Detenidos siete menores por amotinarse en un centro de Melilla

Pretendían salir a pasear a las escolleras pese a la prohibición por alerta de temporal

El Mundo, PAQUI SÁNCHEZ MELILLA CORRESPONSAL , 01-02-2015

El centro de acogida de menores de Melilla vivió el viernes el segundo motín en un mes. Los instigadores, siete adolescentes magrebíes tutelados por la Ciudad Autónoma, han sido detenidos por la Guardia Civil acusados de presuntos delitos de desorden público, amenazas y faltas, ya que emplearon armas blancas para intimidar a sus cuidadores. De esta forma querían conseguir lo que estos trabajadores del centro pretendían evitar: que salieran a la calle y fueran a su lugar favorito, las escolleras del puerto, que estos días es un auténtico peligro por el temporal de viento y oleaje que azota a Melilla.

Los menores acogidos, al contrario de lo que sucede con los que están en reforma, tienen libertad de movimientos y no pueden ser obligados a quedarse en el centro de la Consejería de Bienestar Social. De hecho, muchos de los tutelados lo abandonan voluntariamente porque no quieren ser controlados, ya que su objetivo es colarse en alguno de los barcos que zarpan a diario rumbo a Europa. Por eso, la escollera se ha convertido para decenas de menores en un dormitorio permanente desde donde controlan, prácticamente las 24 horas, cualquier movimiento en los muelles del puerto.

Pero el viernes por la tarde, pasadas las 19.00 horas, estos planes se trastocaron para los menores del centro de acogida de La Purísima Concepción. Los cuidadores impidieron la salida de varios menores que querían ir a las escolleras. La Ciudad Autónoma había dado esa orden con motivo de la alerta naranja decretada en Melilla.

Los chicos reaccionaron violentamente con amenazas, gritos y protestas contra los trabajadores del centro de acogida, a los que llegaron a mostrar cuchillos y palos de madera. Al comprobar que la puerta estaba bloqueada se encerraron en un dormitorio e intentaron quemar un colchón, probablemente buscando un desalojo. Al ver que no podían controlar la situación, los cuidadores avisaron a la Guardia Civil. De esta forma se dio por zanjado el segundo motín en un mes, después de que en la tarde de la Nochevieja pasada se produjera otro aún mayor, en el que hubo nueve menores detenidos, dos trabajadores heridos y numerosos daños materiales.

El centro de menores vive un momento delicado, por encima de los 200 acogidos, cuando su capacidad máxima es de 160 plazas.

El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, ha advertido de que la situación puede empeorar porque en estos momentos hay cientos de menores vagando por los alrededores de Melilla buscando la manera de entrar.

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