Maroto cree que los obispos vascos respaldan su tesis sobre las ayudas sociales
El alcalde de Vitoria destaca que ningún parlamentario ha podido rebatirle "ni en una coma" que exista un fraude de más de veinte millones de euros
El Correo, , 19-02-2015El alcalde de Vitoria, Javier Maroto, confesó ayer que se siente respaldado por la carta pastoral de los obispos del País Vasco y Navarra. «No puedo estar más de acuerdo con la petición de la Iglesia vasca de que no se suprima la Renta de Garantía de Ingresos (RGI), pero sí que se debe eliminar el fraude si lo hay. Yo añado que, por supuesto, existe. Dicho de otra manera es lo que intento explicar desde hace meses», apuntó el regidor de la capital alavesa en una rueda de prensa. En el documento publicado el martes, los prelados apoyaron «la legítima utilidad» de las ayudas sociales en el contexto de una «misericordia activa» y una inclusión frente a los recortes.
El dirigente del PP subrayó que la pasada semana ningún miembro de la Cámara vasca pudo rebatirle «ni en una coma» que exista un fraude de más de veinte millones de euros en Euskadi. Fue cuando Maroto – que también es parlamentario autonómico – presentó una proposición no de ley para añadir 50 euros a la renta de garantía que cobran alrededor de 17.000 pensionistas en la comunidad autónoma. Entonces, los demás partidos – PNV, PSE, EH Bildu y UPyD – rechazaron la idea y tacharon de «demagogo», «populista» y «xenófobo» al alcalde de la ‘Green Capital’.
Mediación
Por otra parte, este pasado martes concluyó el plazo para la actuación del Servicio de Mediación Intrajudicial a raíz de la denuncia de SOS Racismo Araba por las declaraciones de Javier Maroto sobre los inmigrantes de origen magrebí y el cobro de ayudas. «Yo no puedo pedir perdón por un hecho que es evidente», alegó el regidor conservador y volvió a acusar a Fede García, principal portavoz de la organización en el territorio, de insultarle «de forma desproporcionada» cuando pidió que se le cortase la cabeza «como a las serpientes». «Si alguien tiene que pedirme perdón, ese es él», zanjó.
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