Cartas a la Dirección

El racismo en Europa

Diario de noticias de Gipuzkoa, javier sagastagoitia, hernani, 16-02-2015

Paralelamente al concepto científico de raza del Romanticismo del siglo XIX, basado en sus caracteres raciales, lingüísticos, literarios, culturales, jurídicos y sociales, surge otra versión pervertida del concepto de raza. Las tesis científicas del naturalista británico Darwin (1859) sobre la evolución de las especies, basada en que “sobrevivían las más aptas y desaparecían las peor adaptadas”, dieron pie al llamado “darvinismo social” de Gunplowicz, en su obra “La lucha de las razas” (1881), según el cual “ocurría lo mismo con las diferentes razas humanas”. El francés Gobineau, (1816 – 1882) en su ensayo sobre “La desigualdad de las razas humanas” atribuye la superioridad de los blancos sobre las demás razas de la tierra. Un escritor de origen británico como Chamberlain (1855), en su obra “Los fundamentos del siglo XIX” (1899), afianza las ideas racistas de los pensadores anteriores, constituyendo entre todos la base teórica de los genocidios y crímenes contra la humanidad, durante los siglos XIX y XX.

En ese tren prostituido del racismo europeo no iba Sabino Arana ya que sus convicciones religiosas integristas le impedían asumir y aceptar el mencionado “darvinismo social”, porque todas las razas eran iguales ante Dios Creador quien otorgaba la misma dignidad a todos los seres humanos de la tierra. Ningún analista serio podrá etiquetar algunos escritos mordaces de Sabino Arana como racistas sino como hispanófobos u hostiles a la política uniformadora del centralismo español de aquellos momentos.

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