Judíos: el chivo expiatorio
Víctimas de la extrema derecha y ahora del yihadismo, el millón y medio de judíos europeos temen que renazca el sentimiento antisemita. Netanyahu les ha invitado a refugiarse en Israel La mitad de los judíos no practican y «ocultan su religión para evitar problemas». El 56% de los escolares españoles no los quieren al lado, «aunque la mayoría no conoce a ninguno»
Diario Sur, , 23-02-2015Los judíos europeos se sienten como el canario que utilizaban antiguamente los mineros para detectar el grisú bajo tierra. Muerto el canario, explosión de gas inminente. «Somos como ese pajarito. Cuando nos atacan así, es que el aire se está haciendo irrespirable», lamenta el presidente de la Federación de Comunidades Judías de España, Isaac Querub. La chaqueta de Dan Uzan, el vigilante asesinado en la sinagoga de Copenhague el pasado domingo por un yihadista islámico, aún colgaba estos días de la verja del templo. Evitó una masacre entre los fieles. Inhumado este miércoles, Dan es el último ‘canario’ judío. Antes lo fueron las cuatro víctimas en un supermercado ‘kosher’ de París, después del asalto a la revista ‘Charlie Hebdo’. Y aún están recientes los tres colegiales y el rabino tiroteados en Toulouse en 2012 y los cuatro visitantes del museo hebreo de Bruselas que perecieron un mes después.
Comunidad invisible
45.000 personas y un legado de cinco siglos. Un elevado porcentaje de los 45.000 judíos españoles no son practicantes. Disponen de 30 sinagogas en las que no cabrían más de 800 personas juntas. Programas de radio y televisión tratan de mantener la llama de una comunidad que fue expulsada en 1492 por los Reyes Católicos. Sefardíes llegados de Marruecos y argentinos de profesiones liberales y comerciantes forman sus principales agrupaciones. No se les nota ni en el ámbito laboral. «Los practicantes que tienen que trabajar el sábado (’sabbath’ es su día de culto) cierran sus negocios o cambian turnos de trabajo con otros compañeros. Así de simple», resumen en la Federación de Comunidades Judías.
1.412 judíos españoles han emigrado a Israel desde que se creó el Estado en 1948. Este país ha aprovechado el clima de violencia para promover la ‘aliyah’, el derecho a emigrar a la tierra prometida. En Dinamarca, último país en sufrir ataques yihadistas, no ha tenido el éxito de Francia, donde esperan duplicar las 3.500 peticiones de 2014. «No tiene mucho sentido marcharse por miedo. Además, deberían pensar en la seguridad que les da ahora Israel», advierte Gonzalo Álvarez, profesor de Historia de los Movimientos Sociales y Políticos.
En todos estos casos, los autores fueron terroristas islamistas. El nuevo y creciente radicalismo árabe parece tomar el relevo de la extrema derecha que, poco a poco, va diluyendo su antijudaísmo. «Tanto en España como en toda Europa sacar la bandera antisemita ya no es popular. Las extremas derechas las han metido en un cajón», resume Gonzalo Álvarez Chillida, profesor de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos y autor de ‘El antisemitismo en España. La imagen del judío 1812-2002’. Además, los que fomentan el odio religioso pueden acabar entre rejas. El Código Penal español lo castiga con hasta tres años de cárcel. Otras legislaciones europeas son más duras.
Siete décadas después del Holocausto, el pueblo judío se sigue sintiendo víctima del fanatismo. «Todos los pensamientos extremos se parecen y todos confluyen en el antisemitismo», reflexiona Isaac Querub al analizar los últimos ataques. Frente a la expansión islámica por Europa, los judíos son minoría allá donde habitan. Apenas un millón y medio en Europa (alcanzan los dos millones si sumamos el Este y sobre todo Rusia). Y poco más de 15 millones repartidos por 134 países, con Israel, Estados Unidos y Francia a la cabeza.
A finales de septiembre pasado, con motivo de la celebración de la fiesta de Rosh Hashaná (Año Nuevo hebreo), el Centro Rabínico de Europa y la Asociación Judía Europea decidieron tomar la temperatura al sentimiento religioso de los suyos. La decepción fue total entre las 800 comunidades consultadas. El 40% de los actuales herederos de Abraham en el Viejo Continente ocultan su religión para evitar problemas. El 70% ni siquiera pisa una sinagoga en fechas tan relevantes. La mayoría de sus hijos acuden a colegios convencionales. «Por cada judío que nace, hay otro que se asimila (diluye su origen)», lamentó al presentar los datos Menachem Margolin, rabino belga y presidente de ambas organizaciones. Es el mismo líder religioso que propuso, tras el atentado a la tienda judía de París, que se ampliara el permiso para que puedan llevar pistola. El resto de los rabinos europeos se le echaron encima.
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