Racismo y locura en ‘Naranja Azul’
El sábado el Teatro Real Carlos III de Aranjuez presenta esta comedia negra que trata temas polémicos
El Mundo, , 30-01-2015En un hospital psiquiátrico londinense
un enigmático paciente,
Christopher, asegura ser el hijo de
un sanguinario dictador africano.
Así comienza Naranja Azul, adaptación
de la obra Blue/Orange del
dramaturgo inglés Joe Penhall que
este sábado a las 20.30 horas se estrena
el Teatro Real Carlos III de
Aranjuez. Y aunque la premisa de
esta comedia negra pueda parecer
lejana al público, el productor, actor
y traductor del texto, Bruno
Lastra, defiende que no podíamos
estar más equivocados empezando
por uno de los temas centrales de
la pieza, el racismo. Y lo explica
con una historia personal.
«Cuando era pequeño invité a un
amigo del colegio a pasar un día
conmigo en las vacaciones de verano.
Se llamaba Guido y era negro,
y la reacción de rechazo de quienes
consideraba mis amigos me
dejó muy traumatizado», explica
Lastra para a continuación añadir:
«el racismo fue uno de mis despertares
a la edad adulta y creo que
España está muy atrasada en eso».
En la obra, el conflicto surge
cuando el doctor que ha estado evaluando
a Christopher, Bruce, decide
que una vez transcurrido el periodo
de observación de 28 días que establece
la ley, el paciente permanezca
en el hospital para ser sometido a
un examen psiquiátrico pues cree
que puede padecer esquizofrenia.
Sin embargo, su supervisor, Robert,
no está de acuerdo, y es partidario
de darle el alta y tratarle en su domicilio
debido a la falta de camas.
«Los dos doctores que le tratan
no son conscientes, pero en vez de
ver a Christopher como un ser humano
primero ven un color. Y a
partir de ahí quieren realizar un
diagnóstico», cuenta Antonio R.
Liaño, el actor que da vida a Christopher
y que comparte escena con
el veterano Chete Lera (Robert) y
con Lastra (Bruce) dando vida a este
atípico personaje en la escena
teatral española. Atípico no porque
sea un chico seductor, carismático
o por padecer esquizofrenia, sino
por ser negro. Y de nuevo entramos
en el pantanoso terreno de lo
políticamente correcto, de lo que
no se debe o no se puede decir.
«La función habla de la relación
entre el poder y la semántica y cómo
se pueden utilizar las palabras
para manipular. Ahora dicen que es
crisis o desaceleración, referéndum
o consulta participativa, brotes verdes,
guerra preventiva. Esto si lo intentas
explicar parece una cosa
muy sesuda pero realmente no lo
es», cuenta Lastra, que subraya lo
provocador de un texto que no toma
partido y lo que pretende es despertar
al público y hacer que se pregunte
¿qué sistema es éste que se
nos quiere imponer, que hace que
nos olvidemos de las más elementales
nociones de solidaridad? ¿Todo
vale en nombre de la competitividad?
¿Todo ha de ser medido en términos
de rentabilidad económica?
¿Por qué? ¿Quién lo decide? ¿Qué
pasa con los que no somos rentables
desde esos parámetros? ¿Hacia
dónde quieren llevarnos?
Naranja Azul se presenta así como
un combate de lucha a tres
donde cada personaje intenta defender
sus intereses atrapados en
un contradictorio sistema que a veces
no les permite (ni a ellos ni a
nosotros) comportarse de otra manera.
Una historia incendiaria de
racismo y locura cuyo telón de fondo
es la despiadada lucha de poder
que se está produciendo en el seno
de una seguridad social agonizante
donde las enfermedades mentales
son un tabú y quienes las padecen,
las víctimas.
«Hemos ido a centros de salud
mental a visitar esquizofrénicos y
la experiencia fue sobrecogedora.
Ellos no quieren que les llamen enfermos,
sino decir que padecen esquizofrenia.
Es una palabra que
usa la gente de una manera muy
frívola sin ser consciente de que no
tiene curación y los síntomas son
horribles», explica Lastra.
A pesar de sumergirse en temas
de tanto calado, todo el equipo y el
director de la obra, Juanma Gómez,
defienden el hecho de que se trata de
una comedia: una obra que consigue
que el espectador ría con temas no
sólo difíciles de abordar, sino aparentemente
imposibles de satirizar. «La
función plantea unas cuestiones que
están tan vivas que yo creo que a nadie
le deja indiferente».
Naranja Azul comenzó a gestarse
en verano de 2011 y mañana se
presenta en Aranjuez con entradas
que oscilan entre nueve y 18 euros.
Además, los jueves de febrero a
partir del día 5 se representará en
el Teatro de la Guindalera
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