bertako gaia
Una caribeña en la nieve
Los tres protagonistas de este reportaje nacieron en lugares donde los inviernos son más benignos que en Gipuzkoa y ha sido aquí donde han conocido la nieve. Han hablado sobre lo que sintieron la primera vez que la vieron y tocaron.
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 11-02-2015Elías es brasileño. Nació en el estado de Sao Paulo, donde el clima es subtropical. La temperatura media anual de 19,25 grados. Los inviernos son templados y en verano las temperaturas son altas. El mes más caliente es precisamente febrero, con una temperatura media de 22,5 grados, y el más frío es julio, con una temperatura media de (agárrense) 16 grados. Solo se ha registrado una nevada: fue el 25 de junio de 1918. Si a alguien le parece mal que mencionemos cómo es el invierno en Brasil cuando en esta parte del mundo no se puede salir de casa sin gorro, guantes y dos pares de calcetines, lo entendemos y le pedimos disculpas.
La caribeña Más, cuando a continuación vamos a hablar de un país en el que el invierno es más templado aún. Flores, la caribeña del reportaje, nació en la República Dominicana y no sabía lo que era un invierno hasta que vino a Europa. No en vano, en su país el clima es tropical. La temperatura no baja casi nunca de los 25 grados. Eso sí, durante la estación lluviosa, desde abril hasta noviembre, llueve incluso más que en Euskal Herria. Todos los años reciben dos o tres huracanes y una tormenta tropical.
Quizá porque está acostumbrada a las inclemencias meteorológicas, dice que lleva bien el invierno vasco. Llegó a nuestro país precisamente en invierno, el año pasado. “En mi país no tenemos invierno. Por la noches hace fresquito, pero no hace falta ponerse un abrigo. Ni siquiera echarse una manta para dormir”.
Ha sido aquí donde ha conocido el frío, pero no le desagrada. “Te abrigas bien y ya está. Me siento a gusto. Además, en verano el calor no es insoportable”, dice con el optimismo y la alegría que caracteriza a los caribeños.
Por primera vez en su vida, ha tenido que comprar ropa de abrigo. “He comprado abrigos, gorros, guantes… Me encanta la ropa de invierno, es muy elegante.”, comentó. Habló para NOTICIAS DE GIPUZKOA en vísperas del primer día en el que nevó en Zumarraga y estaba deseando que nevara. No en vano, todavía no conocía la nieve. “Estoy loca por conocer la nieve. Ojalá la conozca mañana. Es más, hoy me he levantado temprano para ver si había nevado. Solo he visto la nieve en la televisión y más o menos ya sé cómo es, pero quiero tocarla y jugar con ella. ¡Ojalá caiga mucha nieve!”. Y vaya si ha caído… En cuanto empezó a nevar, salió a la calle y le pidió a una amiga que le grabara jugando en la nieve, para mandar el vídeo a sus familiares.
El brasileño A Elías también le gusta la nieve. De hecho, es lo único que le gusta del invierno de Urola Garaia. “El invierno en Sao Paulo es muy distinto. Hace un par de años fui en agosto y hubo una ola de calor. Llegó a alcanzar los 42 grados y hasta las 18.00 horas no se podía salir a la calle. Fui con una amiga de aquí y hasta a mí se me hizo duro”.
Pero no tanto como los inviernos vascos. “Lo paso mal. Cada vez se me hacen más duros. Los días son cortos, la gente está más apagada de lo habitual…”. Organiza cenas y comidas con los amigos y va mucho al cine para hacer más llevadero el invierno.
A pesar de provenir de un lugar con clima tropical, no se considera friolero. “No suelo llevar demasiada ropa. Lo típico: un abrigo térmico y un jersey. Donde más noto el frío es en los pies y siempre llevo dos pareces de calcetines”.
Lo único que le gusta del invierno vasco es la nieve. “Es aquí donde la conocí. Fue una sensación única. Me hizo mucha ilusión. En cuanto vi la nieve, me entraron ganas de tocarla, de jugar con ella… Fue como probar el azúcar por primera vez. Me volví a sentir un niño”. Tanto le gustó, que incluso ha ido a esquiar un par de veces.
Mar y nieve Al tercer protagonista del reportaje también le gusta la nieve. Arteaga nació en Beni, en la parte cálida de Bolivia. Allí tienen un clima tropical húmedo y la temperatura es agradable. No conocía el mar ni la nieve, hasta que llegó a Gipuzkoa. “Conocí el mar en Deba. La primera vez en la que te metes al agua, es flipante. Como cuando ves la nieve por vez primera. ¿Cómo puede caer hielo del cielo?, me preguntaba. Alucino con la nieve y, cada vez que nieva, me pongo como un niño”. Como un niño, con bolazos nuevos. Los que echaron y recibieron los tres protagonistas del reportaje durante la sesión fotográfica.
las claves
Gari Arteaga tampoco conocía el mar hasta que vino a Gipuzkoa y fue en la playa de Deba donde se bañó por primera vez
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