DERECHO ASILO
Aalia: "España sabe que en Marruecos me espera tortura y cárcel de por vida"
El Día, , 06-02-2015Hassanna Aalia escuchó en una radio de Bilbao su condena a cadena perpetúa en Marruecos. Ahora, este activista saharahui lucha por revocar la decisión de Interior que le ha denegado el asilo. “España legitima a un tribunal militar, cuando sabe que lo que me espera es tortura y cárcel de por vida”, afirma.
En una entrevista con Efe, el joven saharahui, de 26 años, asegura que no tiene miedo de que España le entregue a Marruecos pero sí “mucha preocupación” porque sabe lo que les ocurre a los “presos políticos saharauis”.
Su caso arranca en 2010 en el ‘Campamento Dignidad’ – considerado el germen de la primavera árabe – tras los disturbios por el desalojo del campamento de protesta pacífico de Gdeim Izik, a 12 kilómetros de El Aaiún, en el Sahara Occidental. Su función allí era la de facilitar la llegada a los medios de comunicación internacionales que iban cubrir la noticia.
Pero esa no es la versión marroquí. “Me acusan de integración en banda armada, de secuestrar 20.000 saharahuis y de asesinar a 11 militares”, dice. Estos fueron los cargos que le imputó el Tribunal Militar de Rabat.
“Al denegarme el asilo, España legitima un juicio de un tribunal militar marroquí a un civil”, denuncia Aalia. “Esa es la realidad, esta decisión da validez a los juicios militares”, insiste.
El activista recibió el pasado 19 de enero la resolución del Ministerio del Interior, de 13 folios. “Me reconocen como activista de derechos humanos, reconocen que he sufrido tortura y maltrato, pero no cuestionan la sentencia del tribunal militar, no investigan ni tienen en cuenta informes de organismos internacionales en contra de esta decisión” explica.
Y es que Aalia asegura no comprender a Marruecos, cuando una corte civil de este país ya le había detenido, juzgado y condenado por su participación en los campamentos.
“Tras los disturbios, vinieron a buscarme a casa, me detuvieron y condenaron a cuatro meses sin ejecución, sin presentar pruebas ni nada”, relata el joven saharahui. Desde entonces, estuvo haciendo su vida normal, viajó varias veces a España, la última con una beca para un proyecto de derechos humanos en Bilbao. Una semanas después, Marruecos dictó orden de busca y captura.
A partir de ese momento no le quedaba otra salida que cursar una solicitud de asilo, que presentó a principios de 2012 y que España le ha denegado hace dos semanas. Aalia tiene claro el motivo: “Los intereses económicos con Marruecos”.
“Lo que más me duele es ser un caso muy claro de asilo político y ver cómo me lo deniegan”, lamenta el activista que recurrirá ante la Audiencia Nacional no solo el fallo sino su salida del país, cuyo plazo venció el pasado miércoles, al cumplirse las dos semanas marcadas por la legislación para su extradición a Marruecos.
Precisamente ese día 156 colectivos sociales y organizaciones de derechos humanos entregaron una carta en el Ministerio del Interior para pedir que revoque su decisión y le conceda el asilo.
Entre ellos se encontraban los activistas que han estado cuatro días en huelga de hambre en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid – Barajas para protestar por la denegación de asilo político en España al joven saharaui. Pero Aalia cuenta con más apoyos.
Medio centenar de eurodiputados españoles de IU, Podemos, PNV, ICV, Ciudadanos, Compromís, UPyD y PSOE enviaron una misiva al ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, para pedir el asilo para Aalia e hicieron lo mismo con la comisaria de Justicia de la UE, Vera Jourová.
También el Parlamento Vasco solicitó a Interior que revise la denegación de asilo y le conceda la condición de refugiado porque “de lo contrario su vida estaría en peligro”.
Su solicitud cuenta, además, con el respaldo de diferentes organismos internacionales, entre ellos Acnur, mientras que otras entidades como Amnistía Internacional y Human Rights Watch denunciaron que el juicio en el que se le condenó, y que se celebró sin su presencia ni fue justo ni cumplía las garantías mínimas.
Mientras se resuelve su situación, Aalia viaja por toda España recabando apoyos. Esta semana estuvo en Madrid, frente a la sede del Ministerio del Interior. “No me escondo, nunca lo haré”, concluye.
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