El mercado de Vic, la Torre de Babel de las rebajas perpetuas
La Vanguardia, , 26-01-2015Cincuenta años atrás, los usuarios del mítico mercado semanal del sábado en la plaza Major de Vic eran osonenses necesitados, payeses inmigrantes andaluces. Hoy, en plena crisis, la situación no ha variado demasiado: los clientes habituales del mercado son personas con dificultades económicas, parados, pequeños payeses y los nuevos inmigrantes , sobre todo magrebíes, subsaharianos y sudamericanos. Una aglomeración de gente que vende y compra al aire libre y conforma una gigantesca superficie comercial, con callejones y secciones llenas de productos de todo tipo.>
La plaza, de 7.600 m2 de superficie, es un conjunto arquitectónico asimétrico, con edificios góticos, renacentistas, barrocos y modernistas. Josep Pla la consideraba “la plaza mayor de Catalunya”. En este marco, los martes y los sábados tiene lugar una ceremonia mercantil – con una liturgia civil abierta e igualitaria – donde se habla catalán, castellano, tamazig, árabe, inglés, brong, inglés, romaní, indio, urdu…>
Jaume Parareda, técnico municipal, explica que en el mercado hay 193 puestos con licencia fija y una veintena eventuales con licencia temporal, a remolque de los productos de temporada. La mayoría de los merchantes se instala en la plaza, y el resto, en la rambla del Passeig y en la del Carme, a pocos metros. Más de un tercio de los vendedores ambulantes proviene de Osona; un número considerable, del Vallès, y, en menor grado, del Maresme, el Bages, el Barcelonès, la Selva y la Garrotxa.>
Dibujando una ruta por la circunferencia de la plaza, se puede encontrar una variada gama de productos. Junto a los pórticos de levante se venden alimentos de temporada: setas, trufa, caracoles, hierbas para infusiones, cerezas, frutos secos, miel o plantel. En el ala sur de la plaza, hay puestos de verdura y fruta, quesos artesanos, boquerones, olivas, anchoas, arenques, bacalao salado, pan artesanal o cocas de Perafita. Continuando por el lado de poniente, el visitante puede comprar plantas, flores, macetas o cazuelas de cerámica. Y en los pórticos del norte, venden caramelos, conejos, polluelos, gallinas, pájaros, huevos ecológicos, paraguas, artesanía hippy, bisutería, CD, bolsas y cinturones de cuero, juguetes, libros viejos y antigüedades.>
En el centro de la plaza abundan los vendedores de calzado y, sobre todo, de ropa, a precios muy asequibles: camisetas, bragas y calzoncillos, calcetines, pantalones, gorras, vestidos, mantas, toallas, sujetadores, pijamas, abrigos, anoraks, sábanas, ponchos… Algunos merchantes ofrecen un variado batiburrillo de artículos al grito de “¡Todo a un euro! ¡Todo a dos euros! ¡Todo a cinco euros!”… En este espacio también se pueden comprar sartenes y cazuelas metálicas, cubertería, detergentes o cosméticos. En las ramblas del Carme y del Passeig, una extensión del mercado de la plaza, los artículos en venta también son muy variados.>
Aunque el 40% de los productos vendidos son de producción catalana, cada vez hay más de procedencia china, sobre todo ropa, que sale más barata. Muchos artículos textiles, plantas y flores provienen del Maresme, y buena parte de los alimentos, de Mercabarna. También hay productos originarios de la Comunidad Valenciana, Andalucía, Italia y Francia.
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