y si
no tienen hijos y sin salarios dignos,
es difícil mantener el Estado
del bienestar, porque alguien lo
tendrá que pagar. Es un problema
de la sociedad, no sólo de la juventud
», aseguró Jon Redondo.
¿Los factores? La educación, el
empleo y la vivienda. En el primero,
Euskadi está bien, con una baja tasa
de abandono escolar y una alta
cifra de estudiantes de educación
superior. El problema más grave radica
en el desempleo, con una tasa
de paro juvenil del 28%. «Si no tienen
trabajo, ¿cómo se van a emancipar?
», preguntó Redondo.
Los precios de la vivienda –y una
política pública que hasta ahora ha
orillado el alquiler– son también determinantes:
si aplican el consejo de
destinar como máximo el 40% de su
sueldo a pagar el piso, sólo pueden
pagarse un alquiler de 400 euros o
comprar una casa de 90.000. Ambas
cifras suponen la mitad de lo que
cuesta un piso en el mercado. La solución,
si se puede: compartir casa.

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