EXPLOTACIÓN ESCLAVOS DEL SIGLO XXI

EL TRAUMA DE LA TRATA

Un informe internacional estudia el impacto psicológico en las víctimas del tráfico humano y revela que altos porcentajes de ellas aún padecen ansiedad, depresión y estrés postraumático

El Mundo, MÓNICA G. PRIETO BANGKOK ESPECIAL PARA EL MUNDO , 28-02-2015

El drama del tráfico humano no termina cuando la víctima es rescatada, sino que marca la salud física y mental de los afectados. Es la conclusión de un informe encargado por ANESVAD, en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones y el Consejo de Investigación Social y Económico británico, publicado ayer en Bangkok.

Realizado por London School of Hygiene and Tropical Medicine, el informe ha contado con los testimonios de más de un millar de varones, mujeres y niños liberados tras pasar por la traumática experiencia de ser vendidos a las mafias en Camboya, Tailandia o Vietnam: la investigación, publicada por The Lancet, revela que más del 60% de ellos padece depresión; el 42,8% sufre ansiedad y un 38,9% muestra síntomas de Desorden de Estrés Postraumático.

Las más de 1.100 víctimas encuestadas para el estudio fueron forzadas a trabajar en la industria sexual, en barcos de pesca y en fábricas: el 48% padeció violencia física, sexual o ambas, el 47% recibió amenazas constantes y el 20% fue confinado. El 70% trabajaba los siete días de la semana, y el 30% lo hacía al menos 11 horas diarias. El 5,2% de los encuestados intentó suicidarse en el último mes.

Se calcula que, en todo el mundo, 18 millones de personas caen en las mafias, si bien las cifras reales son difíciles de estimar, dado el oscurantismo de este tipo de crímenes.

«De aquellos que sobreviven a la experiencia del tráfico humano, muchos –si no, la mayoría– necesitarán cuidados médicos físicos y psicológicos. En todo el mundo, han surgido servicios de salud para supervivientes de esta explotación que a menudo es calificada como tráfico, trabajo forzado y esclavitud», puede leerse en el informe, uno de los primeros en centrarse en la salud mental de las víctimas. Se estima que el 56% de los esclavos son forzados a trabajar en la región de Asia-Pacífico, especialmente en la subregión del Gran Mekong, donde se registran «más de 13 millones de trabajadores». Sólo en Vietnam, una muestra revelaba que al menos el 13% de trabajadores son esclavos, mientras que el 17% de pescadores empleados en Tailandia revelaba estar siendo forzado a trabajar en los barcos. «Dado que la migración económica interna y externa es común en la región, estas proporciones sugieren que los inmigrantes sufren un riesgo sustancial de terminar en situación de explotación». A los esclavos del siglo XXI se les asignan las actividades más peligrosas, lo que se traduce en más accidentes laborales que se suman a la violencia y los abusos. Además «carecen del entrenamiento adecuado y de equipos de protección para, por ejemplo, manejar maquinaria pesada, trabajar en alturas o manipular químicos peligrosos», prosigue el documento.

«Nuestra investigación confirma que los abusos físicos, sexuales y psicológicos son la firma del tráfico humano. La mitad de los participantes han sido física o sexualmente abusados, muchos han sufrido formas de violencia extraordinaria, con cuchillos, ataques de perros, quemados o asfixiados», prosigue el documento. Para la profesora de Epidemiología en la London School of Hygiene and Tropical Medicine, Ligia Beso, una de las autoras, el estudio «pone de relieve que los supervivientes de la trata en el sureste asiático necesitan urgentemente el acceso a la atención de salud para hacer frente a una serie de necesidades, y que el cuidado de la salud mental debe ser un componente esencial de éste».

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