«Francia no quiere que os marchéis»

El primer ministro, Manuel Valls, trata de frenar el creciente éxodo de judíos que abandonan el país camino de Israel por los ataques antisemitas

El Mundo, IRENE HDEZ. VELASCO PARÍS CORRESPONSAL, 17-02-2015

«Francia no quiere que os marchéis». Con esas palabras categóricas el primer ministro francés, Manuel Valls, se dirigió ayer a la comunidad judía, en un intento por frenar el creciente éxodo de hebreos que abandonan el país rumbo a Israel huyendo del aumento de las agresiones antisemitas. Valls pronunció su exhortación después de que el domingo unas 300 tumbas de un cementerio judío en Alsacia fueran profanadas, en la enésima agresión contra la comunidad judía que se registra en Francia, donde el mes pasado 17 personas murieron en los ataques contra la revista Charlie Hebdo y un supermercado de comida judía.

«Francia está herida como vosotros», aseguraba Valls a los alrededor de 550.000 judíos que se cuentan en Francia (la comunidad más numerosa de mundo después de la de EEUU e Israel), al tiempo que hacía un llamamiento a la unidad «para combatir el islamofascismo». El premier nunca había empleado esa expresión para referirse a los yihadistas.

Según el Servicio de Protección de la Comunidad Judía (SPCJ), un organismo que trabaja con el Ministerio del Interior francés, el año pasado se contabilizaron en Francia 851 actos antisemitas, un 101% más de los 423 que se registraron en 2013.

Las agresiones contra la comunidad judía en Francia se han multiplicado por siete en comparación con las de los años 90. «El antisemitismo en Francia se ha convertido en un problema estructural», sentencia en su último informe el SPCJ. Aunque los judíos representan sólo el 1% de la población francesa, son el blanco del 40% de la violencia racista.

El incremento de las agresiones antisemitas está provocando que un récord de judíos franceses estén haciendo las maletas. La aliyah, como se conoce en hebreo la emigración de judíos hacia Israel, ha alcanzado cifras históricas. La prueba es que en 2014, abandonaron Francia y se trasladaron a Israel 7.000 judíos, más del doble de los 3.400 que dieron ese paso en 2013. Y el temor generalizado es que tras los atentados de París esa cifra se dispare aún más.

«Creo que vamos a ver una aliyah como no la hemos visto antes», asegura Meyer Habib, un parlamentario francés judío. «Recibo cientos de llamadas de judíos que no saben qué hacer. Amo Francia, pero si aquí no hay sitio para los judíos será un gran problema para este país», subraya Habib, víctima de un atentado antisemita: él y Barnea Hasid, cónsul general de Israel en Marsella, recibieron hace días un e-mail con vídeos de decapitaciones cometidas por el IS y el mensaje de que acabarían igual. El domingo un joven de 19 años de origen musulmán fue detenido por esas amenazas de muerte.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, volvió a alentar el domingo a los judíos franceses a abandonar el país, desatando la ira de Valls. «El lugar de los judíos franceses es Francia», aseguraba el primer ministro a RTL. «Una campaña electoral no justifica cualquier tipo de declaración».

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)