Samba
Un amor exótico
El Correo, , 02-03-2015Aun sabiendo que reeditar el éxito de ‘Intocable’ estaba cerca de considerarse una tarea imposible, Olivier Nakache y Eric Toledano no temblaron a la hora de modificar levemente la fórmula de largometraje con el que reventaron las taquillas europeas para simular la conciencia social de una película que pone en primer término el tema de la inmigración. Samba es el nombre propio de un senegalés que sobrevive en la marginalidad de una sociedad que le ha dado la espalda, el vehículo ideal para que Nakache y Toledano encuentren su atajo hacia la empatía del espectador. Del otro lado está Charlotte Gainsbourg – su guiño involuntario al díptico sexual de Lars von Trier anima el debate sobre la representación de las minorías en las cinematografías occidentales – en el papel de una ejecutiva que ha distraído su vida en un dédalo del que solo saldrá con ayuda del inmigrante africano. No hay cuento moral que valga, ‘Samba’ no maneja esos términos, sino los de una comedia hiperglucémica que sigue al pie de la letra todos las instrucciones del manual del romance entre opuestos. Si en ‘Intocable’ Omar Sy era el as en la manga, en ‘Samba’ es todos los palos de la baraja, salvo cuando tiene que compartir plano con los registros cómicos de un desconocido Tahar Rahim (‘Un profeta’).
Lo mejor que puede decirse de ‘Samba’ es que el tándem de directores franceses conoce la debilidad de ‘su público’ por las historias que amenazan pequeñas tormentas sobre el paisaje de un final feliz inevitable. Más espinoso es medir la responsabilidad de ‘Samba’ hacia la realidad inmigratoria un país en el que la ultraderecha avanza de manera imparable.
Gustará a quienes estén dispuestos a darle un aprobado antes incluso de haberla visto. Horrorizará a quienes se pregunten por qué Omar Sy se expone a encasillarse como ‘negro oficial’ en las comedias lastradas por el exceso de buenas intenciones.
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