92 ‘sin techo’ han dormido este invierno en Trinitarios
La noche del martes se reactivó la alerta por frío, con 8 nuevas entradas al albergue municipalAumenta el número de usuarios jóvenes (18-25) en el último año y medio
Diario de Noticias, , 22-01-2015Pamplona – Cuando el frío aprieta o las inclemencias meteorológicas llegan a la ciudad, los trabajadores del albergue municipal de Trinitarios salen en busca de quienes duermen a la intemperie en las calles de Pamplona con el objetivo de que estas personas, hombres en su mayoría, pasen la noche resguardados, en una cama, con comida y sus necesidades básicas cubiertas. Por eso, ayer despertaron en el Centro de Atención a Personas sin Hogar, en la avenida Gipuzkoa, ocho personas con este perfil (se calcula que en la capital navarra hay una veintena), que se suman a las 35 que hacen uso de este servicio, disponible los 365 días del año. La razón, la puesta en marcha, por 48ª vez desde el 4 de noviembre de 2014, del protocolo por ola de frío. Desde entonces, este centro ha registrado 288 pernoctaciones de 92 personas.
Ésta es una alerta que salta cuando las temperaturas nocturnas se esperan por debajo de los 3o centígrados. Aunque esta barrera no se ha llegado a superar todas las veces, “preferimos activar el protocolo y equivocarnos a pensar que igual no hace frío y dejarlos en la calle”, explicó ayer el coordinador del centro, Rubén Unanua. Hacen especial hincapié en aquellas personas que sufren alguna enfermedad: “Si hay gente a los que vemos más delicados, hacemos algo más de insistencia diciéndoles que tienen que cuidarse para que su problema de salud no se agrave y terminen en el hospital”, detalla Unanua.
De los 35 hospedados en el albergue ayer, 25 respondían a un perfil itinierante – que llegan a Pamplona a pasar unos días antes de partir hacia otra ciudad; pueden estar un máximo de 3 días al año – y 10 de Pamplona – la estancia máxima, según lo crea así conveniente el área del Serivicio Social, es de 6 meses para personas naturales o asentadas en Pamplona – . La capacidad del centro es de 25 plazas para cada uno de los dos perfiles; es decir, 50 camas que pueden ampliarse hasta 62 – 64 (la cifra varía, por ejemplo, según el número de mujeres hospedadas, ya que las habitaciones se reparten según el sexo del demandante) en los días en los que está activado la alerta por ola de frío.
En total, 48 de 80 noches de especial atención a estas personas; es decir, el 60% de los días. Pero, en lo que llevamos de invierno, ninguna noche ha registrado aforo completo por estar siendo ésta una estación con temperaturas suaves. En comparación con otros años, es un número bastante inferior: solo en noviembre y diciembre de 2012 se activó el protocolo 45 veces (14 en el primer mes y todos los días del siguiente. Entre noviembre de 2011 y marzo de 2012, las noches de alerta fueron 108.
mÁS HOMBRES A falta de un balance oficial de los datos de este invierno, Unanua hizo ayer una valoración, “según mis impresiones”. Destacó el aumento de personas “jóvenes, de entre 18 y 25 años que llegan pidiendo ayuda. Esto es algo nuevo, que empezó a pasar hace un año y medio”.
Aunque esto responde solo a “algunos casos concretos”, el usuario medio es un hombre, de entre 35 y 45 años. Llegados desde diferentes ambientes y con distinta problemática (principalmente de salud mental, adicciones y, en algunos casos, ambos), “todos tienen en común que han quemado todos los vínculos personales que tenían de apoyo, tanto familiares como de amistad”, explicó Unanua. Además, el quedarse sin hogar no entiende de orígenes: la mitad de los usuarios han nacido en alguna ciudad del Estado y la otra mitad, fuera de él. Pero dentro de esta realidad, el coordinador del centro subraya que “la gente de Sudamérica y la gente de aquí tiene más red de apoyo, así que, en el primero de los casos, tenemos más gente de origen subsahariano, del Magreb y Europa del Este”.
La mayoría llega con problemas de salud mental “no diagnosticados”. Otros sí, pero muchas veces no tienen cabida en centros que trabajan con estas dolencias porque “los recursos de salud mental tienen problemas para trabajar con personas con adicción a sustancias y viceversa; así que se quedan en tierra de nadie y llegan aquí”, relató el coordinador del centro. Por eso, desde este servicio se facilita la asistencia de los trabajadores sociales y el psicólogo para ayudar a los usuarios a superar sus problemas. Además, se les ofrece la posibilidad de diferentes tareas y actividades para, en cierta medida, facilitar su reintegración en la sociedad.
(Puede haber caducado)