"La marcha no ha acabado"

Obama advierte de que la victoria en la lucha contra el racismo impulsada por Martin Luther King no ha llegado aún, pero "está más cerca". Pronuncian un discurso en el histórico puente de Selma.

El Mundo, CAROLINA MARTÍN NUEVA YORK ESPECIAL PARA EL MUNDO, 08-03-2015

Setenta kilómetros separan el puente de Edmund Pettus en Selma de Montgomery, la capital del estado de Alabama. Un recorrido que 600 activistas afroamericanos empezaron a caminar el 7 de marzo de 1965 como parte del movimiento por los Derechos Civiles de las minorías en Estados Unidos. Esta jornada, que ha pasado a la historia como Bloody Sunday, se tiñó de sangre por la represión policial que les impidió cruzar el puente. Al tercer intento, el 21 de marzo, la ya multitudinaria marcha llegó al capitolio de Alabama capitaneada por Martin Luther King para exigir el derecho al voto.

Medio siglo después, a orillas del río Alabama, el presidente Barack Obama subrayó que esa «marcha no ha terminado, pero nos estamos acercando». También quiso destacar que, aunque la nación no sea «perfecta» después de 239 años de su fundación, está más cerca de serlo. Ante una nutrida representación de políticos, como el ex presidente George W. Bush y su esposa, y ciudadanos que peregrinaron hasta el puente para conmemorar el 50º aniversario de una lucha por la igualdad que sigue más vigente que nunca, el primer presidente afroamericano de EEUU pronunció un emotivo discurso sobre las desigualdades que aún persisten.

Con el puente de fondo, Obama rindió tributo a las «puertas de oportunidades» que abrieron quienes intentaron atravesarlo en 1965. «Por esas puertas caminaron las mujeres, los latinos, los americanos asiáticos, los gays, los americanos con discapacidad», enfatizó, insitiendo en la deuda que EEUU tiene con ellos.

Las más de dos horas de retraso –por un incendio en los alrededores de la Casa Blanca que activó a los servicios secretos– no mermaron los ánimos del público que aplaudió y jaleó la intervención del presidente, justo después de uno de sus héroes, el congresista y activista John Lewis.

Tras la marcha de hace 50 años, el presidente Lyndon B. Johnson firmó la ley que reconocía el derecho al voto de las minorías en agosto de 1965, pero, como dijo Obama, hay que seguir ejerciendo ese derecho. «El cambio depende de nosotros, de nuestras actiudes», señaló, recordando que cada estadounidense puede contribuir a mejorar el país.

El alcalde de Selma, Patrick Evans, recordó que «tenemos muchos puentes que cruzar», después de subrayar que ni la ciudad ni el estado son ahora lo que eran hace medio siglo. Selma es una pequeña localidad de unos 20.000 habitantes con un 80% de población afroamericana, un 20% más que en 1965.

Obama también resaltó los cambios ocurridos desde entonces. Al referirse al informe del Departamento de Justicia por los sucesos de Ferguson (Missouri), tras la muerte de un joven desarmado abatido por un policía, el presidente negó que «nada haya cambiado», aunque la división racial siga siendo inherente a la sociedad. Muchas cosas lo han hecho, apuntó, antes de instar a seguir fortaleciendo la confianza hacia las fuerzas del orden y los responsables del sistema judicial.

La brutalidad policial y la tensión racial, sin embargo, están presentes cada día. La muerte de un joven abatido por un policía a última hora del viernes en Madison (Wisconsin) volvió a desatar protestas en las calles de la localidad, como antes se vivieron por todo el país tras la muerte de Michael Brown en Ferguson o Eric Garner en Staten Island (Nueva York). El jefe de policía de Madison, Mike Koval, se mostraba comprensivo con estas manifestaciones: «Con lo que ha pasado no sólo en el país, sino en nuestra comunidad, la reacción es comprensible». Koval explicó en rueda de prensa que varios oficiales acudieron tras recibir un aviso sobre un hombre que estaba interrumpiendo el tráfico y parecía haber estado involucrado en una agresión. Uno de los agentes fue hasta el apartamento, donde se produjo el tiroteo. «Las investigaciones iniciales en el escenario no indican que hubiese un arma o algo de esa naturaleza», reconoció.

La víctima ha sido identificada por un portavoz de la familia como Tony Robinson, un afroamericano de 19 años que había terminado el instituto y se preparaba para entraren la universidad de Milwaukee, según informó la cadena NBC.

El espíritu conmemorativo de Selma se dejó sentir en otros puntos del país. En Nueva York, el mítico Brooklyn Bridge sirvió de escenario para celebrar el 50º aniversario. Tras el lema «Selma está en todas partes», la marcha discurrió de manera festiva y sin olvidar los incidentes raciales de los últimos meses.

Unas 200 personas, junto a lideres comunitarios, se dieron cita en el puente para seguir la intervención de Obama. Más que una lucha por los derechos civiles se trata de una lucha por derechos humanos como el derecho a no ser juzgado injustamente, el empleo o la salud, advertían los manifestantes.

Como decía una joven de 16 años –que reconoció que «mis oportunidades son el fruto del «sudor, la sangre y las lágrimas» de mucha gente– «el voto no es suficiente» y «el trabajo no ha terminado». Es el turno de una nueva generación.

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